Un paseo por la historia del claustro

El avance de las obras ya se hace visible por las galerías o pandas después de que ayer se reabriesen las visitas por el claustro de la catedral. Se calcula que otros tres años más van a ser necesarios para poner punto final a la restauración

Un reportaje de Carla Sala | Fotografía Javier Bergasa - Lunes, 24 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Varios de los visitantes a una de las galerías, en los andamios para la restauración de las bóvedas.

Varios de los visitantes a una de las galerías, en los andamios para la restauración de las bóvedas. (JAVIER BERGASA)

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Varios de los visitantes a una de las galerías, en los andamios para la restauración de las bóvedas.

maite, junto con otra compañera, es la encargada de realizar las visitas guiadas por el claustro de la catedral de Pamplona los domingos por la mañana. Arquitecta especializada en restauración, recibe a los turistas en la entrada trasera explicando que este proyecto está planteado para que se termine en exactamente cuatro años. “A cada zona del claustro se le llama panda. Está la panda norte, la panda este, la oeste y la sur. Empezamos esta restauración el año pasado, y está planteada para que termine en 2020, es decir, que dure 4 años”, explicó.

Una panda, es una galería o corredor de un claustro, y en esta ocasión es el término que utilizan para designar las zonas que deben trabajar. Se calcula que más o menos, cada cara tarde un año a repararse.

José Luis Lafuente, uno de los visitantes, dijo al acabar la visita que “esta excursión por el claustro se tendría que hacer muchas otras veces para ver dónde se invierte el dinero de los contribuyentes”;para poder realizar este trabajo se invirtieron alrededor de cuatro millones de euros de los cuales un 36% los aportó el Gobierno de Navarra, un 56% la Caixa y Caja Navarra y el tanto por ciento restante fue pagado por el arzobispado.

En las visitas que se realizarán durante este año se podrá ver la obra que se está realizando en la panda este del claustro, y compararla con el trabajo ya hecho en la panda norte. La diferencia principal está en que la zona que da al norte tiene un color amarillento debido a la tratación, y a los productos químicos que utilizaron para la protección de la piedra;en cambio, el resto del espacio tiene un color grisáceo a causa de la suciedad y el polvo acumulado en las paredes.

piedras y reparacionesEl tipo de piedra que se utilizó para realizar esta construcción es la arenisca, una roca a la que le afecta mucho el agua ya que es muy porosa. Tiene la enfermedad de convertirse en arena y polvo cuando se toca a causa de la erosión que le provocan las precipitaciones, y debido a eso, en esta restauración se está utilizando la recobertura gore-tex;una tecnología que repele el agua pero deja respirar a la piedra. Este mismo material se puede ver en los zapatos de montaña. Por ahora, la filosofía que siguen los restauradores de la compañía Leache es la de no poner nada nuevo y sólo tapar las fisuras, a modo de empaste, para prevalecer lo antiguo y el trabajo que se hizo en el siglo XVI. Por el contrario, las gárgolas que decoran el claustro y estaban destrozadas a causa de la meteorología, se rediseñaron de nuevo por Valeriano Jaurrieta, un olitense experto en el trabajo de la piedra.

Maite explicó que en el año 1980 ya se realizó una restauración de todo el claustro y que incluso en el 1829 otra recuperación de emergencia se tuvo que realizar porque unos trozos de decoración se desprendieron. Esos fragmentos se cambiaron por talladuras de madera con la misma forma que se le había dado a la piedra;de modo que ahora se puede ver la diferencia entre un sector y otro. A causa de estas reparaciones, y de la abertura del claustro al público durante el siglo XIX, dibujos en las piedras aún se pueden distinguir en las repisas del sobreclaustro. Además, el conjunto se conserva entero tal y como lo crearon debido a esta característica única que pocas catedrales tienen.

En cuanto a la reparación de las estatuas y decoraciones interiores, se realiza todo in situ, es decir, que es en el mismo andamio de dentro o en un sector recubierto, donde se curan y restauran las figuras que ornamentan el lugar.

Admiración y sorpresa es lo que se llevaron los visitantes al claustro. Mikel Lana, es otro de los que ayer decidieron realizar la visita: “Es muy interesante poder ver todo esto -dijo señalando hacia el interior-. Podemos conocer algo que de alguna manera es desconocido para todos los residentes, y también es otra forma de apreciar el trabajo y la labor que se hace para preservar la historia de nuestra cultura”. Mikel iba acompañado de Carmelo Arza, quien añadió: “Venimos de Murieta sólo para ver como está yendo la restauración y ha valido la pena. Es algo que se debería hacer todos los años para ver cómo se avanza”.