Música y política

Antxon Villaverde - Lunes, 31 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Quizás no tengan nada que ver la una con la otra, pero, sin embargo, la música arrastra desde el alma el polvo de la vida cotidiana, siendo grandes sus virtudes y, de entre ellas, la calma (que al escucharla se da tanto en la tarde como en la mañana). La política, por contra, nos transmite intranquilidad. Sin música la vida sería un error, el arte más sublime por excelencia nos ahuyenta sobre todo el pavor del horror que se da con frecuencia. Por ello, se recomendaría que nos hablaran menos de política y nos ofrecieraN más música.

Al igual que viene ocurriendo en política, donde las nuevas tendencias la están complicando, en la música son los que más ruido meten los que están triunfando. Resulta curioso que a cinco meses vista en que se nos anuncia un concierto de rock las entradas ya se han agotado. En política, que es donde más se dan los desconciertos, a base de bombardear insistentemente, al final agotamos las localidades, que vendrían a ser los comentarios que casi con exclusividad se dan en la opinión pública, donde el noventa por ciento es el único tema la política.

Como sabemos, política es igual a sistema, y en ocasiones escuchamos que hay que hacer más política, equivalente a hacer más sistemas. Frecuente es escuchar: es un problema político, equivalente a es un problema de sistema, etcétera. En la música, donde al igual que en la política se está evolucionando hacia el ruido, son los que más decibelios provocan los que más éxito están teniendo;y a los responsables de la cultura decirles que no fomenten espectáculos tan absurdos porque en el escenario saltar y chillar resulta muy burdo, que, al igual que en el Congreso, es lo más absurdo.