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Estella-Lizarra | Los grupos musicales

Cuerda para laúdes por un cuarto de siglo

La rondalla guilaudbán celebra sus bodas de plata con el mismo espíritu joven que les hizo empezar en 1992

Un reportaje de Julen Azcona - Domingo, 6 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Algunos miembros de la rondalla Guilaudbán, en la actualidad.

Algunos miembros de la rondalla Guilaudbán, en la actualidad. (CRISTINA SOLANO)

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  • Algunos miembros de la rondalla Guilaudbán, en la actualidad.

Son uno de los sonidos indispensables del pasacalles posterior al cohete de fiestas de Estella-Lizarra y este año cumplen un cuarto de siglo animando las calles de la ciudad del Ega con sus laúdes y bandurrias. La rondalla Guilaudbán, cuyo nombre viene de los tres instrumentos principales que forman este tipo grupos de cuerda -guitarra, laúd y bandurria-, lleva 25 años combinando compromiso y diversión.

“Se han pasado rapidico;han sido unos años muy intensos”, afirma Juan Carlos Mosén que, junto con José Antonio Luzurriaga, Mari Carmen Lisarri y José Carlos Jiménez , el actual director, fundó la agrupación en 1992 después de que la rondalla Usuamendi desapareciera. “El primer año fue caótico”, añade. “Empezamos Charli (Jiménez) y yo con una serie de alumnos y alumnas y les tuvimos que iniciar en todo, en música y en instrumento”, recuerda.

Una de las principales motivaciones de los fundadores fue la de atraer a gente joven al mundo de los instrumentos tradicionales de cuerda, tal y como explica Eduardo Isaba, un miembro que lleva en la agrupación desde el principio, cuando tenía doce años. “Consiguieron lo que se proponían”, asegura. “Ha habido muchos años de mucha gente joven. Yo sería de los medianos, el más pequeño tendría unos ocho años y el mayor 16”, explica. Isaba recuerda su primera clase, a la que asistieron “una veintena de niños” y en la que empezaron a aprender a tocar una única pieza, llamada Rondalla Guilaudbán y que se convirtió en himno del grupo. Cuando llegó el cohete de fiestas de aquel año, el primero de la rondalla, los jóvenes integrantes solo sabían tocar esa única pieza, por lo que estuvieron “dos horas andando y tocando por las calles de la ciudad una y otra vez”.

Para Isaba, Guilaudbán nunca ha sido como dar clases “en un conservatorio”, sino que ha sido un espacio donde hacer “mucha relación y con gente de diferente edad”. “Nos juntamos, comemos pastas, echamos un día un trago;para mí eso ha sido vital”, asegura. “Todos hemos pasado con Charli cuando hemos tenido problemas y nos ha echado una mano, como un psicólogo”, confiesa.

Años, música, emoción Mosén recuerda que “el mejor año fue el de 1997”. “Ha habido mucho trasiego de gente;teníamos a gente muy buena que tocaba increíble, pero con los años nos han ido dejando y ahora estamos menos, más flojetes”, lamenta. La causa de la pérdida de miembros adultos ha sido “los hijos y el trabajo”. Entre los jóvenes, desde los 12 hasta los 18 “aguantan” pero existe un vacío durante los años de la universidad. “Y recuperarlos luego cuesta”, afirma Mosén.

Los conciertos principales que ofrece la rondalla durante el año en Estella-Lizarra son tres: uno en primavera, otro en prefiestas y uno más en otoño. En su repertorio destacan dianas, mazurcas, pasacalles, vals y pasodobles, muchos de ellos compuestos por su director, como la Marcha a la Virgen del Puy, una pieza con letra de Juan Carlos Mosén que se cedió de forma altruista al Ayuntamiento de Estella-Lizarra.

El grupo también ha tocado en otras localidades de Navarra como Pamplona, Burlada, Oteiza, Villatuerta, Dicastillo y Artavia. En 2007 ganaron el primer premio a la mejor actuación musical de rondallas de Navarra en el Teatro Gayarre de Pamplona.

Para Isaba, sin embargo, la mejor actuación del año sigue siendo el cohete de fiestas en la ciudad del Ega: “Tiene algo”, asegura. “Piensas que después de 25 años haciendo lo mismo no te pasará, pero te pasa: llegan las 12.00 horas, me pongo debajo del ayuntamiento y me mueve mogollón”,apunta. Mosén está de acuerdo: “A mí es que me gusta todo en general, disfruto de cada momentico, pero sí que es cierto que las fiestas son especiales”.

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