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Mikel Buil, portavoz de Podemos-Ahal Dugu

“El PSN tiene difícil convencer a Podemos de que ahora se ha vuelto de izquierdas”

Mikel Buil es el nuevo portavoz de Podemos-Ahal Dugu en el Parlamento de Navarra. Cree que en estos dos primeros años de legislatura el cambio ha ido “más lento” de lo que le hubiese gustado, y pide a sus socios seguir adelante con el rescate social

Una entrevista de Andoni Irisarri / Fotografía Unai Beroiz - Domingo, 6 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Mikel Buil García, portavoz parlamentario de Podemos-Ahal dugu.

Mikel Buil García, portavoz parlamentario de Podemos-Ahal dugu. (Unai Beroiz)

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Mikel Buil García, portavoz parlamentario de Podemos-Ahal dugu.

Pamplona- Asume que no es conocido dentro de la política. O, al menos, no tanto como su antecesora. Pero en sus apenas dos años en Podemos, a Mikel Buil García (Pamplona, 5 de noviembre de 1979), ya le ha tocado hacer casi de todo. Fue número dos en las listas de la formación morada al Parlamento de Navarra;desempeñó el cargo de secretario de Organización cuando hace un año ya se empezaba a levantar cierta marejada interna en su partido;y ahora asume la portavocía del grupo parlamentario relevando a Laura Pérez. Desde allí tendrá que acometer una labor “más de construcción” después de dos años “de levantar alfombras”, con el objetivo de apretar el acelerador de un cambio “que no ha ido tan rápido” como les hubiese gustado desde Podemos. Aún así, cree que el cuatripartito y el Gobierno “han tomado el buen camino” y están en posición de continuar una senda “que no se hubiese podido propiciar si el PSN hubiese tenido votos”. En otras palabras, que no se fía de los cantos de sirena que, en los últimos días, han provenido de las filas socialistas. “El cambio en Navarra ya tiene una mayoría;si el PSN quiere blanquear ahora sus últimos 12 años de políticas con la derecha, con nosotros que no cuente”.

¿Las primarias entre Eduardo Santos y Laura Pérez han supuesto la primera crisis interna de Podemos?

-Yo creo que en Podemos estamos especializados en trabajar en crisis. ¿Ha sido esta una crisis? No. Han sido unas elecciones internas duras, en las que se ha estructurado el trabajo organizativo del partido. Desde una perspectiva responsable, lo que nos queda es trabajar todos juntos para cambiar socialmente esta comunidad.

¿Cómo están las relaciones dentro del partido y el grupo parlamentario?

-En proceso de reestructuración. Antes coincidía la secretaría general con la portavocía, y ahora se han hecho dos grupos: Consejo de Coordinación, en el que ha entrado sangre nueva;y un grupo parlamentario ya con experiencia. Nos toca ahora trabajar de forma coordinada y yo creo que la introducción de nuevas personas y la descentralización de algunas tomas de decisión colaborarán a hacer procesos más amplios en lo social.

¿El hecho de que Eduardo Santos haya sido elegido secretario general va a hacer cambiar la línea del partido?

-Más allá del trabajo dentro de la organización, que sí que puede variar con Eduardo Santos o con Laura Pérez, lo importante es el programa electoral que nos ha traído hasta aquí. Podemos no es ni Eduardo Santos, ni Laura Pérez, ni Mikel Buil. Podemos es su asamblea, su programa electoral y sus 46.000 votantes, más allá de quién ejerza la portavocía puntualmente.

Desde que ha entrado la nueva dirección, usted ha asumido la portavocía. ¿Cómo ha sido el proceso?

-Fue un proceso de votación entre las bases, que me eligieron como portavoz. Antes de nada, quiero valorar el trabajo que ha hecho Laura Pérez, porque le ha tocado un tiempo muy duro en el que el partido se estaba estructurando, y en el Parlamento se vivía una primera fase que implicaba abrir ventanas, levantar alfombras y enfrentarse a muchos poderes fácticos de la mano del cuatripartito y el Gobierno. Todavía queda trabajo en este sentido, pero ahora queda una labor más de construcción que tengan por objeto ir más allá de lo conseguido en estos dos años.

Poco después de asumir la portavocía, Podemos despidió a tres trabajadores. Creó cierta polémica y cinco parlamentarios protestaron. ¿Qué sucedió?

-Fue una reacción rápida por parte del grupo parlamentario y de bastantes militantes, que salieron a la defensa de las personas despedidas. A mí lo que se me preguntaba era si había fractura dentro del partido, ya que eran compañeros que habían perdido su trabajo. Pero en un proceso de estructuración, el Consejo de Coordinación tiene el derecho de reestructurar los recursos humanos con el objetivo de potenciar la línea política que ellos estimen. Confío en el grupo parlamentario, que tiene asumido que es portavoz de una asamblea y que tiene que trabajar de manera conjunta.

Se le criticó entonces que Mikel Buil no hubiese estado. ¿Qué tiene que decir?

-Quise tener una actitud más responsable y verter mi queja en los órganos internos. Me parece que el cambio en Navarra depende de Podemos, y no nos podemos permitir abrir todas las puertas de casa. La transparencia bienvenida sea, pero hay cuestiones y peleas que es más efectivo resolver dentro de los propios órganos. Fue una elección personal.

Hágame un balance del cambio hasta ahora.

-Se han iniciado políticas que tienen que ser el futuro, y hay hitos concretos que avalan que se está dando cambio en las políticas, especialmente en rescate ciudadano y Derechos Sociales, donde incluyo dependencia, vivienda, pensiones... Pero estos dos años no han tenido el ritmo que nosotros hubiésemos querido, han ido más lentos de lo que le hubiese gustado a Podemos.

¿En qué cuestiones cree que hay que ir más rápido?

-Más allá de todos los balances positivos que hemos visto por parte de las consejerías, Navarra afronta una pobreza anclada que es intolerable. El precio del alquiler sigue subiendo;tenemos una de las brechas salariales de género más pronunciadas del Estado;los salarios han perdido un 3% de capacidad adquisitiva... Esto no nos puede dejar quietos, porque aunque hayamos invertido más todavía no se han revertido todos los recortes.

¿Cree que no se ha tenido tiempo suficiente, o achaca la “lentitud” a una falta de voluntad?

-Dentro del cuatripartito hay diferentes ritmos y prioridades. Desde nuestro punto de vista, se podría haber hecho más, pero entendemos que se está en el camino de hacerlo.

¿Cree que esta “lentitud” puede resentir el cambio?

-No creo que sea tanto una cuestión de voluntad, sino de prioridad. El rescate ciudadano, para Podemos, no es política para pobres. Es reestablecer las garantías de supervivencia de toda la ciudadanía. Esto tiene que ser la prioridad de cualquier Gobierno progresista, no se puede mirar para otro lado. Los problemas que nos hemos encontrado para no poder llevar esto a cabo están más en lobbys, en constructoras, en sindicatos mayoritarios, en las empresas mercantiles que se dedican a la tercera edad... en una serie de agentes potentes que estaban haciéndonos la política a todos los navarros. Cuando hablamos de ritmos hablamos de hasta qué punto somos beligerantes o no con esos poderes fácticos. No puede haber timidez en la construcción de garantías de supervivencia.

¿Cree que el cambio no es todo lo social que debiera?

-Hay partidos que de alguna manera se sienten satisfechos con los resultados del rescate ciudadano hasta ahora y apuestan por políticas de hormigón, de privatización, y otras políticas que para nosotros causarían un daño enorme a una sociedad más igualitaria.

¿Qué tendría que hacer el cambio en estos dos años para mantener su unidad?

-Necesitamos diversificar sectores estratégicos. Estimular el sector de la cultura y la creación, por ejemplo. También el turismo rural sostenible, la agricultura ecológica... Tenemos que ser conscientes que somos la comunidad que más depende de una multinacional en el Estado. También la robotización tiene que ser una oportunidad para caminar hacia el reparto del trabajo en la industria. También hay que avanzar hacia una prestación garantizada para alquiler con el objeto de evitar desahucios, penalizar la vivienda vacía... Y ahí también meto el agua para los regantes, el tren... pero siempre con garantía de sostenibilidad económica, social y medioambiental, poniendo por delante los intereses generales y no el negocio particular.

¿Qué respuestas ha encontrado dentro del cuatripartito a estos planteamientos?

-Nos encontramos respuestas dilatorias en el tiempo. No tanto por el cuatripartito, sino por el Gobierno, que es otro agente, si acaso el más poderoso.

Me veo obligado a preguntarle por cómo ve la salud del cuatripartito a día de hoy.

-La salud está fuerte, pero hay que hacer algún llamamiento a Geroa Bai para que controle más al PNV y a las políticas neoliberales. El PNV es un partido que ha votado a favor de los Presupuestos de Rajoy, así que pedimos a Geroa Bai que ate corto al PNV a fin de que podamos seguir con políticas de progreso social, y hacer de Navarra lo que todos queremos en realidad, que es que sea un paraíso social.

Entre los pasos que quiere Podemos que se den, ¿está una ampliación de la reforma fiscal?

-La negociación de la reforma fiscal empezará tras el verano. Creemos que hay que eliminar determinadas bonificaciones que no están redundando en progreso, como las que se dan por la creación de empleo, y otras bonificaciones a grandes empresas de Navarra, que son principalmente dos: Volkswagen y el Opus. También creemos que hay que pensar en ir rebajando la presión fiscal sobre las clases medias, que ya han pagado con creces los pufos que ha dejado UPN.

Eduardo Santos dijo que llevar adelante el TAV sin apoyo del cuatripartito desencadenaría una crisis en el Gobierno. ¿Es el tren el punto de mayor fricción dentro del cambio?

-Puede llegar a serlo, pero todavía no lo es. Ahí es donde pedimos a Geroa Bai que ate en corto al PNV, porque Geroa Bai sí tiene en su espíritu la política de progreso. Nosotros no somos de la cofradía del no, ya le digo que queremos el progreso, en la Navarra moderna, que no es lo mismo que la Navarra elitista.

Una vez valorado al Gobierno y al cuatripartito: ¿cómo ha visto a la oposición estos dos años en el Parlamento?

-Yo personalmente tenía la esperanza de que el cambio a nivel español y en Navarra transformara también a los partidos de derecha. Pero lo que nos hemos encontrado es una reacción contraria. Entendemos que UPN, PSN y PPN están intentando buscar su propia esencia en políticas que rondan la extrema derecha europea, y que cada vez son más agresivas con el fin de desestabilizar a un Gobierno que ha conseguido revertir, no del todo, lo que ellos nos habían vendido siempre como imposible.

¿Cree que UPN les ha identificado como el eslabón más débil dentro del cuatripartito, y por eso ha intentado erosionarlos?

-Era de esperar. Lo que representamos es la antítesis de UPN tanto a nivel interno, social, tributario y de lucha contra las élites. Era de esperar porque ellos representan a las élites de Navarra.

En los últimos días, el PSN ha tratado de acercarse a Podemos con el pretexto de que es una alianza obligatoria para no dejar gobernar a la derecha. ¿Cómo han visto desde Podemos el último congreso socialista?

-Estamos un poco estupefactos. Haría falta un desneuralizador, como el de Men in Black, para que la sociedad navarra pudiese olvidar los 12 últimos años de los socialistas en Navarra. El PSN lo tiene muy difícil para convencer a Podemos en Navarra. Porque el partido socialista de aquí es muy diferente al de otras comunidades: este ha dejado pasar muchas veces el cambio. En 2015 no votó a favor de la investidura de Uxue Barkos, no se incorporó al acuerdo programático y no ha apoyado leyes cruciales de progreso social reconocidas a nivel europeo, como la Renta Garantizada. Se ha dedicado a intentar desestabilizar las políticas del cambio fomentando la fractura identitaria, algo que les ha llevado hasta a compartir pancarta con la mismísima Falange.

Laura Pérez comentaba en Twitter el otro día que con este PSN que ha votado todo con UPN en lo que va de legislatura no hay nada que pactar. ¿Qué tendría que hacer el PSN para empezar a convencer a Podemos?

-Convencer a Podemos es convencer a la Asamblea, nosotros no hacemos pactos en despachos cerrados. Si lo que ahora pretenden es blanquear su imagen a golpe de titular, que no cuenten con nosotros. El camino se demuestra andando, y a día de hoy siguen defendiendo la política del cemento frente a la rentabilidad social del dinero público. En todo caso, hay acciones como la ley LGTBI en la que hemos demostrado que somos capaces de trabajar juntos. Tampoco quiero cerrar la puerta porque no soy nadie para cerrarla. Pero a día de hoy ha votado más con UPN que a favor de las medidas de progreso.

Da la sensación que el PSN está adoptando la tesis de Sánchez para el cambio en el Estado. ¿La actitud que Podemos en el Estado tiene ante este discurso podría influir en Navarra?

-Entendemos que para el PSN tiene mucho peso lo que le dicten desde Madrid. Pero Podemos es soberano en Navarra, y en Navarra hay otras fuerzas con las que puede llevarse a cabo el cambio. No se trata de lo que deciden las élites del partido socialista, o las supuestas élites de Podemos, sino lo que dicta la asamblea de Navarra. El PSN lo tiene difícil para convencer a la asamblea de que ahora, de repente, se han vuelto de izquierdas. Si el PSN hubiese tenido votos para decantar balanzas, el cambio no se hubiese producido.

¿Hay una consigna dentro de Podemos desde que el PSOE ha elegido a Pedro Sánchez?

-Podemos no da consignas. Podemos tiene sus herramientas en cada lugar, y nosotros respetamos la única opción que tiene el cambio en el Estado. Pero en Navarra hay otras opciones y las decidiremos en Navarra.

¿Le da la sensación a Podemos que el PSN ahora, tras años en los que ha frustrado el cambio, no exige mucho al pedir al cuatripartito que dé la espalda a EH Bildu y se vaya con ellos?

-Es pedir demasiado, sobre todo si lo hace de un día para otro. Lo importante son las políticas, y en este momento no se puede contar con el PSN. Si pretende arrinconar a EH Bildu, es una estrategia suya. Y a mi juicio, es empezar mal.

María Chivite dice que habrá que entenderse con ustedes sí o sí. ¿Les ha llamado en los últimos días?

-No. Sólo vemos titulares. Tal vez intente presionar a través de la prensa antes de llamarnos, no lo sé. Y los titulares son eso: si no están respaldados por trabajo, no son más que palabras. Y lo que le decimos es que a golpe de titular no se blanquean 12 años de políticas de derechas y de cemento.

¿Teme Podemos que el discurso de nueva izquierda del PSOE les haga perder votos?

-No. La sociedad navarra no se olvida de lo que ha hecho el PSN en la última década.

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