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Emoción, velocidad y peligro

Los astados de Germán Vidal tardaron 3 minutos y 43 segundos en llegar a la plaza, sin heridos trasladados

J.A. Martínez U. Beroiz/I. Porto/J.A.M./ F. Pérez-Nievas/I. Parra - Jueves, 27 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Imagen panorámica de uno de los astados persiguiendo a los mozos en la entrada a la Chata de Griseras.

Imagen panorámica de uno de los astados persiguiendo a los mozos en la entrada a la Chata de Griseras.

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  • Imagen panorámica de uno de los astados persiguiendo a los mozos en la entrada a la Chata de Griseras.
  • Un mozo cayó ante los astados en la curva de entrada a la plaza de toros.
  • Un mozo hace frente en solitario al último de los toros que se había quedado rezagado en Camino Caritat.
  • Varios mozos sortean la curva de entrada a la calle Baquero Jacoste.
  • Un joven corre en paralelo a la manada en la calle Camino Caritat.
  • Varios corredores plantan cara a la manada en la curva de Baquero Jacoste.
  • Cinco astados de la ganadería castellonense, al final de la avenida de Zaragoza.
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tudela- No es que el segundo encierro de las fiestas de Tudela fuera mucho más emocionante y peligroso que el del día anterior, pero, ayer, al menos, los toros de la ganadería de Germán Vidal permitieron momentos de lucimiento a los pocos corredores que se lanzaron al recorrido. Los morlacos cubrieron en 3 minutos y 43 segundos los casi 900 metros que separan los corrales de la calle Frauca de la Chata de Griseras y no dejaron ningún herido de consideración.

La manada encontró una autopista libre de peaje hasta llegar a la calle Camino Caritat donde comenzó a toparse con los primeros corredores. Para entonces los astados de la ganadería castellonense ya habían tomado el mando de la carrera y relegado a un segundo plano a los cabestros, que no pudieron evitar que la manada acabara disgregándose en el último tramo del recorrido. Los corredores, que el primer día optaron por retirarse al vallado y dejar pasar a una manada completamente compacta y protegida por los mansos, trataron en la jornada de ayer de colocarse delante de las astas de los toros de la ganadería castellonense que lanzaron algunos derrotes. Dada la rapidez de las reses, fueron muy pocos los que consiguieron entrar y aguantar el ritmo durante más de 40 o 50 metros. Solo el último toro, que se quedó rezagado junto a un cabestro, permitió alguna alegría a los más valientes.

La caída de un mozo en la curva del callejón provocó los instantes de mayor peligro al pasarle por encima prácticamente toda la manada. Finalmente Cruz Roja y Protección Civil tuvieron que atender a cuatro heridos, todos con distintas erosiones. Tres de ellos, los tudelanos J.L.L. S, de 17 años, y A.A., de 65, y el cortesino G.U.B. fueron atendidos en el callejón de la plaza de toros, mientras que el también tudelano I.B.A., de 16 años, acudió al puesto situado junto al hotel Tudela Bardenas para que le curaran sus heridas. En ninguno de los casos fue necesario realizar traslados al hospital Reina Sofía.

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