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Bera empieza con txistus

El grupo de txistularis lanzó el chupinazo festivo: Iker Osua y Asier Oses encendieron el primer cohete
Dos mujeres, Dorleta Peña e Inma Danboriena , bailan por primera vez los gigantes

Aitor Arotzena - Jueves, 3 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

El grupo de txistularis posa en el ayuntamiento momentos antes de lanzar el chupinazo. A la izquierda, Josu Goia sujeta el cohete.

El grupo de txistularis posa en el ayuntamiento momentos antes de lanzar el chupinazo. A la izquierda, Josu Goia sujeta el cohete. (AITOR AROTZENA)

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  • El grupo de txistularis posa en el ayuntamiento momentos antes de lanzar el chupinazo. A la izquierda, Josu Goia sujeta el cohete.

bera- Con el lanzamiento del cohete al mediodía desde el balcón del ayuntamiento, dieron ayer comienzo oficial las fiestas patronales de Bera que durarán hasta el domingo, aunque ya el fin de semana y el martes se desarrollaron los primeros actos. Este año, el Ayuntamiento ha delegado en el grupo de txistularis el lanzamiento del chupinazo.

El grupo acudió a la casa consistorial en kalejira. Josu Goia, de 70 años, es el más veterano del grupo. “Comencé a tocar el txistu hace 50 años, aunque soy un txistulari autodidacta y de música popular, a mí no me pidáis virguerías”, señalaba. También es de los más antiguos Alberto Retegi, aunque empezó “un poco mas tarde que Josu, en el año 1971 o 1972”. A pesar de que la veteranía es un grado, Josu Goia consideró mejor que prendieran el cohete miembros más jóvenes del grupo, ya que “yo ya he lanzado anteriormente el chupinazo, cuando era alcalde, mejor que lo hagan otros”.

Así, fueron Asier Oses e Iker Osua, jaleado este por sus compañeros de la peña Kaso Mazu desde el jardín de la iglesia, los que se encargaron del primer cohete. Junto a ellos estuvieron en el ayuntamiento Iraia Zapiain, Naroa Otamendi, Alaitz Iriarte, Sara Altzuguren, Julen Lasarte, Maialen Gomez, Izaro Etxepare, Mari Jose Gaztelumendi, Inaxio Agara, Oscar Sebastian, Josema Iriarte, Miguel Telletxea Txino, Aitor Iratzoki y Beñat Iturria, que encendieron casi todos su respectivo cohete. En la actualidad forman el grupo entre 15 y 20 txistularis que tocan oficialmente la víspera y el día grande de fiestas y el día de Corpus Cristi. Además, tocan con los dantzaris del Gure Txokoa, Olentzero y Diostesalbe.

Historia Aunque desconocen a ciencia cierta desde cuándo existe el grupo de txistularis, afirman que en el siglo XIX ya existía el grupo de “músicos juglares”, término con el que se definía a los que tocaban el txistu y el tamboril. Un grupo que no se entiende sin la figura de Pedro Echenique, en la primera mitad del siglo XX y que ha tenido sus altibajos, como muestra el problema que tuvo con el Ayuntamiento hace casi un siglo, el año 1920. El 8 de abril de ese año, tres ediles del Ayuntamiento vienen a proponer a éste la “reorganización de la Banda de músicos juglares” con la que contaba el municipio y cuyos componentes tenían un sueldo anual de 280 pesetas. Al entender de los proponentes, se podía decir que la banda no existía, a pesar de cobrar anualmente, por cuanto “no se les ha oído tocar sus armoniosas piezas hace muchos años”, aunque si bien era cierto que tocaban por la fiesta del Corpus lo hacían después de una cena previa la víspera y comida el día de Corpus, entendiendo por ello los concejales firmantes que “las 280 pesetas se regalan a 3 individuos sin prestar ningún servicio”, a la vez que reconocían que el sueldo citado “tampoco son una canonjía” pues no se había actualizado desde hacía 30 ó 40 años.

Ante tal situación, concretaron un reglamento en el que se concretaban las actuaciones que la Banda de músicos juglares a aquellos domingos en que no lo hiciera la Banda de música, así como en las procesiones y actos oficiales a los que asistiera la corporación. Asimismo, se actualizaban los sueldos, que serían de 200 pesetas anuales para el silbo 1º, 125 para el silbo 2º y 100 para el atabalero. Cantidades que los proponentes debían considerar suficientes, por cuanto se prohibía a los músicos obtener un sobresueldo tocando “en alboradas en días determinados como lo hacen actualmente para mendigar por las casas, lo cual queda terminantemente prohibido”.

Primera mujer en la comparsa Volviendo a la jornada inaugural de fiestas, con la plaza abarrotada de público, comenzó el repique de las campanas de la parroquia y la música a cargo de la txaranga Incansables y los gaiteros Ezpelur, que acompañaron a la Comparsa de Gigantes y Cabezudos en el recorrido por las calles de la localidad. Unos gigantes que fueron bailados por primera vez por una mujer, Dorleta Peña. “Siempre me han gustado y ahora que ya se han hecho mayores los hijos, lo he probado, la verdad es que es maravilloso”, comentaba antes de meterse en las tripas de Lamia, uno de los cuatro gigantes.

Además, no será la única fémina del grupo, ya que aunque ayer no pudo hacerlo por motivos laborales, el domingo los bailará Inma Danboriena. Junto a ellas, son nuevos en la comparsa Jon Dozagarat, Luis Mir y Josu Ostiz, que sustituyen a veteranos que han dejado este año el grupo. Una comparsa que demostró que tiene el futuro asegurado y que bailar los gigantes es algo que se lleva en el ADN, ya que Jon Dozagarat y Asier Alzuri, hijos de Dorleta Peña y Ander Alzuri, respectivamente, también bailaron un gigante hecho a su medida.

Por la tarde, los gaiteros tocaron en la Residencia, hubo kalejira de txistularis y conciertos en la plaza de Altzate, poteo popular, además de bailes populares en la calle de Alzate.

continente.El frontón Eztegara acogió el martes el habitual festival de danzas ofrecido por el Gure Txokoa. Tras varios meses de obras, en las que se han abierto salidas de emergencia en la parte superior de las gradas, presenta un aforo de 900 personas. Algo que se agradecerá también en el festival de pelota profesional del viernes. En el estelar, los campeones de parejas Irribarria y Rezusta se enfrentarán a Altuna y Zabaleta. Foto: cedida

y contenido.Aunque es un espectáculo que se organiza anualmente desde hace muchos para iniciar las fiestas, el festival de danzas organizado por el Gure Txokoa el martes lució mucho mas vistoso sin los habituales problemas de espacio para los espectadores. Los dantzaris de edades comprendidas entre los 5 y los 30 años, mostraron un amplio repertorio con los bailes que han ensayado durante todo el año. Foto: cedida

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