Música

La parroquia del pshychobilly

Por Javier Escorzo - Martes, 25 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

CONCIERTO DE LOS PAROCKO’S

Fecha: 20/07/2017. Lugar: Mesón del Caballo Blanco. Incidencias: Gran afluencia de publico, pese a lo desapacible del tiempo, bastante fresco para ser verano.

Tras el parón sanferminero, se reanuda el ciclo de conciertos del Caballo Blanco. El jueves pasado le tocó el turno a los PaRocko’s, un nuevo grupo de Pamplona que publicó hace pocos meses su primer álbum, Esquivando a la muerte, y que está presentándolo en directo por todos los escenarios de la ciudad. Su estilo es absolutamente personal, pasando músicas de raíz americana (rockabilly, country, blues…) por el tamiz de su educación musical de los años ochenta, y añadiendo también pinceladas de punk o psychobilly. Con la formación primigenia del rock’n’roll (Antonio Armendáriz en la guitarra eléctrica y la voz, Alfonso Taberna en el contrabajo y Omar Al-Haniz en la batería), consiguen un sonido crudo y rugoso, muy inmediato, como demostraron en su concierto del jueves.

Iniciaron su actuación con Qué suerte (esquivando a la muerte), el tema del que sale el título de su disco. En cuanto sonó el primer acorde, el monte de San Cristóbal que se divisa desde las murallas del Caballo Blanco pareció mutar en las verdes praderas de Nashville. El country y el rockabilly lo inundaron todo. También el viento, que amenazaba con arrancar la gran bandera que el grupo había colgado con su nombre en la parte trasera el escenario. Ajeno al pequeño vendaval climatológico, el trío desató su propia tormenta sonora con títulos como En el cementerio o La ley de Murphy. Después de una breve pausa para arreglar la guitarra de Antonio llegó Botas de ranchero, la que anunciaron como canción favorita de los niños. Folsom Prison Blues, del imprescindible Johnny Cash, fue la primera versión que interpretaron. Tras ella continuaron con más temas propios como Tormenta sobre el corazón o El sueño de Ícaro.

A mitad de concierto llegó la parte más despechada del repertorio, encarnada en la contundente Déjame en paz y la solitaria Olvídate de mí, todo un himno a la incomunicación. El contrabajo de Alfonso hizo las veces de violonchelo en Perdido blues, para volver a estar muy presente en el marcado ritmo que imprimió a Cuando llegue el momento, una canción sobre la huida. Y en el último tramo de actuación volvieron a las versiones, que dicen tanto de ellos como sus propias composiciones: Real good time together, de Lou Reed, que llevaron a su terreno manteniendo gran parte de su suciedad original. Ubangi stomp, de los Stray Cats, uno de los grupos que crearon el psychobilly junto a otros, como The Cramps, de quienes interpretaron The way I walk. La vena punk y siniestra les puede venir de algunas bandas de la Movida de los ochenta como los primeros Gabinete Caligari o Parálisis Permanente;recrearon magníficamente Un día en Texas, del mítico grupo de Eduardo Benavente y Ana Curra. Y la raíz, el origen y el clasicismo de artistas como Buddy Holly, a quien invocaron en Oh boy. Esos son los ingredientes de su propuesta, novedosa y divertida. Con ella seguirán captando fieles para su parroquia psychobilly.

Últimas Noticias Multimedia