Ricard Mula y Jerónimo Zaldua

una fotografía en sepia une a dos singulares personajes que vivieron sucesos antagónicos con el franquismo

Un reportaje de Lander Santamaría. Fotografía Repro/Juan Mari Ondikol - Domingo, 6 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La esposa e hijos de Francisco Mula Castro, con el chófer Jerónimo Zaldua al otro lado del vehículo.

La esposa e hijos de Francisco Mula Castro, con el chófer Jerónimo Zaldua al otro lado del vehículo.

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La esposa e hijos de Francisco Mula Castro, con el chófer Jerónimo Zaldua al otro lado del vehículo.

Uno era Francisco Mula Castro, natural de Mazarrón (Murcia) y celador jefe de Caminos de la Diputación Foral de Navarra en el distrito de Oronoz-Mugairi, donde residía con su familia. El otro, Jerónimo Zaldua, mecánico (inventor) nacido en Bozate de Arizkun, casado con Clarita Urdanabia y residente en Elizondo, y a la sazón (1936-1937) chófer circunstancial del primero. La fotografía, tomada muy posiblemente por el mismo Francisco Mula, nos enseña a su esposa e hijos, entre ellos Ricard Mula, y al otro lado del coche a Jerónimo, impecablemente vestido con su txapela y su gabardina.

El escenario de la foto queda por identificar, pero tampoco es necesario porque refleja fielmente la situación en la que quedaron Concepción, la esposa de Francisco Roca, y sus hijos, solos tras la detención de su marido y padre, y su asesinato en el pinar existente en el cruce de Lanz con la carretera general. Su cuerpo nunca ha sido encontrado a pesar de las excavaciones en el entorno y el incansable esfuerzo de su hijo Ricard, cuya existencia ha estado marcada de forma imborrable por el recuerdo y la búsqueda de los restos paternos para darles testimonio de afecto y justa sepultura.

“El 25 de enero de 1937 a media noche, dos sicarios con uniforme de requeté se lo llevaron de casa, en Mugaire. Mi madre, seguramente presintiendo la tragedia, me envió a recibirlos vestidico de carlista, pero no sirvió de nada. Yo tenía cuatro años, pero ese momento quedó grabado en la retina de mis ojos. Mi padre me aupó con sus brazos y me besó con un semblante triste que ha quedado grabado como un flash en mi memoria. No le volví a ver”, ha recordado Ricard Mula.

Por su lado, Jerónimo Zaldua superó como pudo el alzamiento, a base de trabajo y una inteligencia natural de las de “ver crecer la hierba”. Con otro amigo mecánico de Elizondo, Francisco Viguera, fabricaron un pequeño y chato camión que, de haberse apellidado Barreiros y estar del lado franquista, habrían podido crear una empresa y forrarse como los aprobechategis de turno. Construyó de madera un jeep con motor de motocicleta que conducía su hijo José Antonio (diez años en el F. C. Barcelona, único internacional de Baztan), dicen que un helicóptero con un Citroën 2cv y transportó desde Elizondo dos kaikus de gaztanbera sobre cámaras de neumáticos medio llenas de agua (para que no se convirtieran en suero) al homenaje del Barça a su hijo, el mejor regalo que podía hacerle.

Los dos, Ricard y Jerónimo (+) han sido personajes paralelos, inolvidables, luchadores infatigables cada uno en lo suyo y gente digna e íntegra. Hoy, en Oronoz-Mugairi, donde vivió con su familia y con su padre, Ricard verá reconocida la huella paterna, 80 años después. Lo merecen por su honestidad y por su dignidad inquebrantables. Ya tocaba.

lo que queda del día

Yate con y griega. Para aclarar y responder al listillo euskaldun que año tras año, siempre que le surge ocasión tan simple que parece que no tiene otra cosa que hacer, critica mi forma habitual de definir en euskera el vocablo “comida” con y griega, o sea yate, perderé unos segundos de mi tiempo (que ni por el forro se los merece) en explicarme. Desde que tengo uso de razón y en todas y cada una de las ocasiones en la que tuve la fortuna de leer a mi inolvidable amigo Mariano Izeta Elizalde, recuerdo que utilizaba la letra y griega, en casos como zikiro yate o uryauzi (salto de agua) y otros, y siguiendo sus enseñanzas, con admiración y fidelidad absolutas, he hecho lo mismo. El uso de la ygriega está en cientos de textos en euskera antiguos y actuales, creo que muy en particular en Euskal Herria continental, que, indudablemente, este mi empecinado y barato criticón no ha leído en su vida. ¡Hay que leer, hay que leer!

Pensamientos. “Todo necio confunde valor y precio”. “La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés”. (Antonio Machado, poeta. Sevilla, 1875 - Colliure, Francia, 1939). coincidencia

igual que franco

El otro día, cuando Mariano Rajoy hizo como que declaraba ante el juez, pronunció una frase calcada a la que su antecesor y guía espiritual (parece) Francisco Franco dijo en una de sus arengas televisivas de Navidad: “Las cosas son como son y no como uno quisiera que fueran”. Lo recordé nada más oírle. ¿Le traicionó a Marianico el consciente, el subconsciente o el inconsciente? ¿O es que él es así?