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¿Qué nos pasa a los hombres?

Por Natxo Barberena - Domingo, 30 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

cada vez que se mantiene un debate en torno a la igualdad entre mujeres y hombres, el tono general es que esa igualdad ya se da en la realidad, al menos en nuestro ámbito social. Cuando a lo largo de la discusión sale el término feminismo, la mayor parte de las personas no se sienten feministas. ¿Por qué se tiene una mala impresión de un movimiento revolucionario social y cultural que ha abierto las puertas de la liberación a todas las mujeres? Algo no se está haciendo bien para que muchas personas no se identifiquen con el feminismo. Sería largo de analizar, pero cuando se enarbola un feminismo radical, excluyente, donde el hombre parece no tener cabida, el hombre se siente apartado y la mayor parte de las mujeres (las no militantes) rechazan esos contenidos porque quieren y desean ir acompañadas en el proceso hacia la igualdad con sus compañeros. No obstante, se debería reconocer al movimiento feminista la labor que está realizando. Como bien dice la escritora y activista feminista Laura Freixas: “Me parece una ingratitud imperdonable renegar del feminismo. (…) ¿Qué es el feminismo sino la lucha por la igualdad?” Gracias al feminismo la mujer puede entre otras cosas: votar, salir sin pedir permiso a su pareja, trabajar fuera del hogar, tener relaciones sexuales libres, estudiar una carrera… El feminismo aboga por un nuevo orden social y económico, una redistribución tanto de la riqueza como de las responsabilidades laborales, una sociedad más justa en la que mujeres y hombres vivamos en igualdad de derechos y responsabilidades. Con sus aciertos y sus errores el movimiento feminista es el único que ha denunciado el patriarcado y que ha conseguido romper con las desigualdades entre mujeres y hombres. ¿Realmente no eres feminista?

La mujer no puede renegar de su libertad por lo que la nombre como la nombre, en el fondo es feminista. ¿Y los hombres, qué posición estamos tomando al respecto, qué actitud estamos teniendo? Si analizamos a los hombres veremos que la mayor parte de ellos en casa comparte poco o nada;que son incapaces de ir de juerga con sus parejas;que rara vez se les ve en las movilizaciones contra la violencia machista;que siguen riéndose de chistes que denigran a la mujer;que siguen compartiendo en sus grupos de amigos vídeos soeces y vejatorios;que al que critica se le trata de soso o de ir de políticamente correcto;que no hablan con sus parejas ni son capaces de debatir con ellas sobre la vida misma;que son incapaces de expresar sus sentimientos y emociones por miedo a parecer débiles;que se refugian en su trabajo para no asumir cargas familiares;que en la cama solo piensan en ellos y les da igual si ella ha disfrutado o no;que… en el fondo no han cambiado por mucho que en la discusión parezca que abanderan la igualdad. No hay persona perfecta, por lo que no hay hombre perfecto, todos tenemos que mejorar (y yo el primero) en muchos aspectos de relación y de compartir responsabilidades con las mujeres. Pero no se hace, no se termina de hacerlo. No se quiere ceder los privilegios que tenemos frente a ellas, molesta compartirlos y así es imposible la igualdad.

¿Qué nos pasa a los hombres que no rompemos del todo las ataduras del pasado y damos de una vez el paso a una sociedad nueva? Si los hombres no evolucionamos, no avanzamos, nada va a cambiar. Lo dice José Ángel Lozoya, fundador del primer programa de Hombres por la Igualdad en Jerez en 1999: “No hay igualdad real sin el cambio de los hombres”. “Las mujeres solas pueden conseguirlo todo en el plano jurídico, pero cuando lleguen a casa, se van a encontrar al hombre de siempre”.

Perdonen mi impertinencia en un tema tan delicado, pero no puede ser que les sigamos dejando a ellas solas ante semejante reto. Da la sensación de que esto no va con nosotros, la mayoría de los hombres se ausentan del debate, como mucho la indignación y la toma de posiciones se da ante la violencia extrema, ante el asesinato de la mujer. Pero hay que darse cuenta que el que mata y maltrata a la mujer siempre es un hombre y que una sociedad machista y patriarcal es el caldo de cultivo del hombre violento. Sociedad que fomenta la superioridad del hombre y el sometimiento de la mujer. ¿Realmente queremos esto? Espero que no, para ello nos tenemos que movilizar, tenemos que actuar, tenemos que cambiar y tenemos que acompañar a las mujeres en sus justas reivindicaciones.

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