Un año con Íñigo Arista y Oneca de Velázquez

Las dos nuevas figuras de la comparsa cumplen un año desde su puesta de largo el 23 de julio del año pasado

fermín Pérez-Nievas - Viernes, 21 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La Comparsa de Gigantes de Tudela posó al final de las fiestas de 2016 en la plaza Vieja.

La Comparsa de Gigantes de Tudela posó al final de las fiestas de 2016 en la plaza Vieja. (Foto: nieves arigita)

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La Comparsa de Gigantes de Tudela posó al final de las fiestas de 2016 en la plaza Vieja.

tudela. La llegada de Íñigo y Oneca supuso el año pasado un pequeño terremoto para los tudelanos, muchos de los cuales aún no se han acostumbrado a que los bailes de los gigantes sean solo por parejas en lugar de que los cuatro monarcas intercambien pasos como sucedía antes.

Sancho el Fuerte, Sancha, Catalina de Foix y Juan de Labrit debieron también adecuar sus movimientos a la presencia de dos figuras más que, en los primeros días, acapararon toda la atención de las miradas y de las cámaras. Además, el rostro duro y recio enseguida llamó la atención de quienes desde abajo miraban con sorpresa a Oneca de Velázquez. Como suele suceder con lo que resulta una novedad, las chanzas festivas pronto derivaron en dichos como “eres más fea que Oneca”, mientras que Íñigo Arista pasaba más desapercibido.

Estas fiestas serán las de su consagración y, poco a poco, se deberá ver mejor cómo compaginan las figuras y si de verdad los antiguos monarcas tudelanos han acogido a los nóveles.

una donaciónLas incorporaciones fueron fruto de una donación por parte del albacea Rafael Urzainqui en nombre de Mari Carmen Aguirre Yoldi, natural de Arguedas, que dejó su herencia para que fuese destinada a obras sociales y que ya se destinó en su día a la compra de una nueva campana para la catedral de Tudela.

El Ayuntamiento de Tudela, en la firma de la donación, expresó su “agradecimiento al autor de la iniciativa y a la comparsa por su dedicación y esfuerzo a animar las fiestas, que sin los gigantes no serían lo mismo”, en boca del alcalde, Eneko Larrarte.

Los primeros reyes de Pamplona fueron creados por el artesano Jesús Mari Ganuza

Las figuras de los que fueron primeros reyes de Pamplona tuvieron un coste de algo más de 21.000 euros y fueron elaboradas por el artesano Jesús María Ganuza, que es, a su vez, presidente de la Comparsa de Pamplona y que ya diseñó los anteriores gigantes, a los que usó como inspiración para respetar la altura, el peso e incluso la estética del resto, salvando las distancias entre las épocas de unos y otros.

La incorporación de los dos nuevos gigantes llevó a integrar a seis personas más a la comparsa y a dos nuevos gaiteros, por lo que en la actualidad ya son 20 componentes. Todo ello implicó que la comparsa necesitara más espacio.

La presencia de estas dos figuras no ha pasado desapercibida ni siquiera en el Paloteado de San Juan, donde se criticó el uso de la donación y, posteriormente, se hizo burla con el elevado número de gigantes que existe en Tudela. “Ese dinero donado/ fue para un bien cultural,/ ¿por qué no se destinó/ a otra necesidad?/ Por ejemplo, a bibliotecas,/ pues no andamos muy sobrados,/ la que hay es muy pequeña/ y con libros limitados”. Con respecto a los más de 20 gigantes que existen en Tudela, los personajes señalaron que “La comparsa de Perrinche/ la culpa de esto ha tenido,/ al tener tantos gigantes/ con su ejemplo se ha cundido./ En el ‘Libro de los Records’/ Tudela podría entrar,/ en tener tantos gigantes.../ ¡No hay quien nos pueda ganar!”.

su historiaComo todos los personajes de la comparsa de Tudela, las nuevas incorporaciones tienen también una historia detrás.

Íñigo Íñiguez fue el primer rey de Pamplona entre los años 810/820 y 851. Su madre se casó en segundas nupcias con el Banu Qasi Musa ibn Fortún de Tudela, uno de los señores del Valle del Ebro con cuyo apoyo llegó al trono, y fueron los padres de Musa ibn Musa, cuyo busto se encuentra cerca de la plaza de Mercadal en el Casco Viejo de Tudela. Este matrimonio dejó bajo la influencia de Íñigo Arista unos territorios considerables: desde Pamplona hasta los altos valles pirenaicos de Irati (Navarra) y el valle de Hecho (Aragón). Por su parte, los Banu Qasi controlaban las fértiles riberas del Ebro, desde Tafalla hasta las cercanías de Zaragoza.

Onneca, Enneca o Íñiga, fue hija de Velasco, gobernador de Pamplona. Velasco fue el cabecilla de la rebelión profranca que en el 799 asesinó al valí musulmán Mutarrif ben Musa, de la familia Banu Qasi. Su matrimonio con Íñigo Arista unió a las dos facciones rivales de Pamplona.

Onneca e Íñigo tuvieron cuatro hijos: Assona (que se casó con su tío Musá ben Musá), García Íñiguez (rey de Pamplona), Galindo Íñiguez (fallecido en Córdoba en el 851) y Nunila Íñiguez.