Gema Matarranz Protagonista de ‘juana. la reina que no quiso reinar’

“Este es el espectáculo más triste que he hecho y el que más alegrías me está dando”

La actriz desembarcará mañana en la Cava en la piel de Juana de Castilla, ‘la Loca’ la llamaban, en un montaje en el que ajusta cuentas con sus alegrías y con sus dolores

Ana Oliveira Lizarribar Pablo Mabe - Martes, 1 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Gema Matarranz, en una escena del espectáculo.

Gema Matarranz, en una escena del espectáculo.

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Gema Matarranz, en una escena del espectáculo.

pamplona- Con más de 200 funciones de Juana. La reina que no quiso reinar, la actriz segoviana afincada en Granada conoce bien a este personaje maltratado por la historia del que destaca que, ante todo, “era una mujer”.

Histrión Teatro y Gema Matarranz llevan unos cuantos años ya ligados a Juana de Castilla con este montaje, ¿recuerdan cómo nació?

-Histrión somos Nines Carrascal y yo y este es uno de los espectáculos con el que llevamos más tiempo. Fue un encargo que nos hizo Caja Burgos con motivo de la conmemoración del quinto centenario de la muerte de Felipe el Hermoso. De eso ya hace ocho o nueve años y desde entonces la Juana ha tenido una trayectoria muy bonita.

Y ha llevado a Juana pegada a la piel durante todo este tiempo, ¿cómo ha ido evolucionando el personaje?

-Pues ha ido evolucionando igual que yo. Ahora tengo 54 años y mi Juana tiene mi cansancio, mi energía, mi aprendizaje, mi serenidad... Ha ido cambiando un poco el carrusel de emociones por el que el personaje circula durante una hora sobre el escenario.

Parece un personaje complejo porque, para empezar, hay que quitarle de encima capas de estereotipos y de maltrato histórico.

-Lo más curioso es que no existía ninguna obra de teatro escrita sobre Juana la Loca. Tú te vas a Shakespeare, coges Hamlet y el texto está ahí, completo, y si quieres lo adaptas o lo reinterpretas y ya está. Sin embargo, en este caso, partimos de un texto nuevo, de modo que mi Juana es como yo creo que era. Y habrá tantas interpretaciones como actrices, autores, directores o empresarios teatrales quieran que haya. No hay más puntos de referencia.

¿Y cómo es la Juana de Gema Matarranz?

-Ante todo es humana. Se parece a como yo creo que debía de ser, a mi carácter y a mis cosas. Es una mujer por encima de todo, con todo lo que eso conllevaba: esposa, madre, reina cuando tiene que serlo, aunque no lo quiere ser, amante celosa... Es un abanico de un montón de cosas, pero antes de nada es un ser humano, no un personaje histórico.

Siempre nos la han presentado como una mujer que estaba loca, que era muy celosa, que no estaba capacitada para gobernar...

-Nuestro montaje no va nada por ahí. Mi personaje tiene algunas reacciones que te pueden hacer creer que está loca, aunque pronto te das cuenta de que son reacciones normales ante todo lo que ha vivido. Lo que está es muy triste. A nivel actoral, la he creado desde un poso de tristeza y, a partir de ahí, sin dejar ese sentimiento, sube y baja por toda la paleta de emociones. Es soberbia, infantil, una reina entregada, pero siempre con ese poso, porque la muerte le ha quitado a todos sus seres queridos.

Es una mujer compleja y contradictoria, ¿no lo somos todos?

-Sí. Lo que más atrae al público cuando está viendo la obra es la cercanía como persona, como ser humano.

¿Y no quiso reinar o no la dejaron reinar?

-No quiso. La obra se apoya en siete hitos históricos, es decir, reales, que es de la poca información que se conoce sobre ella. Hubo un momento en que ella sí quería reinar, que es cuando regresó a España con Felipe el Hermoso;sin embargo, a los dos meses de llegar, él muere. Un poco más adelante, los Comuneros de Castilla le pusieron en bandeja la corona y ella prefirió no acceder, aunque nunca dejó el título de reina. Ha sido la que más tiempo lo ha tenido en la historia de España.

¿En qué momento se encuentra la Juana que vemos sobre el escenario en este montaje?

-En el momento en que sucede el montaje lleva cerca de veinte años encerrada en Tordesillas. Y la excusa escénica que usamos es que cada cierto tiempo se la dejaba salir de allí para ir al Convento de Santa Clara, donde su marido estuvo un tiempo enterrado hasta que ella comenzó todo su periplo con el cadáver por tierras castellanas, y donde tiene a varios de sus muertos. En escena la vemos en una de esas visitas, en la que está acompañada por un vigilante, al que interpreta Enrique Torres, y que hace las veces de carcelero, de fraile... Representa a todos estos personajes que la estuvieron vigilando durante cuarenta años. Ella tiene cinco ataúdes delante, en escena, y una caja de recuerdos con la que hace todo un recorrido por su vida.

Y plasma todos esos sentimientos, principalmente tristes.

-Juana entra en escena cuando le acaban de quitar a su última hija, Catalina, de 12 años, a la que se llevan para casarla. Ella la busca y no la encuentra, se da cuenta de lo que ha sucedido y a partir de ese momento recorre toda su vida hasta que, agotada, se vuelve a quedar dormida.

Para la actriz también tiene que ser un ejercicio agotador, aunque estimulante a la vez.

-Lo es. Es la función más dura que he hecho. Era la primera vez que trabajaba sola en escena, lo que requiere de mucha más atención. Siempre digo que todos los actores deberían hacer alguna vez un monólogo, porque es brutal el nivel de control del ritmo, de los sentimientos...

Con más de 200 funciones sobre las espaldas, ¿cómo diría que ha acogido el público a esta Juana?

-El público me ha enseñado a mí a hacer a esta Juana. Como decía Lorca, la única ley del teatro es el juicio del espectador, y lo tienes que escuchar. Yo empecé escuchando al público y este me ha llevado hasta determinados estados a lo largo de la obra que son los que realmente te llegan o te emocionan. Aunque no te interese absolutamente nada la historia de España y menos la de la hija de los Reyes Católicos, llega un momento en que eso se te olvida y lo que te toca es lo que ese ser humano ha vivido. Sus pérdidas, su falta de libertad... Imagínate lo que se te puede pasar por la cabeza durante cuarenta años de encierro en una habitación. El público me ha enseñado a hacer el recorrido que realmente emociona. El aprendizaje en el teatro es continuo y muy especial.

¿Ha llegado a entender a Juana?

-Sí. A mi manera la entendí completamente desde el principio, por eso creo que ha evolucionado de una manera muy determinada.

Después de todos estos años juntas, ¿qué destacaría de ella?

-La mujer. Igual que ella, las mujeres seguimos ninguneadas. Y nos siguen matando. Bueno, hablamos de las muertes, pero imagínate la cantidad de heridas hay por ahí y de las que no sabemos nada. Juana es también una mujer herida. Todos tenemos pérdidas, la muerte nos mide a todos con el mismo rasero.

Parece que este papel ha significado algo muy importante, que le ha dejado huella.

-Mucha. Y, además, es y seguirá siendo, porque tengo funciones aun, especial para mí porque me lo he trabajado. Cuando nos pidieron el espectáculo, al principio lo hacía otra actriz porque yo no podía, y yo lo cogí sola y lo he ido haciendo con el público. Para mí fue un reto en su momento;es el espectáculo más triste que he hecho y el que más alegrías me está dando. Hasta ahora, claro, porque ahora hemos estrenado un Lorca que es una maravilla.

Destaca en el trabajo de Histrión la apuesta por el texto y por el cuerpo a cuerpo con el público.

-Sí, tenemos una forma de trabajar el texto. Yo busco comunicarme con el público a través de la palabra.

las claves

“Apostamos por el texto por encima de otras cosas;busco comunicarme con el público a través de la palabra”

“Juana es una mujer herida como tantas otras que hay por ahí y de las que no sabemos nada”

“Esta es la función más dura que he hecho, y recomiendo a todos los actores que hagan un monólogo alguna vez”

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