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Día grande de Ttun Ttun y bandera

El baile popular izabarre volvió a la plaza al son del txistu y tamboril

Julio Beretens protagonizó el emocionante Baile de la Bandera

Marian Zozaya Elduayen - Miércoles, 26 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Julio Beretens tuvo que luchar contra el viento para bailar la bandera de la villa en la plaza, rodeado y aplaudido por sus vecinos y vecinas.

Julio Beretens tuvo que luchar contra el viento para bailar la bandera de la villa en la plaza, rodeado y aplaudido por sus vecinos y vecinas. (MARIAN ZOZAYA)

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Julio Beretens tuvo que luchar contra el viento para bailar la bandera de la villa en la plaza, rodeado y aplaudido por sus vecinos y vecinas.

isaba/izaba - El penúltimo día de las fiestas de Santiago fue ayer en Isaba día de celebración mayor, con Baile de la Bandera y Ttun Ttun, el baile de la villa de los días festivos en el que participaban antiguamente tantos y tantas izabarres que rodeaban, según consta en documentos del siglo XIX, el edificio de la casa consistorial.

Ayer, como siempre, con traje y sin chaqueta, el grupo de baile de la Asociación Cultural Kurruskla lo sacó de nuevo a la calle;primero el de Uztarroz, seguido del de Isaba, para cerrar con el popular que llenó la plaza.

Y lo hicieron como antaño. Primero acudieron a misa en comitiva y después salieron a bailar a la plaza, al son del txistu y tamboril de Amaia Baglietto, sola en esta ocasión por baja temporal de otro infalible de los días grandes de Isaba y del valle, Kepa Bales. Sus dulces notas se dejaron oír en el silencio roto tan sólo por el fuerte viento con el que tuvo que pelear Julio Beretens, todos de la citada asociación, para bailar la bandera de la villa que desde tiempo inmemorial se hacía por Santiago y San Ciprián, días de alarde o lista de armas, baile de bandera y disparos de salvas, tal como recordaba Fernando Hualde, historiador y parte del grupo de baile de la asociación.

Rodeado de sus convecinos, Beretens se colocó un año más en el centro, en la especial mañana también para él, y miró en el sentido del viento. “Es la emoción parte de este baile, desde que coges la auténtica bandera del pueblo hasta que acabas, y siempre suena diferente”, expresaba aún con el eco de aplausos y felicitaciones, al tiempo que añadía su satisfacción por poder contribuir a mantener esta tradición.

MELODíA TRADICIONALSonó después el Ttun Ttun, la melodía del vecino Uztarroz, más vivo musicalmente que el de Isaba, que se canta a la vez que se baila. Las parejas del grupo Kurruskla ataviadas con los trajes de día de fiesta de roncalesas y roncaleses, dieron un paso adelante y formaron el círculo, que finalmente se hizo más grande con la versión popular a la que se sumaron parejas y varias generaciones de familias.

Sin duda, entre ellas ayer como en años anteriores desde que la asociación recuperara esta tradición, destacaba el matrimonio formado por Florencio Anaut Anaut, de Isaba, y Nieves Bernat Marco, de Uztarroz, de 84 y 72 años, respectivamente, que junto a su hijo, Ramón, su nuera, Silvia Astrain, y sus nietas, Ane y Nerea Anaut, eran ejemplo de participación familiar generacional.

“Siempre quise bailar el Ttun Ttun. Cuando era pequeña, me acercaba a la plaza de mi pueblo y no me dejaban bailarlo. Luego se perdió y me quedé con la espina clavada. Así que cuando se recuperó en Isaba, no dudé un momento en aprenderlo y formar parte del grupo”, recordaba.

Por su parte, Florencio asentía vestido con su traje de fiesta de abuelo roncalés, que tal vez ayer se puso por última vez. “He pensado en retirarme, pero cuando llega el momento, siempre me tira salir”, decía.

La emoción y complicidad en torno al Ttun Ttun se puso de manifiesto en la mañana en la que se pudieron contemplar 41 trajes de la indumentaria tradicional festiva. Entre ellos, los de muchos niños y niñas, futuro para preservar la identidad.

Las fiestas más largas y frescas de los últimos años (seis días), finalizarán hoy con la tradicional y sencilla romería a la ermita de Arrako, con bendición de los campos entre las altas montañas.

El Ayuntamiento ha destinado cerca de 13.000 euros del presupuesto anual para unas fiestas caracterizadas por el buen ambiente en la calle y la implicación vecinal con comidas autogestionadas y concurridos concursos, como el de mus, que contó con 35 parejas, o el novedoso de la tortilla de patata, junto con el de arroz con leche, que ya tiene sus primeros campeones: Rosa Tapia y El Falih, niño saharaui en la villa. “Tal ha sido la participación”, destacaban el alcalde izabar, Jesús Mari Barace, y el edil Gorka Bueno.