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Fervor estellés y legado familiar

La Virgen del Puy y San Andrés, patrones de la ciudad del Ega, salieron a las calles durante el día grande en una procesión con un fuerte carácter femenino y donde el legado familiar tuvo un gran peso

Un reportaje de Julen Azcona. Fotografía Oskar Montero y Julen Azcona - Lunes, 7 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Mientras las adultas llevaron con orgullo a la patrona en hombros, las más pequeñas portaron a la figura infantil con alguna que otra cara de cansancio.

Mientras las adultas llevaron con orgullo a la patrona en hombros, las más pequeñas portaron a la figura infantil con alguna que otra cara de cansancio.

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  • Mientras las adultas llevaron con orgullo a la patrona en hombros, las más pequeñas portaron a la figura infantil con alguna que otra cara de cansancio.
  • Mientras las adultas llevaron con orgullo a la patrona en hombros, las más pequeñas portaron a la figura infantil con alguna que otra cara de cansancio.
  • Maria Jesús ‘Marisús’ Vergara (tercera desde la derecha), tras recibir un homenaje como reconocimiento por sus 36 años llevando a la Virgen.
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  • Los grupos de danza aportaron color y movimiento a una jornada en la que participaron unos 30 colectivos.
  • La cantante Ana Ganuza abrió el acto con una jota en honor a la patrona compuesta por ella misma.
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bajo un sol reluciente y al son de la inconfundible música de gaitas, txistus, laúdes y trombones, la ciudad del Ega sacó pecho ayer, como cada año, de la devoción hacia sus dos patrones, la Virgen del Puy y San Andrés. En una multitudinaria procesión que arrancó a las 12.15 horas en la plaza de San Martín y recorrió las calles de Estella-Lizarra, miles de estelleses y estellesas pudieron contemplar a la treintena de asociaciones que acompañaron a la reliquia de San Andrés y a la réplica de la figura de la Virgen.

Minutos antes de que comenzara la procesión, las mujeres portadoras de la patrona se organizaban a los pies de la escalinata de la iglesia de San Pedro de la Rúa. “No hace falta inscribirse para participar”, explicó Cristina Juániz, una de las organizadoras. “Todo el que quiera puede venir;el único requisito es estar aquí a las 11.30 horas para poder hacer los grupos, que se forman según la altura de cada una”.

El grupo ofrecía este año y por primera vez la posibilidad a los hombres de poder llevar ellos también a la Virgen del Puy sobre sus hombros. Sin embargo, a escasos minutos de empezar ninguno se había presentado, por lo que la patrona fue portada en clave femenina, como lleva siendo costumbre. “Estoy muy indignada porque dos o tres chicos que me dijeron que estarían aquí no han venido”, bromeó Juániz.

El acto dio el pistoletazo de salida con una sentida jota de la cantante Ana Ganuza, compuesta por ella misma. Ganuza explicó que lleva cuatro años realizando este homenaje a la patrona y que se trata de un acto espontáneo que no está dentro del programa oficial.

Colorida procesión Acto seguido comenzó la marcha, que estuvo encabezada por la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y finalizada por el alcalde, Koldo Leoz, y el resto de miembros del Ayuntamiento. El recorrido, por el que bailaron al ritmo de las gaitas los grupos de danza Ibai Ega, Larraiza y La Virgen del Puy y San Andrés, estuvo abarrotado por un expectante público vestido de un blanco y rojo impoluto, propio del domingo de fiestas.

Tampoco faltaron al día grande los diferentes estandartes de la localidad y las rondallas María Inmaculada, Los Estellicas y los Guilaudbán, estos últimos celebrando sus vigésimo quintas fiestas de Estella desfilando con sus laúdes y bandurrias. Junto con los instrumentos de cuerda, la charanga de la peña San Andrés aportó los sonidos de viento.

En el centro de la procesión, las devotas más pequeñas de la localidad pudieron desfilar llevando a hombros una figura a menor escala de la Virgen del Puy. Cerca de 26 chicas de entre seis y catorce años llevaron a turnos a una patrona hecha a su medida. “No pesa mucho”, aseguró Isabel Ruiz de Alda, de catorce años, que lleva tres llevando a la Virgen infantil. “Aunque estoy un poco cansada”, añadió. “Ayer salí hasta las cuatro y el sueño se lleva peor que el peso”. Para Ruiz de Alda, la costumbre de la procesión es una “tradición familiar” y admitió que si lo hace es un poco “por obligación”. “No sé si seguiré haciéndolo cuando sea mayor: ya se verá”.

El único requisito para participar, al igual que ocurre en el caso de las adultas, es la vestimenta: falda o vestido, cinto y alpargatas. En el grupo de las adultas, María del Puy Papí fue una de las que disfrutó del acto con más ganas. “Me gusta mucho llevar a la Virgen pero vivo en Viena y llevo tres años sin poder venir por cuestiones de trabajo”, afirmó. “Este año por fin he podido organizarme para poder estar aquí hoy”. Papí, de 28 años, lleva diez años “intermitentes” en el grupo de portadoras. Por su parte, Maite Isaba, otra de las portadoras adultas, afirmó que lo hace cada año “por colaborar y por festejar con el pueblo;también por dar las gracias y por mantener la tradición”.

Legado familiarEn la procesión hubo también hueco para los homenajes. María Jesús Marisús Vergara, que lleva 36 años organizando a las portadoras el domingo de fiestas, recibió por sorpresa unas flores y un regalo -una foto enmarcada del grupo- por parte de sus hijas y nietas. Fue un gesto de agradecimiento por la labor realizada y también como despedida, ya que Vergara decidió que la procesión de las fiestas del año pasado serían sus últimas llevando el peso de la patrona. “Me he emocionado viva”, explicó Vergara, entre lágrimas, tras el tributo familiar. “El año pasado dije que presentaba mi dimisión y ya este año me he retirado del todo”, explicó y recordó el día en el que le propusieron que llevara la vara de mando del grupo de portadoras. “Es que antes era un desmadre;las bajas se ponían con las altas en el mismo grupo”, aseguró. “Ahora le paso la pelota a una hija mía”, añadió, refiriéndose a Cristina Juániz, su sucesora, que afirmó llevar la nueva responsabilidad “con nervios y cariño”, aunque añadió que lleva “toda la vida organizándolo junto a mis hijas y mi madre”.

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