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Chivite revalida con la promesa de abrir "una nueva etapa" en el PSN

Afronta su segundo mandato tras “dos años nada fáciles” y ver “que la ilusión por el PSOE ya está en la calle”

Andoni Irisarri / Iban Aguinaga - Domingo, 30 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, abraza a la recién reelegida secretaria general del PSN, María Chivite, ayer, poco antes de la clausura del XI Congreso.

La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, abraza a la recién reelegida secretaria general del PSN, María Chivite, ayer, poco antes de la clausura del XI Congreso. (Iban Aguinaga)

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La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, abraza a la recién reelegida secretaria general del PSN, María Chivite, ayer, poco antes de la clausura del XI Congreso.

“La izquierda no pacta con la derecha: ni en Navarra ni en España con el PP” “Seamos valientes, hay que salir de la ruta mil veces andada;creamos en nosotros” “Hay que entenderse con Podemos si no queremos gobiernos de derechas en Navarra”

pamplona- María Chivite fue reelegida ayer como secretaria general del PSN con la promesa de abrir “una nueva etapa” dentro del partido, con los principales objetivos de resituar a la sigla en un espacio nítido de izquierdas, recuperar la confianza del electorado a base de coherencia en los posicionamientos políticos y con la aspiración de liderar, en 2019, un Gobierno de Navarra “progresista y de izquierdas”, alejado de “nacionalismos” pero también “de la derecha”. Al menos esa es la idea que se quiso transmitir ayer en un XI Congreso Regional que estaba hecho antes de empezar y que votó a la búlgara. Chivite, como única aspirante, revalidó sin problemas su lista (con el 82,7% de los apoyos) y dio continuidad a los documentos de su línea política aprovechando un momento relativamente dulce para el PSN. No por su peso en Navarra, donde las elecciones forales de 2015 arrojaron al partido a su suelo electoral (con 7 escaños en el Parlamento), sin capacidad para decantar ninguna balanza en dos años de legislatura. Pero sí por una parcela interna que tras años de batallas intestinas ha encontrado cierta calma en torno a la figura de María Chivite.

La política cirbonera asume su segundo mandato seguido desde 2014 sin contestación interna, totalmente sintonizada con el nuevo Ferraz y dispuesta a aprovechar el entusiasmo despertado por la reelección de Pedro Sánchez (que barrió en Navarra con un 70% de apoyo en las primarias) para aspirar a cotas más altas. Como dijo Luis Tudanca, secretario general del PSOE de Castilla y León invitado ayer al congreso de Navarra, no se trata sino de “aprovechar la ola” para devolver al PSOE “al sitio que nunca debió dejar de ocupar”. Y ese sitio que el PSN ha perdido en Navarra se debe, en parte, a dos cosas: a la sumisión mostrada por el Partido Socialista de Navarra a la hora de acatar los vetos de Ferraz siempre que se ha podido propiciar un cambio, y también por haber servido de muleta a la derecha para perpetuar gobiernos de UPN.

“entenderse con podemos”No se sabe si a partir de ahora María Chivite hará que ambas cosas formen parte del pasado, pero al menos la recién reelegida secretaria general dijo ayer que con su reelección se abre “un tiempo nuevo” que sigue “el rumbo emprendido en el anterior congreso hacia la reubicación” en la izquierda, “que está muy fragmentada”, pero en la que el PSN cree que tiene “espacio propio”. Aun así, Chivite asumió que van a tener que entenderse con una formación con la que hasta ahora las relaciones han sido muy tensas: “Si queremos gobiernos progresistas y si queremos que la derecha no gobierne en Navarra o en España tendremos que entendernos con Podemos, eso está claro”. Fueron las principales reflexiones de María Chivite ayer. Pasadas las 19.30 horas y una vez conocidos los resultados, agradeció emocionada el trabajo del partido y especialmente el de Santos Cerdán en su despedida, poco antes de iniciar un discurso cargado de apelaciones al socialismo originario de los militantes navarros para insistir en la idea de que ahora sí, el PSN va a pelear por su espacio propio.

“Estos dos años hemos hecho un esfuerzo dentro de la organización, tras tiempos difíciles, después de que en el partido se hayan tomado decisiones al margen de la militancia y los votantes. Somos conscientes de donde venimos, pero también de que vamos hacia el 2019 a liderar el gobierno, y ese ánimo veo que ya se está recuperando en la calle”, precisó Chivite, quien asumió que el trabajo desde 2015 no ha sido sencillo. “No siempre es fácil, pero hemos trabajado duro por mostrarnos como un partido solvente, con propuestas valientes y creíbles, con un espacio propio dentro de la izquierda, que está muy fragmentada, y frente a la derecha ruidosa”, proponiendo “las políticas que le importan a la gente”, que son “las del empleo, y no las de las banderas”. Del actual Gobierno dijo que “no sería ella” quien “dijese que todo estaba mal”, pero achacó la falta de “liderazgo de izquierdas integrador, internacionalista y europeista” que dijo que aportaría su sigla. “Ya vale de políticas conservadoras, ya vale de políticas nacionalistas. Tenemos que ser valientes y salir de la ruta mil veces andada. Tenemos que arriesgar, cambiar nuestros hábitos e ignorar a los que nos critican. Si tenemos que creer, que sea en nosotros, y con esos valores gobernaremos en 2019”, dijo en un último mensaje algo críptico, pero que evidencia los esfuerzos que la recién reelegida secretaria general está haciendo por diferenciarse y volver a recuperar espacio. No obstante, Chivite advirtió que el de ayer “sólo era el principio”. “El Congreso no acaba aquí, ahora tenemos que llevarlo a la ciudadanía”.

Que la idea es volver a conectar con el electorado socialista en fuga lo dejó bien nítido la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra. La número dos de Sánchez aterrizó en el cierre del congreso con un discurso en el que salieron todos los tópicos socialistas: la internacional, el orgullo de rojo, y la responsabilidad que da un partido con 138 años de historia. Sólo con esos ingredientes han conseguido “recuperar a la militancia”, y dejó un mensaje para el final que resuena más en, quizá, la voz femenina más autorizada del socialismo: “La izquierda no pacta con la derecha ni en España ni en Navarra”.