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El Cementerio de las Botellas se recupera

Jóvenes de distintos países participan en un campo de trabajo durante dos semanas en el fuerte de San Cristóbal

Un reportaje de Amaia Marcos. Fotografía Oskar Montero - Martes, 8 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Participantes del campo de trabajo junto a la consejera Ana Ollo, durante su visita ayerVER VÍDEOReproducir img

Participantes del campo de trabajo junto a la consejera Ana Ollo, durante su visita ayer.

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Participantes del campo de trabajo junto a la consejera Ana Ollo, durante su visita ayerReproducirJóvenes trabajando en el Cementerio de las Botellas.

Un total de 25 jóvenes, 13 de ellos de distintos puntos del Estado y 12 del extranjero, colaboraron en la recuperación y consolidación del denominado Cementerio de las Botellas, junto al Fuerte de San Cristóbal en el monte Ezkaba de Pamplona. Todos ellos participaron en un campo de trabajo organizado por el Gobierno de Navarra, cuya consejera de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, Ana Ollo, conoció ayer la labor realizada durante dos semanas en Ezkaba, en una visita antes de que concluya la actividad hoy, coordinada por la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Durante la visita y como afirmó el Ejecutivo foral en una nota, Ollo agradeció la labor de los jóvenes que trabajan en el campo y les instó “a convertirse en embajadores de la memoria en sus lugares de procedencia, generando redes de colaboración en el reconocimiento que merecen las víctimas y en la reparación de sus familias”.

El objetivo esencial del campo de trabajo fue proporcionar a los jóvenes un “espacio integrador, sin exclusiones, para trabajar el conocimiento y convivencia entre iguales, el intercambio de experiencias, el trabajo en equipo, y la asunción de valores de paz, igualdad, solidaridad, y respeto a todas las culturas”.

Monitoras de Aranzadi explicaron la labor de recuperación y consolidación del fuerte, construido en 1937 y en cuyas inmediaciones se enterraron a personas que fallecieron a causa de las condiciones infrahumanas de la reclusión impuesta por los militares sublevados durante la Guerra Civil. De hecho, el nombre del cementerio se debe a que los cuerpos allí enterrados tenían botellas depositadas entre ambas extremidades inferiores, que originalmente contenían en su interior un acta de defunción.

La intervención consistió principalmente en la limpieza de la vegetación situada en el interior del recinto y en todo el perímetro exterior colindante con el muro perimetral;el acondicionamiento del sendero de acceso y la consolidación de los muros perimetrales.

Con el objeto de ahondar en el discurso memorialista, los participantes pudieron visitar otros lugares de la memoria como Gernika, y acudieron a una charla sobre las mujeres y la cárcel de San Cristóbal y a una mesa redonda con miembros de AFFNA (Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra), entre otras actividades.

Este campo de trabajo se enmarca en el proyecto Ezkaba, sustentado por el Gobierno de Navarra e instituciones y asociaciones memorialistas de todo el Estado, y que incluye, entre otras, la labor de localización de familiares que permitan identificar los cuerpos recuperados. Dentro de este proyecto se inscribe este campo que, en palabras de Ollo, “pretende ser una herramienta de transmisión intergeneracional de la memoria de modo que entre todos construyamos una sociedad más justa, ética y democrática”.

Con esta actividad, el Instituto Navarro de Deporte y Juventud ha retomado este año los campos de trabajo que se interrumpieron en 2011, con el objetivo de potenciar proyectos con dimensión social, desarrollados por jóvenes de diferentes procedencias, comprometidos de forma voluntaria y desinteresada.