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Paro y precariedad juveniles, doble drama

La pérdida de empleo entre los menores de 34 años, así como la alta temporalidad y la baja remuneración de los contratos, urge a una actuación multidisciplinar que corrija los recortes y la reforma laboral de la derecha

Viernes, 4 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Navarra ha perdido entre el inicio de la crisis en 2008 y 2016 hasta 42.000 puestos de trabajo de personas entre 16 y 34 años -el 40% de su empleo juvenil-, en tanto que la tasa de paro juvenil se sitúa en el 33,95%, casi el triple de la cifra total en el entorno del 10%. Además, el 42% de la población ocupada menor de 34 años tiene un contrato temporal, el 57% de esos jóvenes con contratos inferiores a un año y el 23% a seis meses. Mientras, la brecha salarial respecto al salario medio de Navarra se estima en más de 4.400 euros anuales, un 17,72%. Esta síntesis de los datos compilados por UGT radiografía el doble drama del paro y la precariedad laboral de la juventud en Navarra, que obedece en primer lugar a la suma de los recortes implementados por los gobiernos de UPN -en reversión por el nuevo Ejecutivo foral- más el deterioro del mercado de trabajo perpetrado por el PP, por su infausta reforma laboral pero también por el reactivado modelo de recuperación económica asentado otra vez en los servicios y la construcción con unas proverbiales miopía e irresponsabilidad. Unos números reflejo lacerante de la tragedia también por partida doble consistente en que se condena a demasiados jóvenes a perpetuarse en el hogar de sus progenitores, sin opción real para emanciparse incluso trabajando con sueldos míseros, y se promueve un verdadero éxodo de la generación mejor formada de la historia, de hecho más de 5.000 jóvenes navarros han emigrado a otros países de la UE en los años de crisis. Más que purgar culpas, la gravedad de la situación obliga a corregirla con celeridad mediante una actuación multidisciplinar y poliédrica que cuente con una financiación adecuada para por ejemplo lograr los objetivos marcados por el Gobierno de Barkos en la reformulación compartida con los agentes sociales de las políticas activas de empleo priorizando el acceso al primer trabajo y limitando la rotación, así como en sus planes de juventud y sobremanera de Tecnología e Innovación, clave para procurar un empleo de calidad y competitivo, de valor añadido. En el corto plazo, también se antojan esenciales iniciativas como impulsar un nuevo contrato de relevo en las empresas o regular las prácticas no laborales, en tanto que se debe incidir con mayor énfasis en la adecuación de la oferta formativa a la demanda laboral -con la FP dual como referente- y en el combate del abandono escolar temprano. No hay más tiempo que perder, nuestros jóvenes no pueden esperar más.

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