Caravana Abriendo fronteras

Isabel Ochoa Elizalde - Jueves, 27 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Hasta hace muy poco formaba parte de esa niebla social que nos impide ver la realidad, que nos impide sentir y nos aturde, pero que nos hace cómplices y responsables de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Pido humildemente perdón a todas las personas que desde mi duermevela personal, social y política he hecho daño;a las explotadas laboralmente, violadas, maltratadas, ninguneadas y asesinadas por ejercer el derecho de intentar tener una vida más digna en otros países.

Pido perdón a las personas que han muerto en el intento de cruzar los mares y tierras en su intento de huir de conflictos armados, hambrunas, de su condición sexual, política o social.

A las personas heridas intentando saltar las vallas de Ceuta o Melilla, a las que se les niega asistencia médica incumpliendo la Ley General de Sanidad.

A las personas deportadas diariamente en aviones y las abandonadas en la frontera de Marruecos.

A las personas que malviven debajo de los mares de plástico de Almería, explotados laboralmente y excluidos socialmente.

A los niños abandonados por las calles de Melilla, para los que no se aplican los derechos del menor recogidos en la ley.

A las mujeres porteadoras, tratadas como animales de carga, sin derechos laborales ni de ningún tipo.

A las personas encarceladas en los CIES de todo el Estado, sin haber cometido ningún delito penal, tan solo por carecer de papeles en regla.

A las personas fusiladas en la Guerra Civil, por incumplir la Ley de Memoria Histórica, al recibirnos la estatua de Franco en el puerto de Melilla.

Gracias, caravaneras, por vuestra alegría y solidaridad, por vuestro compromiso y lucha para exigir al Estado y a Europa que cumpla las leyes sobre extranjería que han firmado.

Gracias por exigir un mundo más humano y digno, en el que todas las personas cabemos. Bosa, Bosa, Bosa!