Las térmicas pasan a medir el dióxido de azufre cada seis meses

El Ministerio autoriza que su medición deje de ser “continua”

Sustrai pide al Gobierno de Navarra el cierre de las centrales

Fermín Pérez-Nievas - Sábado, 5 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Una de las centrales térmicas de Castejón.

Una de las centrales térmicas de Castejón.

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Una de las centrales térmicas de Castejón.

castejón- Las centrales térmicas de Castejón pasarán a medir el dióxido de azufre (SO2) “al menos una vez cada seis meses” y dejarán de hacerlo “en continuo”, tal y como les autorizó el ministerio de Medio Ambiente e hizo público el BOE de ayer. Junto a esta autorización de la reforma de la Declaración de Impacto Ambiental de 2000, el Estado también da el visto bueno a la eliminación de la estación de medición de Arguedas, algo que ya retiraron las empresas (responsables de los medidores) y que autorizó el Gobierno foral en junio de 2013.

Según justifica la empresa Iberdrola, y se plasma en el BOE, la reducción de la medición del dióxido de azufre se debe a que “no se puede obtener una función de calibración fiable y se presentan dificultades en la medida en continuo de la emisión de este contaminante”. Por otra parte, la eliminación de la estación de Arguedas se debe a “reestructurar la red de vigilancia de la calidad del aire, de modo que se garantice el nivel de información que existe actualmente, a la vez que permita la reducción de los costes de operación y mantenimiento de la misma”. Tras su eliminación en junio de 2013, el Gobierno señaló, a través de Medio Ambiente que “ha quedado demostrado que es suficiente con los puntos de medida que se mantienen en Funes, Tudela y Sangüesa, por lo que la estación de Arguedas ni aporta información adicional ni su supresión supone una relajación del control de la calidad del aire en relación con la posible afección a la salud”.

La única institución que ha manifestado alguna queja ha sido el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra que indica que su interés se “centra en el control de los niveles de ozono troposférico, dada su repercusión sobre la salud”, y añaden que “no se aporta suficiente información como para valorar si es pertinente la eliminación de la estación de Arguedas desde el punto de vista sanitario y emitir opinión”. Tampoco el Ayuntamiento de Tudela presentó ninguna queja al respecto de los cambios.

cierrePor otra parte, la Fundación Sustrai, a raíz del anuncio de cierre de la central de Garoña, pide al Gobierno de Navarra que actué de la misma manera con las térmicas de Castejón, sobre las que pesan varias sentencias sobre su ilegalidad. “El Gobierno de Navarra debe velar por el cumplimiento estricto de la legalidad. Por ello, no es de recibo que exista una instalación de producción eléctrica con una potencia de 400 MW en situación de absoluta ilegalidad, y que no mencione dicha circunstancia en su planificación, ni plantee ninguna actividad para regularizar su situación. A ello se añade el agravante de que el Gobierno de Navarra ha sido parte en el proceso para que esa instalación, ahora ilegal, se haya llevado a cabo”.

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