El consumo, ¿motor del crecimiento económico?

Por Amaya Erro Garcés - Jueves, 3 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Estas fechas estivales se prestan a largas sesiones de sobremesa, a conversaciones profundas con amigos y familiares y a reflexiones sobre temas diversos de actualidad. Precisamente, en el marco de estas conversaciones, ha surgido un debate del que me gustaría hablar en estas líneas. Desde la crisis, los asuntos económicos acaparan el interés de la opinión pública y, como es en este caso, ocupan buena parte de estas tertulias. Así, el pasado mes de julio escuchaba una animada conversación sobre la necesidad de fomentar el consumo para que las empresas tengan mayor demanda y contraten personas para hacer frente a este nuevo trabajo. De este modo, la economía volvería a ponerse en marcha, creándose empleo y riqueza para el conjunto de la sociedad.

Ante mi disconformidad con esta reflexión, traté de explicar la diferencia entre medidas de oferta y de demanda para fomentar la economía. Entre las primeras podríamos proponer actuaciones como la mejora de las inversiones en las empresas, cambios de maquinaria, promoción de la formación, etcétera. En definitiva, buscar el tan mencionadocambio de modelo económico. Entre las medidas de demanda estarían la promoción del consumo o del gasto público. La devaluación de una moneda para facilitar las exportaciones -que tan buenos resultados le dieron a la economía española en el pasado- sería otro de estos ejemplos.

En mi opinión, el problema de fomentar el consumo es que se trata de una medida temporal, que exige de recursos económicos que son finitos, y por tanto, la medida no podrá mantenerse en el tiempo. Si la administración pública toma acciones de este tipo, aumentará el gasto público, y a medio plazo deberá cesar en esas actuaciones. En ese momento, si la rueda de la economía giraba únicamente por ese motor, la bonanza se paralizará y no será posible conservar el crecimiento económico ni los puestos de trabajo creados.

Frente a estas alternativas, las soluciones que buscan mejorar la competitividad pueden dar resultados de carácter más duradero. Medidas dirigidas a mejorar el crecimiento de las empresas, a que éstas automaticen su producción, a generar el producto y servicio al menor coste, etcétera. Estas actuaciones permitirían a las empresas competir en un ámbito internacional, y no depender únicamente de la demanda interna y del consumo interno.

Es más, hace unos meses, en la presentación del Anuario de Caja Laboral, diversos empresarios y técnicos mostraban su preocupación ante el dinamismo del consumo en Navarra y la falta de impulso del sector exterior. Considero que compartían, precisamente, esta opinión, por la que son las medidas que incrementan la competitividad y, por tanto, las exportaciones las que generan riqueza de forma sostenida.

En el ámbito académico, autores como Solow o Swan demostraron que la innovación era el único motor del crecimiento económico, porque es la única variable que puede crecer sin límite. Por el contrario, hemos experimentado los resultados de políticas públicas basadas en fomentar el consumo. El cheque bebé o el plan E son algunos de estos ejemplos.

Quizá las políticas de promoción del consumo pueden funcionar para un momento concreto, para animar la economía en el corto plazo, pero siempre junto a medidas de mejora de la competitividad, que serán las únicas que tengan resultados a medio y largo plazo.

La autora es profesora de la UPNA. Doctora en Economía