Editorial de DIARIO DE NOTICIAS

El PSN, ante el reto de ser creíble

Chivite, que asegura que los socialistas han aprendido la lección del fiasco que supuso el Gobierno con UPN, tiene dos años para demostrar que el tiempo de los pactos con la derecha pertenece al pasado

Domingo, 23 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

asegura María Chivite, en la entrevista que ha concedido a este periódico en vísperas de su reelección como secretaria general del PSN, que su partido ha aprendido la lección del coste que le supuso gobernar con UPN en 2011. “No podemos propiciar gobiernos de derechas y decirle a la gente que queremos ser un agente de cambio”, proclama la líder de los socialistas navarros, que da a entender que el tiempo de los pactos con la derecha pertenece al pasado. Así se lo reclama su propia militancia y así lo marca el nuevo tiempo político abierto en el partido, desde que Pedro Sánchez recuperara el mando en el PSOE con un indisimulado discurso de izquierdas que gozó de la confianza de los afiliados. En este nuevo escenario, Chivite ha escuchado el mensaje que le llega desde Ferraz y se dispone a trasladar a Navarra la vía de entendimiento con Podemos abierta en Madrid. Sin duda, supone un cambio significativo, ya que hasta ahora la formación morada era observada desde las filas socialistas como un adversario directo y no como un partido con el que tejer futuras alianzas. De hecho, Podemos figura en los planes de Chivite como un compañero de viaje imprescindible para alcanzar el ambicioso objetivo de encabezar dentro de dos años un gobierno de izquierdas. Parece un reto exagerado para quien hoy es la quinta fuerza del Parlamento: no obstante, es verdad que solo dos escaños le separan de Geroa Bai, coalición a la que sus nueve representantes en la Cámara le fueron suficientes para liderar el histórico cambio político. Las cuentas de Chivite pasan, por lo tanto, por superar en 2019 a Geroa Bai, convertirse en la segunda fuerza y gobernar con Podemos e Izquierda-Ezkerra, además de la coalición que lidera Uxue Barkos, prescindiendo de EH Bildu. De esta forma, la secretaria general del PSN vería colmadas sus aspiraciones de estar al frente de un ejecutivo de perfil más de izquierdas que nacionalista. Dos años tiene por delante Chivite para demostrar que su proyecto es creíble y que, efectivamente, su partido no vuelve a los históricos apaños con la derecha que tantas decepciones han causado en la mayoría de la sociedad navarra y en su propia militancia. Para ello, debería empezar por marcar distancias con UPN, establecer confianzas con el Gobierno del cambio y firmar públicamente un compromiso de que sus votos serán para formar gobiernos de izquierdas y en ningún caso para permitir un ejecutivo de derechas.

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