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Dos horas de alta tensión y arrogancia

EL JUEZ SALVA A RAJOY DE EVITAR CAER EN CONTRADICCIONES EN EL E | xAmen más difícil de la carrera del presidente

Un reportaje de R. Martínez/M. González - Jueves, 27 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Un grupo de manifestaban esperaban a Rajoy a su llegada a la Audiencia Nacional.

Un grupo de manifestaban esperaban a Rajoy a su llegada a la Audiencia Nacional. (Foto: Efe)

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  • Un grupo de manifestaban esperaban a Rajoy a su llegada a la Audiencia Nacional.

Tenía mucho que perder y poco que ganar con su declaración, habida cuenta del detalle con que se iba a calibrar cada palabra del jefe del Ejecutivo ante el tribunal, pero la impresión mayoritaria es que Mariano Rajoy afrontó ayer uno de los exámenes más difíciles de su carrera. Pese a que la Audiencia Nacional es un escenario judicial, la comparecencia de Rajoy tenía una innegable carga política y mediática, porque todo lo que dijera (y lo que no dijera) podría ser utilizado en su contra -como marca el argot jurídico- en la arena parlamentaria, ya que en la judicial poco tenía que aportar, como así reconocieron al final varios presentes en la sala.

Y eso que el guion, al contrario que Rajoy, no evitó los temas más espinosos. La financiación del PP, las campañas electorales, su relación con Correa, los papeles de Bárcenas e, incluso, los sms del extesorero, quien por cierto no se dejó ver en la sala, como tampoco el resto de los acusados en la trama. Tan sólo un cabizbajo Guillermo Ortega, exalcalde de Majadahonda, siguió la sesión.

La expectación

El presidente evita los gritos a su llegada

Otro frente para el presidente era la enorme presencia de periodistas, que pese a que la Policía les situó dos camiones delante, se apostaban en la puerta desde el alba, que conllevó una vasta presencia policial, o los dos centenares de personas que protestaban a 200 metros de la sede con el polivalente “sí, se puede”. Pero nada se escuchaba en una Sala abarrotada de público que esperaba con tanta expectación como silencio a Rajoy, quien había entrado en la sede a las 09.47 por el garaje y acompañado en su vehículo por su ayudante. Ni rastro de Génova ni de Moncloa en la Audiencia. “Que pase el testigo”, dijo a las 10.07 el presidente del tribunal, Ángel Hurtado, dando paso a Rajoy, quien entró en la sala de vistas junto a la secretaria judicial. Ésta le dirigió al mismo estrado desde el que han declarado todos los acusados y testigos de la causa, aunque esta vez se ubicó en un lateral entre el tribunal y las defensas, y no delante de los magistrados.

Vestido con traje negro, con las manos cruzadas y sin agua en la mesa, Rajoy respondió a unas 160 preguntas que le han planteado tres acusaciones, tres defensas y la fiscal del caso, que tenía a su derechain vigilando al flamante nuevo jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, durante los 110 minutos de tensión que duró la sesión (salvo ocho minutos de un receso por un fallo de sonido).

Los nervios parecían palparse también en Rajoy, que respondió con un “sí, juro” a decir la verdad. Hurtado, nervioso y participativo, se bregó con todos en la sala, hasta el punto de parecer por momentos una pelea de gallos. Primero con el abogado de Bárcenas que protestaba a cada pregunta hasta que le mandó callar a la cuarta ocasión, después con los letrados de las acusaciones por decenas de preguntas cortadas o impertinentes, pero también con el mismo Rajoy

Lo hizo tras un comentario del presidente del Gobierno. “No sé si se ha confundido de testigo”, le dijo Rajoy al letrado de una acusación popular a lo que este ha respondido “¿en qué me he confundido?”. Justo cuando el presidente iba a contestar, Hurtado le pidió que no hiciera observaciones, lo que desató risas en el público, aunque no eran las primeras de la mañana.

Porque Rajoy estuvo locuaz, irónico displicente y arrogante por momentos. “¿Conoce obras de Génova?”. Sí, había operarios haciendo obras”;“Oiga, yo lo siento mucho, pero las cosas son como son y a veces no son como a uno le gustaría que fueran”.

La secretaria judicial dirigió a Rajoy al estrado, ubicado, a diferencia de otras ocasiones, en un lateral entre el tribunal y las defensas, y no delante de los magistrados

El presidente respondió a unas 160 preguntas que le plantearon las acus

Aunque la anécdota de la mañana fue cuando le han preguntado por un viaje a Canarias en 2004 cuyo pago Rajoy justificó así: “Lo pagó mi partido hasta donde yo sepa”, una respuesta que el letrado calificó de “contestación gallega”.

“La contestación tenía que ser gallega porque no podría ser riojana”, manifestó entre risas el presidente, quien no rehusó ninguna pregunta ni, advertido por sus asesores, hizo hecho gala de los recurrentes y criticados en otros testigos “no sé, no recuerdo, no me consta”. Incluso levantó la mano para pedir permiso y responder a una pregunta sobre si piensa que este proceso es una trama contra el PP, justo cuando Hurtado lo impidó. De hecho, el presidente del tribunal le libró de tener que responder a las cuestiones más concretas pese a las protestas de las acusaciones, quejosas de que Hurtado les impidiera comprobar si Rajoy caía en contradicciones.

Las críticas

El intento de normalizar lo anormal

El presidente daba la sensación de que tenía muy clara la respuesta porque se esperaba las preguntas. Por eso, trató de zanjarlas a la primera, sin dar pie a ser repreguntado. Y así, a las 11.58, se despidió con un lacónico adiós al tribunal y enfiló hacia la sala de testigos, ante la perplejidad de dos mujeres sentadas entre el público. “¿Y no le podemos saludar? Vinimos para eso”.

Pero esta vez el presidente vino a otra cosa, declarar, pero también intentar dar un barniz de normalidad a algo que no lo era. Con este fin, el PP le organizó un acto de apoyo al pacto de Estado sobre violencia machista que el presidente se encargó de abrir tras dejar la la Audiencia Nacional.

La oposición le atacó por haber “utilizado” a las víctimas de violencia de género para “lavar su imagen”’. “Para eso quería el PP el pacto. Asco”, dijo la diputada Ángeles Álvarez. “Tras declarar, a limpiar. Las víctimas de la violencia machista son el nuevo blanqueador de la corrupción del Gobierno de Rajoy”, lamentó Ángela Rodríguez, una de las representantes de Unidos Podemos.

la cobertura

‘TVE’ obvia la declaración

Críticas. Un canal que no llega al 1% de audiencia. Es la cuota de pantalla del Canal 24 horas, el espacio que eligió RTVE para retransmitir la histórica declaración de Mariano Rajoy en la Audiencia Nacional, la primera vez que un presidente de Gobierno acudía como testigo a un juicio por la corrupción de su partido. Mientras la participación de Rajoy en el juicio copaba la programación de las cadenas generalistas privadas,La 1 lo obvió de forma casi total. El canal principal del ente público ofreció el contenido habitual de su programa matinal, La mañana de La 1, un magazine con información divulgativa. El programa trató temas como las personas que contratan detectives para vigilar a sus parejas, un grupo de jubilados que ejercen de periodistas pasados los 90 años o las vicisitudes del oficio de especiero. La 2 también continuó con su programación habitual, con dos episodios de una serie.

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