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Moskera convierte a Dora en la abuela de todos los tudelanos

La mujer, nacida en mayo de 1921, recibió el homenaje de la peña rodeada de su familia

Nieves Arigita - Viernes, 28 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El alcalde hace entrega de una placa a Dora, ante la mirada de su hijo José María.

El alcalde hace entrega de una placa a Dora, ante la mirada de su hijo José María.

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El alcalde hace entrega de una placa a Dora, ante la mirada de su hijo José María.

tudela- Atenta, serena, agradecida, arropada por algunos de los amigos y amigas que actualmente comparten residencia con ella en la Real Casa de Misericordia... Adoración Vicente fue ayer homenajeada por la peña Moskera y nombrada oficialmente Abuela de Tudela 2017, engrosando así la lista de ocho nietos naturales que ya atesoraba. La mujer, que subió al escenario preparado por la peña con su hijo José Mari, vivió con intensidad las jotas que le dedicaron durante un acto que este año cumple 21 años y cuyo impulsor fue Justo San Martín, ausente ayer por motivos de salud. Para Dora, que es como la conoce todo el mundo, la mañana pasó entre emoción y emoción, después de tanta vida acumulada, nada más y nada menos que 96 años. Nacida en mayo de 1921, la mujer contrajo matrimonio hace 73 y lleva viuda 38. Muy cerca de ella estaba ayer otra de sus hijas (en total, son cuatro hermanos) y alguno de sus nietos, que no quisieron restarle ni un ápice de protagonismo.

trabajo duroAdoración Vicente se ha ganado a pulso la tranquilidad que actualmente disfruta en la residencia del paseo del Queiles, en la que echa algunas partidas de cartas y básicamente descansa. No en vano, comenzó a trabajar a los 9 años de niñera. Una niña cuidando niños para llevar dinero a casa. Tampoco se le cayeron los anillos cuando no le quedó más remedio que cubrir jornadas laborales en fábricas, en el campo o, durante 22 años, fregando en el colegio de Jesuitas. Todo ello la ha convertido en una mujer fuerte que, rozando el siglo de edad, no perdió ayer detalle del acto. Agradeció al alcalde Eneko Larrarte que le entregara una placa conmemorativa y disfrutó de lo lindo con la música. Su coraje, su carácter y el hecho de haber vivido en Tudela toda la vida entregada a sacar adelante a su familia junto a su marido, le valieron ayer una recompensa de toda la ciudad.