Alberto Conejero autor de la versión de ‘rinconete &Cortadillo’ para sexpeare

“Los clásicos son espacios de imaginación a los que seguimos acudiendo para reconocernos”

El autor, una de las voces más relevantes de la dramaturgia actual, ha adaptado la novela ejemplar de Cervantes para Sexpeare, que la pondrá en escena hoy en la Cava

Ana Oliveira Lizarribar - Sábado, 29 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Rulo Pardo y Santiago Molero, en una escena.

Rulo Pardo y Santiago Molero, en una escena.

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Rulo Pardo y Santiago Molero, en una escena.

pamplona- Santiago Molero y Rulo Pardo dan vida en este montaje a los verdaderos Pedro del Rincón y Diego Cortado, que vienen para ajustar cuentas con Cervantes por haber publicado a sus espaldas un episodio de sus vidas, que, siendo fugaz, les ha condenado por siempre a responder a la imagen de pícaros. Como el Gordo y el Flaco o Los Pecos, Rinconete y Cortadillo están condenados a seguir juntos para sobrevivir. Pero quizá ahora ha llegado la ocasión de limpiar su nombre.

‘Fuente Ovejuna’, ‘Las troyanas’, ‘Rinconete &Cortadillo’, ¿diría que vive un momento especialmente intenso de relación con los clásicos?

-Han coincidido en cartel tres producciones que se gestaron en momentos diferentes. Mi relación con los clásicos está en el nacimiento de mi propia vocación como autor.

¿Cómo hace uno para pasar de Lope a Eurípides y de vuelta a Cervantes? ¿Qué tienen en común estos autores y cómo se aguanta esa sensación de que nos desnudan con sus textos?

-Que son espacios de imaginación a los que seguimos acudiendo para encontrarnos y reconocernos;que saben tanto de nuestro pasado como de nuestro futuro. Pero que no hay que dejarse intimidar por ellos, sino intimar con ellos.

¿Qué salud vive el clásico español en el Estado? A veces nos llenamos la boca con los excelentes autores que nos dejó el Siglo de Oro, pero no sé si verdaderamente se cuidan...

-Por fortuna, contamos con una red muy poderosa de festivales, instituciones y creadores que cuidan de los clásicos pese a las dificultades económicas. Hacen un trabajo encomiable e imprescindible para que nuestros clásicos sigan siendo contemporáneos.

¿Y qué le parecen esos puristas tipo Javier Marías que sin pertenecer al mundo del teatro se permiten insultar a quienes trabajan los clásicos desde una mirada contemporánea?

-Hay que ser hospitalario con las opiniones, incluso con las que quizá incurren en la generalización o en el menosprecio de lo que se desconoce. Por fortuna, la oferta teatral es variada y también sus aproximaciones a los clásicos y estoy seguro de que el señor Marías, si decide volver a un teatro, podrá encontrar algo que se ajuste a su mirada o, lo que quizá sea más interesante, que le haga cuestionarse sus certezas.

¿Cómo se sumerge Alberto Conejero en uno de estos textos, cómo decide qué camino tomar cuando realiza una adaptación y hasta qué punto cree que debe respetar el original?

-Desde el estudio, la admiración y el amor;luego vienen los condicionantes de producción. Quizá esto no es tan conocido, pero los dramaturgistas tenemos muchas veces que trabajar con decisiones de terceros que afectan a nuestro trabajo: por ejemplo, el número de actores/personajes. Y siempre desde el diálogo con la directora o el director. La versión de un clásico finalmente, como todo en el teatro, es un trabajo de muchos.

En el caso de ‘Rinconete &Cortadillo’, usted se ha encargado de esa “más luenga escritura” que decía Cervantes que necesitaban sus peripecias. ¿Qué historia nos cuenta aquí y por qué ha optado por este punto de vista?

-El propio Cervantes, en un recurso absolutamente moderno, nos cuenta que quizá lo que les sucedió después a sus dos pícaros sea más interesante que lo ya escrito;y con esto señala la pregunta central que recorre nuestro trabajo: ¿qué hacemos con nuestros juguetes rotos, con los débiles que un día sirvieron de mofa y escarnio?

¿Son estos personajes un poco todos nosotros o su historia nos refleja un poco a todos? ¿En qué sentido?

-Fueron dos niños que se afanaron (y afanaron) por sobrevivir en un país en el que la corrupción de los poderosos y de las mafias locales no tenía castigo, pero sí esos delitos menores. Creo que no nos hemos movido lamentablemente de esa doble escala.

¿Es el éxito una droga adictiva, pero asfixiante, tanto para ellos como para cualquiera de nosotros? ¿Cómo cuidarse de él?

-El éxito es una sirena tan engañosa como lo es el fracaso. El creador tiene que seguir su camino sin detenerse en ellas. Hay que cuidar que lo que nos sostiene no sea la mirada ajena, sino la fe en lo que se hace.

De algún modo, se rompe las convenciones en el sentido de que los personajes se sublevan un poco contra su creador;interesante para reflexionar sobre realidad y ficción y sobre el teatro como espejo.

-Es un recurso netamente cervantino, especialmente luminoso en el Quijote. Nuestro montaje también habla de que hay ciertas ficciones más consoladoras que la realidad y que quizá la literatura sea un buen sitio para guarecerse...

¿Qué le parece el montaje que ha planteado Salva Bolta para Sexpeare, qué ingredientes cree que tiene para atraer al público?

-Bolta ha sabido aunar tres lenguajes diversos: el de Sexpeare, el mío y, por supuesto, su propia mirada. Ha hecho un trabajo riguroso y divertido, generoso con el texto y con los dos intérpretes. Hay ternura, hay emoción, y risas, muchas risas...

¿Qué cree que pensaría Cervantes al ver la vida de estos personajes años después de que los creara?

-Esto lo podremos ver en la representación...

Alterna las adaptaciones de clásicos para distintas compañías con la escritura de textos propios, ¿qué le aporta este ir y venir de textos ajenos a historias más personales?

-Todos tenemos una biblioteca íntima de lecturas, de músicas, de ficciones. Al final nuestra voz es una suma de toda esas voces. No concibo un autor que no sea lector hasta el último de sus días.

Creo que también tiene previsto dirigir. ¿Cuándo? ¿Siente vértigo?

-Empezamos en septiembre. Siento vértigo, pero también confianza por los actores que han decidido confiar en mí.