Aventura en la N-135

Juana Celay Rodrigo - Domingo, 6 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Una mañana cualquiera, desempeñando nuestro trabajo como sanitarias en el consultorio de Erro, suena el teléfono y la llamada nos transmite un mensaje de solicitud de atención fuera de consulta. Un paciente en un pueblo de la zona, una salida de vía de un vehículo, un ciclista accidentado, un peregrino... necesita nuestra ayuda y, según el caso, de manera urgente. Cogemos el material de trabajo, montamos en nuestro coche propio sin distintivos y salimos a la carretera N-135 y ahí comienza la aventura: peregrinos a pie en varios tramos, motos que adelantan sin esperarlo, ciclistas en grupos de 10-12 o mayor número, en ocasiones con el coche de apoyo detrás que lo convierte en un verdadero convoy, caravanas y coches conducidos por gente disfrutando de su ocio que en muchos casos son no conocedores de la carretera y circulan a velocidad mínima... A todo ello sumamos los usuarios habituales de esta carretera que, como nosotras, sufren la sobrecarga de una vía de comunicación construida hace muchos años y que por su amplitud y condiciones no puede asumir con fluidez todo lo que circula por ella.

Leo recientemente en prensa que esta ruta es una de las que se van a considerar protegidas para ciclistas. Cierto que todas y todos tenemos derecho a transitar por ella y con la máxima seguridad posible, pero también las y los pacientes tienen derecho a ser atendidos en el tiempo adecuado, más si se trata de una urgencia y nosotras/os la obligación de que ello se cumpla.

Me consta que no somos el único gremio afectado y considero que, por el bien de todos y todas, sería bueno valorar entre todos cómo las medidas adoptadas y las planteadas para el futuro pueden influir en nuestro trabajo diario, en el bienestar de los y las habitantes de la zona y en los usuarios de la N-135.