Dos décadas de memoria agrícola en Salinas de Ibargoiti

El Día de la Trilla busca rememorar y transmitir los trabajos agrícolas tradicionales desde la siega a mano hasta las máquinas cosechadoras más modernas.

Imanol Velasco Zozaya | Iban Aguinaga - Lunes, 31 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Ignacio Valencia, abajo a la izquierda, y Josetxo Esparza, arriba a la derecha, posan con el resto de organizadores.

Ignacio Valencia, abajo a la izquierda, y Josetxo Esparza, arriba a la derecha, posan con el resto de organizadores. (IBAN AGUINAGA)

Galería Noticia

Ignacio Valencia, abajo a la izquierda, y Josetxo Esparza, arriba a la derecha, posan con el resto de organizadores.

“Actualmente el Día de la Trilla tiene más importancia que las fiestas. Todo el mundo se vuelca”

salinas de ibargoiti- En un campo de trigo entre la antigua carretera Pamplona-Jaca y la localidad de Salinas de Ibargoiti, hoz y zoqueta en mano, cuatro hombres comienzan a segar con los primeros rayos de sol de la mañana. De esta escena, propia del campo navarro hasta el tramo final del siglo pasado, nada difiere salvo la media de edad de los segadores, entrados algunos en las ocho décadas de vida, y las decenas de personas que les rodeaban observando atentas labores agrícolas que algunas no habían visto jamás.

El Día de la Trilla de Salinas de Ibargoiti/Getze Ibargoiti cumplió ayer 20 años de vida. Con el objetivo de traer a la actualidad las duras labores a las que tuvieron que hacer frente hombres y mujeres de una o dos generaciones anteriores, los impulsores de esta iniciativa buscan transmitirlo a las nuevas generaciones a través de exhibiciones desde la siega a mano hasta la cosechadora, pasando por las trilladoras y segadoras mecánicas.

Ayer, pasado el mediodía, Ignacio Valencia y Josetxo Esparza hacían un alto tras acabar los trabajos con la máquina trilladora. Junto a Ricardo Felipe, Kiko Goñi, José Luis Labairu, César Milagros, Pedro Milagros, Carlos Esparza y Álvaro Valencia, todos naturales o llegados más tarde a Salinas de Ibargoiti, forman el grupo promotor del Día de la Trilla. “Vimos en la televisión una iniciativa como esta en un pueblo de Aragón y decidimos comenzarla aquí” declaran Ignacio Valencia y Josetxo Esparza.

“Los chavales nos preguntaron en la sociedad qué era eso de la siega y la trilla y nos dimos cuenta de la importancia de hacerlo”, puntualizan.

La modernización en la maquinaria agrícola, llegada a Navarra en torno a la década de 1970, hizo que todos los impulsores, algunos más que otros, tengan experiencia en segar el trigo a mano. “Nuestro caso fue especial pues los negocios que mi familia tenía con ganaderos nos hacía seguir segando a mano cuando había maquinaria ya en el pueblo”, explica Valencia recordando cómo veía con cierta envidia a los segadores que trabajaban con cosechadoras mecánicas.

apoyo localAunque a día de hoy sólo uno de los organizadores se dedique profesionalmente a la agricultura, tanto Vaencia como Esparza se sienten parte de un pueblo agrícola. “Todo el mundo se vuelca en este día para ayudar” afirma Valencia.

Esparza y Valencia coinciden en señalar que actualmente el Día de la Trilla “tiene más importancia que las fiestas porque se junta todo toda la gente del pueblo que no se ve el resto del año”.

Para hacer posibles las diferentes demostraciones los organizadores han tenido que comprar las distintas máquinas. “La trilladora la compramos en Abaurrea y esa pequeña segadora nos la dejan unos amigos de Guerendiáin”, expresa Valencia.

Tras veinte años de esfuerzos por traer a la actualidad los trabajos del pasado, Valencia y Esparza se muestra contentos y satisfechos por el trabajo realizado hasta el momento y agradecidos por el apoyo que reciben de familiares y amigos. Por último, aunque no se ponen fechas, tienen ganas todavía para continuar algunas ediciones más.

transmisión familiarLa mayoría de los asistentes a la jornada fueron de municipios cercanos y con gran arraigo y aprecio por los trabajos del campo. Blas Montábez, nacido en Jaén pero afincado en Navarra hace ya cerca de 60 años observa la siega a máquina junto a su hijo y bisnieto, que juega recoger granos de trigo. Montábez, uno de los participantes de la demostración de siega con hoz y zoqueta, recuerda ya con 84 años cómo segaban de sol a sol en su Andalucía natal. “Este trigo está muy bajo, en Jaén así estaba el rastrojo”, se ríe.

A pesar de que las labores del campo mayoritariamente han sido desempeñadas por el hombre, Mari Carmen Mutilva, nacida en Muniáin de Guesálaz, recuerda cómo trabajaba junto a su padre recogiendo trigo con la máquina cosechadora. Afincada en Pamplona desde hace años afirma “cosas como esta son fabulosas porque hace que la gente salga a los pueblos y vea los trabajos del campo”.

Para todos y todas que se acercaron los organizadores prepararon, además de las demostraciones de maquinaria y de siega a mano, una exposición de tractores y coches de época, una comida popular en el frontón de la localidad y, como cierre, la música del grupo Puro Relajo.

Más sobre Comarcas

ir a Comarcas »