Bicicleteros

Por José Luis Abad Peña - Sábado, 5 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Estimado señor concejal de Movilidad Ciudadana: Vaya por delante mi admiración por los ciclistas. Esos esforzados deportistas que dejan sus denodados esfuerzos en las carreteras navarras. Por esos ciclistas urbanos que pedalean por nuestra ciudad, tratando de ganar tiempo y espacio, utilizando los escasos y no muy cómodos carriles bici de los que disponemos en nuestra ciudad.

Mi reconocimiento a esos ciclistas que respetan las normas de circulación sin invadir los espacios protegidos para otros usuarios.

Pero, también, el miedo que me producen los bicicleteros que, cada vez más, van poblando las aceras de Pamplona. Digo bicicleteros porque no se merecen el título de ciclistas. Son personajes que, montados en sus caballos de acero de dos ruedas, se lanzan a toda velocidad por las aceras que, ellos suponen, son de su exclusiva propiedad. Alegan que circulan por las aceras ya que cuando cabalgan su vehículo (Vehículo: medio de transporte de personas o cosas que debe circular por la calzada), temen por su integridad frente a los automóviles.

Y como usted bien sabe, puesto que le supongo peatón en ocasiones, estos bicicleteros circulan por las aceras a altas velocidades sin ocuparse y sin preocuparse por la integridad de los viandantes, quienes son los auténticos propietarios de ese espacio.

Puedo asegurarle que soy un usuario, casi con exclusividad, de las aceras de Pamplona. Todas las mañanas me recorro unos cuantos kilómetros de acera y, por tanto, puedo dar fe del desagradable e incívico comportamiento de esos bicicleteros.

1.- En los lugares donde existe un magnífico carril/bici, estos bicicleteros circulan por las aceras que les son más cómodas (vaya usted por la calle Iturrama cuando existe un carril/bici en la avenida de Navarra, vaya por el nuevo parque Kostarapea, vaya por la Avda. Marcelo Celayeta, acera de los pares, cuando existe un carril/bici en la acera opuesta, vaya usted por las calles del nuevo barrio de Lezkairu, vaya usted por los paseos peatonales del Arga en dirección a Burlada, vaya usted por la calle Abejeras, etcétera) a gran velocidad y despreocupados por completo de la integridad física de los peatones, vigile usted los pasos de peatones por los que circulan sin apearse de su vehículo como -parece ser- ordenan las normas de circulación.

2.- Donde no existe ese carril/bici las aceras son patrimonio de esos bicicleteros que van sorteando peatones como si de una ginkama gigantesca se tratara, sin mirar que pueden golpear, no será la primera vez, a una persona de edad avanzada con el grave riesgo consiguiente para su integridad.

3.- Creo recordar, ¿acaso se ha derogado la norma?, que existe una ordenanza municipal que prohíbe a los ciclistas circular por las aceras que tengan menos de cuatro m. de anchura.

4.- Usted, en declaraciones a la prensa, había adquirido con los ciudadanos una serie de compromisos para evitar el abuso que estos bicicleteros hacen de las aceras. ¿Qué hay de ello? Según he sabido, corríjame si me equivoco, la solución que usted ofrece es la realización de un carril/bici que una, a través de Pío XII, las localidades de Burlada con Barañáin. ¿Y qué será del resto de las aceras de Pamplona? ¿Seguirán siendo del dominio particular de los bicicleteros? ¿Seguiremos los peatones teniendo que sufrir estos vehículos por nuestras aceras? ¿Hasta cuándo vamos a ver peligrar nuestra integridad física por culpa de estos invasores?

5.- Y ahora acabo de leer en la prensa que los moteros piden aparcar en las aceras que superen los tres metros de anchura “como se hace en Madrid”.

Y, nosotros los peatones, ¿por dónde podremos caminar? Y cualquier día veremos aparcar los automóviles en las aceras. Entre unos y otros a los peatones nos van a obligar a desplazarnos, previamente protegidos por una coraza medieval, en fila india por la calzada.

Estimado señor concejal de Movilidad Urbana: le exijo, como ciudadano de Pamplona, que vele por la integridad física de los peatones que con todo derecho circulamos por las aceras.