Puente de futuro

Por Joseja Zamarbide Sierra - Martes, 8 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

no sabéis bien lo que me motiva mi habitual paseo por la playa de Salou, un año más invadida por todos los que componemos esa primera persona del plural, con amplia variedad en edades, razas y formas. Observando la inmensidad del mar que se pierde en el horizonte podemos reflexionar de lo minúsculos que podemos llegar a ser dentro de nuestra grandeza, con toda nuestra capacidad para jodernos mutuamente, y ese conservadurismo que tanto nos caracteriza con nuestro poder de crítica ofensiva y otras lacras, como las agresiones sexuales que hacen convertir a las víctimas paisajes idílicos en malditos.

Antes de comer acostumbro a tomarme un lamparillazo de tinto, concretamente de Olite, un sorbo de mi tierra la cual durante mi ausencia jamas olvido. Mi incondicionalidad a la prensa me anima a seguir el día a día, y a reflexionar mi credibilidad urgente y necesaria de rescatar en auzolan muchos de nuestros valores y unanimizar criterios de conducta a fin de mejorar socialmente, como así lo han hecho en Puente la Reina, lugar en donde el infortunio de contar en la localidad con un habitante cuya calificación personal no ha alcanzado el 12+1, quien a sus 80 años, influenciado por su insatisfacción personal, decidió poner fin a su vida sembrando el susto a sus vecinos, y lo que es peor, segando la vida de Eduardo, de 25 años, una víctima inocente cuyo único mérito para encontrar la muerte fue disponerse a extraer dinero de un cajero, mal precio para una noche festiva. ¡Y aún hay valor para ofrecerle a su autor cristiana sepultura! Muchos somos quienes tenemos un Eduardo en casa y queremos conservarlos, como que no existen incidencias para perderlos, para que encima nos los lleven.

Esta no puede ser la herencia que dejemos a posteriores generaciones, la verdadera debe ser el ejemplo centrado en la solidaridad, y que ha demostrado una vez más la localidad de Puente la Reina ante su apoyo a los afectados ofreciendo alojamiento a los afectados desde el primer día, y posteriormente firmar contratos de alquiler de emergencia con la ayuda del Gobierno de Navarra, hasta que el número 4 de la calle Cortes de Navarra recupere la normalidad tras la improvisada reforma necesaria en los inmuebles afectados.

A ver si conozco el día en que hagamos quorum.

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