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Una Pañuelada colorida y esta vez sin calor

Unos 180 hombres y niños se sumaron al acto, amenizado por la Banda
Una hora exacta costó llegar de San Pedro al ayuntamiento

R. Usúa - Lunes, 7 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Una marea de pañuelos rojos puso final al acto en los bajos de la casa consistorial.

Una marea de pañuelos rojos puso final al acto en los bajos de la casa consistorial. (Rubén Usúa)

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Una marea de pañuelos rojos puso final al acto en los bajos de la casa consistorial.Bailando por filas en el puente del Azucarero.Bailando con ritmo al son de la Banda de Música.Disfrutando de uno de los actos más coloridos de las fiestas.
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estella-lizarra- Una hora de duración tuvo ayer la Pañuelada, uno de los actos más coloridos de las fiestas en la ciudad del Ega, reservado al género masculino desde que nació en 1965 y que dio comienzo a las 13.50 horas, tomando el relevo a la procesión. Como es habitual, el acto partió desde la escalinata de San Pedro de la Rúa, donde apenas esperan tres decenas de hombres y niños, frenando el paso de la Corporación (con todos los grupos representados salvo Ahora-Orain) y de la Banda de Música, que volvió a poner el ritmo con la marcha Bajo la doble águila.

A diferencia de lo ocurrido en los últimos años, ayer el calor apenas apretó, de forma que no se vivieron las típicas escenas de lanzamiento de agua. En total, se sumaron unas 25 filas de estelleses ansiosos por bailar, agarrados, y cerca de 180 personas.

Entre ellos estaban dos jóvenes, Nacho Arbeloa y Gonzalo Fuentes, para quienes la Pañuelada es un fijo en su calendario festivo. “Es el mejor momento de las fiestas, es muy emocionante”, decía Fuentes. Arbeloa, por su parte, aseguró “que nunca fallamos, aunque hoy solo estamos tres de la cuadrilla”.

Con sus hijos en los hombros, todos de entre 3 y 5 años, iban Javi Martín, Miguel Ruiz de Alda, Javier Espadas y Eduardo Hermoso de Mendoza. “Somos amigos, otros cuñados... de momento estamos nosotros, pero seguro que más adelante se nos junta algunos más”, comentaba Hermoso de Mendoza.

Lo cierto es que a la Pañuelada le costó avanzar al principio, pero una vez que se llegó hasta el puente del Azucarero se avivó el ritmo, y para las 14.45 horas las primeras filas, las de los más pequeños, ya aguardaban en la casa consistorial. Como es habitual, los más veteranos se resistieron a terminar pero finalmente dejaron paso a la Corporación y la Banda para acabar saludando con sus pañuelos rojos en un momento que terminó con un emocionante aplauso.