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Iglesias y la Iglesia cuando ‘Podemos’

Por Ilia Galán - Jueves, 27 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Pablo Iglesias acudía a mis lecciones, ya era un joven despierto, listo y elástico, con los ojos bien abiertos. Ahora lo muestra de nuevo, con este vuelco de la izquierda radical para defender las tradiciones populares más arraigadas que guardan capillas o iglesias. Y se están tragando al Partido Socialista, perdido en esa deriva hacia un laicismo cada vez más extremo, ajeno a la voluntad popular. El laicismo es un engendro elitista de la casta política;ya la Revolución Francesa intentaba aplastar las revueltas campesinas, ahogando en sangre a sacerdotes, monjas y gentes sencillas, piadosas. El alcalde de Cádiz concedió a la virgen de la ciudad la condecoración máxima, una medalla de oro. Se burlan algunos: ¿a un ser inanimado, a un objeto? No, a una persona, la madre del defensor de los pobres que fue Cristo, habitante de Nazaret hace dos mil años y a quien una importante parte del pueblo estima viva. La estatua la simboliza. Devoción popular gaditana, península sur de Hispania que avanza en un mar azul reflejando los cielos. Su alegría en el carnaval muestra cómo sus ciudadanos viven en paz, ajenos a los rigores de la doctrina oficial anticlerical que muchas veces emana de la capital de España. Como el curita don Camilo, en el pueblecito italiano, lidiando con su alcalde comunista. La casta siniestra que gobernó España, denominándose socialista, odió sobre todo la católica religión. Pero confundidos quedan cuando la fe viene de las gentes sencillas y éstas hallan refugio de la humana miseria en la dimensión espiritual. Las declaraciones del líder de la formación de izquierda radical -poco sospechoso de beatería- al preguntar a ese alcalde, uno de los suyos, devuelven cierto sentido común perdido a esos municipios que borrar quisieran la cruz de sus mapas: “Me habló del carácter de dignidad popular que significaba esa virgen y que en una ciudad como Cádiz, con esa tradición anarquista y liberal, esa virgen, tan vinculada a las cofradías de pescadores, no va unida al conservadurismo que nos podría parecer desde fuera.

Los urbanitas de izquierda tenemos que aprender a respetar esas tradiciones tan arraigadas en el pueblo”. Sí, losintelectualoides de Madrid a veces no entienden a la gente común, que halla el amparo en sus raíces religiosas. La virgen de Cádiz bendecirá a lospodemitas. Mas yo, que, como el marqués de Santillana, soy muy mariano (aunque no tanto de Rajoy), creo que a nuestra virgencita no le hacen falta medallas ni institucionales chatarras;mejor fuera dar esos oros para ayudar a los necesitados;su angelical rostro sonreiría más todavía. Pero es voluntad del pueblo... Así sea.

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