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Peligroso y sin fin

Un toro colorado de la ganadería de Merino Garde se quedó rezagado y puso el peligro en un encierro que se prolongó durante 5 minutos y 43 segundos

J.A. Martínez Unai Beroiz/Iñaki Parra/ Fermín Pérez-Nievas/J.A.M. - Sábado, 29 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Cuarto encierro de Fiestas de Tudela.

Cuarto encierro de Fiestas de Tudela. (UNAI BEROIZ)

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Cuarto encierro de Fiestas de Tudela.

tudela- El cuarto encierro de las fiestas de Santa Ana transcurría con absoluta normalidad hasta que al entrar en la calle Baquero Jacoste uno de los pastores soltó un varazo al último toro para que no se separara de la manada. El astado de la ganadería Merino Garde, de Marcilla, detuvo su carrera inmediatamente y se giró con intención de arremeter contra los pastores que tuvieron que buscar protección en el vallado.

Se vivieron instantes de mucha tensión e incertidumbre, pero los corredores que se encontraban en este tramo del recorrido, con la ayuda de los pastores, lograron enseguida reconducir la marcha del animal. Eso sí, el toro colorado puso rumbo a la plaza, pero lo hizo al trote y con la intención de interrumpir su ritmo cansino en cualquier momento. Así lo hizo al entrar en la avenida Zaragoza, donde volvió a darse la vuelta y se fue al suelo al intentar embestir a varios mozos.

Llegó prácticamente al paso a la curva del callejón donde se repitió la historia de tramos anteriores. La lentitud del astado, que tardó varios minutos más que sus compañeros de manada en hacer acto de presencia en la Chata de Griseras, provocó que el encierro de ayer se convirtiera en el más largo de esta fiestas. El último de los seis toros de Merino Garde entró en los corrales de la plaza 5 minutos y 43 segundos después de haber salido de la calle Frauca.

primer trasladado No obstante, la emoción y el peligro no lo puso solo el toro que quedó rezagado a mitad de recorrido, puesto que el resto de la manada también provocó que se vivieran momentos de tensión en la última parte del recorrido. Un joven de Cintruénigo, O.S.M., de 30 años, sufrió una luxación en el hombro derecho al caerse antes de llegar a la curva del callejón de la plaza de toros. Tras ser atendido en el lugar donde se produjo el percance, fue trasladado al hospital Reina Sofía, si bien su estado no reviste gravedad.

Otro corredor que se fue al suelo en el callejón tuvo algo más de suerte, pese a que su instintiva reacción le pudo costar cara. Tropezó antes de pisar la arena de la plaza de toros y tras dar varias vueltas acabó sentado y completamente girado a la marcha que llevaba la manada. El miedo al ser arrollado por los morlacos de Merino Garde le hizo levantarse como un auténtico resorte y afortunadamente para él pudo evitar una embestida que parecía casi segura.

Además del cirbonero trasladado al hospital de Tudela, Protección Civil y Cruz Roja atendieron a otras cuatro personas. El pamplonés J.D., de 19 años, precisó cura por una herida en la rodilla derecha, mientras que el berinianense R.V., de 25 años, fue atendido al producirse distintas erosiones. Asimismo, el tudelano, R.P.U., de 17 años, y el pamplonés, J.G.O., de 18, tuvieron que ser tratados por los servicios sanitarios al presentar heridas en mano derecha e izquierda, respectivamente.