Desde Galdarrain

El cohete estellés

por Margary San Juan - Jueves, 3 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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la mañana se viste de fiesta, y con un sol espléndido y un cálido viento festivo llena de latidos nuestros pasos por las calles estellesas, que hoy aparecen distintas ya engalanadas de fiesta, caminando hacia las doce, donde el cohete espera en lo alto del balcón de nuestro ayuntamiento estellés dispuesto para ese momento que lance a la altura, lleno de fuerza, de emoción.

El cohete de Estella tiene sus raíces donde se asientan tradiciones, costumbres, emociones que con el tiempo algunas cambian. En los años veinte no tenía la participación popular que hoy tiene y nuestros antepasados, nuestras gentes de Lizarra, cuando daban las doce de la víspera de fiesta se lanzaban, desde distintos puntos de nuestra ciudad, barrenos, bombos, cohetes… y las campanas comenzaban su volteo alegre, ruidoso y los cohetes se escuchaban en varios puntos de nuestra ciudad. Los gaiteros salían por el llamado Callizo de los Gaiteros, en alegres melodías, por las calles estellesas.

Tiembla la mano que enciende la mecha, tiembla la mano, como el niño y la niña que llevamos dentro y que surge en los momentos más entrañables, se unen las emociones, los recuerdos un año más, para que por nuestros ojos, ver alejarlos con el cohete que sube y se pierde en el azul inmenso estellés en busca de su estrella engalanada, abrazando uno tras otro el cortejo de cohetes que le acompañarán.

Estalla toda una ciudad, un pueblo en su fiesta, grande, las calles se llenan de música despertando los pañuelos dormidos y las cintas rojas de flecos largos esperando sus trajes blancos, las alpargatas de cintas rojas, abrazando la fiesta que comienza. Desfilan con sus melodías llenas de vida gaiteros, txistularis, dantzaris, rondallas, acordeonistas, todo un desfile musical con nuestra banda estellesa, llenando de ese especial contenido vibrante que llega a nuestro interior, como patrimonio humano, repleto de sensibilidad que nos hace ser especiales, tan nuestro.

Que las fiestas, nuestras fiestas, sean un reflejo espontáneo de nuestro sentir que nace con El Cohete Estelles. Felices Fiestas. Jai Zoriontsuak.

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