Mesa de Redacción

Fiestas de pago

Por Rafa Martín - Lunes, 24 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

la localidad labortana de Baiona está meditando un plan, tan impopular como audaz, para tratar de financiar y regular el acceso a la ciudad en fiestas, que se celebran del 26 al 30 de julio. La ciudad hermanada con Pamplona, y con la que comparte muchas sinergias jaraneras, estudia la posibilidad de cobrar a los de fuera por el disfrute de sus populares fiestas, las más concurridas de Francia y a la que acuden en torno al millón de personas. El dispositivo de seguridad y la primorosa organización hacen que la ciudad tenga que soportar un déficit de 1,7 millones de euros (que dobla con creces los ingresos) y la ciudad de 47.000 habitantes -muchos de los cuales huyen del bullicio y la avalancha forastera en esos días- quiere ponerle remedio: que los visitantes se echen mano a la cartera para acceder al recinto que congrega la mayoría de la actividad festiva. Esperemos que no cuaje la idea ni que cunda el ejemplo por estos lares, donde ya se están lanzando malévolamente globos sonda como la posibilidad de cobrar en el encierro para evitar su masificación. Las fiestas de pago, en esta tierra, supondrían acabar de un plumazo con su idiosincrasia principal: dejarían de ser populares, espontáneas y alegres.