Dominar la mente

Por Luis Beguiristain - Viernes, 4 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

El ser, tanto si está vivo en un cuerpo o está lo que llamamos muerto, sin el cuerpo físico, su primera urgencia es regularse a sí mismo desde el plano de la mente. Ahora bien, desde la perspectiva de la evolución en la fase normal en que se encuentra la mayoría de la gente en esta humanidad, es bueno estar encarnado. Aquí se vive el esfuerzo de cada cosa y nos da tiempo a analizarla más despacio, conforme avanzamos en la edad y en todo tipo de obstáculos. Pero también podemos reflexionar: ¿Todos aquellos seres que quisieran encarnar podrán hacerlo en unas condiciones buenas? A lo mejor unos tienen que estar esperando y no se les permite encarnar, y otros tienen que hacerlo aceptando de antemano unas condiciones que entendemos muy desfavorables. Esto es lo que significa en su parte más dura la ley del Karma. ¿Cómo se domina la mente? Por una parte está la mente racional, en que cada uno tiene la obligación ética de analizar el conjunto de las cosas de la vida, sacar sus conclusiones y decidir si quiere o no tomarse en serio el significado de la palabra ética del universo y la vida y sus consecuencias, o prefiere vivir al buen tún tún, como los animales, pero ellos todavía no tienen mente racional y se les exime de la ética humana. Por otra parte está la mente interna, podríamos decir asociada al subconsciente y al inconsciente. Para trabajar esta parte de la mente, desde la mente racional uno ha de decidir que merece la pena hacerlo. Porque las decisiones que tomamos deben ser siempre revisadas por la parte racional. La sociedad actual, la que llamamos culta, está llena de prejuicio y tontería. Por una parte están esos racionalistas que dicen: “como la ciencia avanza mucho, no necesitamos tener en cuenta eso que se ha llamado Dios, ni el karma ni estar pensando mucho en la muerte”. ¿Para qué pensar en el dejar de existir, cuando hay tantas cosas por hacer en la vida? Y luego, por vivir tan acelerado uno vive obsesionado por sus manías personales y descuida las cosas elementales de la salud o va atrayendo accidentes que serían evitables, por esa precipitación mental que ha decidido no esforzarse en controlar. Y muchas veces eso repercute negativamente en la vida de las personas próximas, a las que dice que quiere, pero en realidad solo piensa en sí mismo y no en las consecuencias de sus actos. Dicho todo esto, si uno decide que quiere aprender a controlar mejor la mente desde las disciplinas o técnicas, ¿qué debe hacer? No basta con decir: “yo hago un poco de yoga para mejorar la salud yla armonía mental”. Si va con esa actitud tan egoísta no logrará dominarse a sí mismo en las cosas más recónditas de su ser ni podrá ayudar, en consecuencia, a los demás. En el yoga, como en otras disciplinas, existe el yoga mental o raja yoga, ¿cuántos instructores están bien preparados para llegar a los niveles más profundos de enseñanza? Muy pocos. Si comparamos con la música, hay un millón de mequetrefes, pero muy pocos artistas creativos que puedan transmitir a través de su creación paz y fuerza interna. ¿Cuántas personas son capaces de hacer meditación y poner sus pensamientos a cero, no pensar en nada por unos instantes? La gente está acostumbrada a pasar de estar despierto a estar dormido, pero la verdadera meditación consiste en estar consciente a unos niveles de ondas cerebrales muy bajos, y no dejarse llevar por esos pensamientos que surgen con tanta facilidad. Cuando se dice que hay personas que pueden hacer bien dos cosas a la vez, yo les respondería: ¿esas personas son las que tienen la capacidad de concentración suficiente para inventar cosas nuevas y útiles a la humanidad?

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