Bruselas contempla suspender su voto

Polonia tensa la cuerda con la UE, que amenaza con su ‘bomba atómica’

Bruselas contempla suspender su derecho de voto por la reforma que politiza la justicia

D.N. - Domingo, 23 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Manifestación en Varsovia contra las reformas legales frente al Tribunal Supremo de Polonia.

Imagen de archivo de una manifestación en Varsovia contra las reformas legales frente al Tribunal Supremo de Polonia. (EFE)

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Manifestación en Varsovia contra las reformas legales frente al Tribunal Supremo de Polonia.

pamplona- El Senado polaco aprobó este sábado la polémica reforma del Tribunal Supremo impulsada por el Gobierno nacionalista de Ley y Justicia (PiS), una medida que ya fue aprobada esta semana por el Parlamento y que durante los últimos días ha generado protestas en toda Polonia y el rechazo de las instituciones europeas. Ley y Justicia ha podido aprobar cómodamente el polémico proyecto de ley gracias a su amplía mayoría en las dos cámaras.

Durante la votación, miles de ciudadanos se manifestaban frente al Senado y a la sede del Tribunal Supremo en Varsovia, al igual que en otras ciudades del país, para pedir al presidente polaco, Andrzej Duda, vinculado a PiS, que se niegue a ratificar el proyecto de ley e impida su entrada en vigor. De materializarse, la reforma supondrá el fin del mandato de los jueces del Supremo, excepto los elegidos por el presidente, para ser sustituidos por los nombrados por el Gobierno, algo que la oposición juzga inconstitucional y una ruptura del principio de separación de poderes.

Estas reformas legislativas, criticadas por su rupturismo con el Estado de derecho, han dado pie a que la UE ponga sobre la mesa la posibilidad de estrenar su bomba atómica y retirar al país su derecho a voto en el Consejo. No obstante, llegar al extremo de la “suspensión de ciertos derechos”, según reza el artículo 7 del Tratado de la UE, es una situación “poco probable”, explicó la directora en Bruselas del instituto Bertelsmann Stiftung, Stefani Weiss. A propuesta de la Comisión, el Consejo puede determinar la existencia de un “claro riesgo de seria ruptura” de los valores europeos por parte de un Estado miembro a través de una mayoría cualificada, pero aprobar las sanciones requiere de la unanimidad de los países comunitarios.

“Puede ser que se active, porque para eso se necesita solo una mayoría cualificada y creo que muchos otros Estados miembros sienten que tienen que hacer algo”, sostuvo Weiss, que agregó que la dificultad sería alcanzar un consenso absoluto sobre las sanciones. “Hungría ya ha dicho que no se uniría y muchos otros Estados miembros serían cautos al respecto”, recordó la experta.

En su papel de guardiana de los tratados, la Comisión Europea (CE) abrió el pasado miércoles la puerta a utilizar el artículo 7 del Tratado de Lisboa en respuesta a las reformas del sistema judicial polaco, criticadas por suponer un peligro para la independencia de la magistratura y para la separación de poderes.

“Individualmente, cada una de estas leyes erosionaría seriamente la independencia del poder judicial polaco si se adoptase. En conjunto, pueden abolirla completamente y pondrían la magistratura bajo el control político del Gobierno”, advirtió esta semana el vicepresidente de la CE, Frans Timmermans.

El año y medio de pulso entre la UE y el Gobierno ultraconservador del partido Ley y Justicia comenzó en enero de 2016, cuando Bruselas estrenó por primera vez un nuevo instrumento complementario y previo a la activación del artículo 7 para vigilar el respeto a las libertades fundamentales. Mediante este proceso, “basado en el diálogo continuado entre ambas partes”, la Comisión puede emitir opiniones y recomendaciones tras discernir la gravedad de la amenaza al Estado de derecho en un país concreto.

Bruselas ya ha emitido dos recomendaciones y prepara la tercera para el próximo miércoles, que previsiblemente acompañará con un procedimiento de infracción por violación de la normativa comunitaria una vez haya revisado en profundidad los nuevos textos legales polacos. Weiss alertó, no obstante, de que la fase del diálogo “ha quedado atrás”. “El último año y medio se ha centrado en un diálogo que, lamentablemente, no ha generado ningún resultado. Por eso ahora estamos viendo esta discusión sobre la bomba atómica”, señaló, en referencia al nombre que la excomisaria de Justicia Viviane Reding otorgó al artículo 7 del Tratado de Lisboa.

Este pulso entre Varsovia y Bruselas no preocupa únicamente al órgano ejecutivo de la Unión. El presidente del Consejo Europeo, el también polaco Donald Tusk, pidió el jueves “evitar consecuencias que puedan llevar a la marginalización de Polonia en Europa”, y advirtió de que las reforma transportan a Polonia, “en sentido político, atrás en el tiempo y hacia el este geográficamente”.

Teniendo en cuenta que las sanciones previstas en el artículo 7 no pueden aprobarse sin el beneplácito de Hungría, que no está por la labor de alinearse con la UE contra otro gobierno conservador, la UE no tiene muchas más opciones legales para persuadir a Polonia de que retorne a la senda del Estado de derecho. “La más importante”, sostuvo la experta, “será que una mayoría de Estados miembros cierren filas y digan a Polonia: ‘Parad, no os vamos a dejar ir por este camino autoritario”.