Sobre medallas al mérito en el trabajo

Constantino Alfaro Cortés - Lunes, 7 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Recientemente, Rajoy ha entregado las medallas al mérito en el trabajo. Con la emoción que le caracteriza, sus palabras fueron que “es uno de los actos más bonitos y gratificantes que tiene un presidente del Gobierno” y considera a los que ha decidido galardonar como un “referente para los ciudadanos”. Y, como siempre, se queda tan tranquilo.

Yo pensaba, y sigo pensando, que a un presidente le deberían resultar más bonitos y gratificantes los logros sociales que beneficien a muchas personas bastante más necesitadas que los condecorados porque esos logros serían resultado de su trabajo de gobierno. Sobre Teresa Perales, poco nuevo que decir. Mi admiración. Su capacidad de superación ha sido reconocida públicamente en múltiples ocasiones. Este reconocimiento que le faltaba, merecidísimo. Es un gran referente, para quitarse el sombrero. En lugar de Gasol y otros adinerados condecorados a lo largo de la reciente historia de medallas, me hubiese gustado haber leído nombres de hombres y mujeres desconocidos/as que, a pesar de dejar la piel día a día y año atrás año, solo consiguen o consiguieron que su familia sobreviviese. También son personas para quitarse el sombrero pero, probablemente no los condecoran ni condecorarán porque les daría vergüenza escuchar ante las cámaras cómo han logrado subsistir y formar a sus hijos.

Los sindicatos y la clase política que, inexplicablemente, se proclaman de izquierda demuestran su conformidad con esas condecoraciones. Nadie dice nada. Participan y les gustar aparecer sonrientes en la foto de entrega de las mismas. Tampoco oigo a la casta vieja y nueva decir nada relevante sobre la Monarquía y espabilados apegados a ella, sobre sus inexplicables privilegios ni sobre quienes se benefician o descartan cada año de los indultos y las razones de estas decisiones. Deben pensar que está todo muy bien hecho. ¡Para qué van a tocar nada si el sistema les trata muy bien! Ha llegado el verano. Sus señorías disfrutarán de las bien pagadas vacaciones, aunque muchos no entendamos que las necesiten.

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