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Blindado y con privilegios

Un gran perímetro de seguridad evitará a rajoy, que no estará sentado entre los acusados, oír las protestas a su llegada

Un reportaje de M. González - Miércoles, 26 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

La comparecencia de Rajoy comenzará a las 10.00 horas en la sede de San Fernando de Henares (Madrid) de la Audiencia Nacional y será de forma presencial, pese a que él solicitó que fuese por videoconferencia por motivos de seguridad y ser el medio “menos perturbador” en el ejercicio de sus funciones. Una de las incógnitas es si el presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, recibirá al jefe del Ejecutivo a su llegada.

La mayoría del tribunal de la Sección Segunda de la Sala de lo Penal subrayó que esta sede judicial tiene “mayores garantías que las que pueden ofrecer otras sedes empresariales o institucionales” donde el presidente acude habitualmente a actos.

Fuentes de la Audiencia Nacional han precisado que se ha establecido un gran perímetro de seguridad tanto dentro como en los alrededores de la sede judicial, situada en un polígono industrial, lo cuál evitará que Rajoy escuche los gritos y protestas que puedan expresar los manifestantes que acudan a la convocatoria que ha hecho la Coordinadora 25S, organizadora de las protestas que en 2012 llamaban a rodear el Congreso.

Con el fin de preservar su imagen institucional, los jueces han permitido que testifique desde el estrado y no frente a ellos y delante del banquillo de los 37 acusados en esta causa, tal y como han hecho el resto de testigos. Aún no se conoce en qué lugar de la sala de vistas se va a situar la silla y mesa que utilizará Rajoy durante su declaración.

Bárcenas acudirá al juicio, en el que no estarán presentes ni Correa ni su número dos, Pablo Crespo, ni El Bigotes

Independientemente del lugar del estrado, Rajoy no tendrá que encontrarse con los líderes de la trama Gürtel Francisco Correa, su número dos, Pablo Crespo, y Álvaro Pérez el Bigotes. Sin embargo, sí que se cruzará la mirada con Bárcenas, que acudirá voluntariamente a la sesión y se sentará en el banquillo de los acusados. De hecho, los principales acusados -al igual que el resto- no tienen la obligación de asistir a la vista oral si el testigo no es propuesto por ellos mismos o no tienen relación o implicación con el mismo, tal y como lo decidió el tribunal presidido por el magistrado Ángel Hurtado.

Además, los líderes de la trama Gürtel están eximidos de presenciar las sesiones del juicio para evitar las dificultades de los traslados desde la prisión de Valdemoro (Madrid) en la que ingresaron el pasado mes de febrero para cumplir la condena de 12 y 13 años impuesta por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia (TSJV) por por amañar los contratos de los stand de la Comunidad Valenciana en Fitur. Quién sí asistirá a la sesión es el extesorero popular Luis Bárcenas, han afirmado dichas fuentes, que han señalado que no irá acompañado de su mujer, Rosalía Iglesias, también acusada.

El presidente del PP llegará con su ayudante a la Audiencia Nacional para declarar como testigo ante el tribunal que juzga la primera época de la trama Gürtel, y no le acompañará nadie del Gobierno ni del PP, según indicaron a Europa Press fuentes próximas al jefe del Ejecutivo.

“Estoy a lo que dispongan los tribunales”, dijo públicamente entonces el propio jefe del Ejecutivo, para evitar que se pensara que su partido no quiere colaborar con la Justicia. La comparecencia de Rajoy se produce un mes después de que desfilarán por la Audiencia Nacional los exministros populares Francisco Álvarez-Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes y Jaime Mayor Oreja, que también ocuparon puestos clave en la cúpula del PP.

Esta es la primera vez que un presidente del Gobierno en ejercicio declara como testigo en un juicio por corrupción. No se conocen precedentes, ya que Adolfo Suárez acudió voluntariamente a testificar en el caso Banesto en 1995, cuatro años después de haber abandonado la política y Felipe González lo hizo por escrito 1991 durante la instrucción del caso por el secuestro de Segundo Marey, aunque en 1998 declaró de forma presencial por este asunto ante el Tribunal Supremo, pero entonces ya había abandonado el Palacio de la Moncloa.