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reúne cada día a unas 2.000 personas

El Estrecho de Arguedas, peligroso y de máximo riesgo

El encierro de Arguedas busca el título de Fiesta de Interés Turístico Regional

Se trata del acto estrella de las fiestas, que reúne cada día a unas 2.000 personas

Iñaki Parra Lázaro - Miércoles, 9 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Una cuadrilla de chicas se retira asustada cuando una de las vacas trata de subir por el monte.

Una cuadrilla de chicas se retira asustada cuando una de las vacas trata de subir por el monte.

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Una cuadrilla de chicas se retira asustada cuando una de las vacas trata de subir por el monte.Un joven, subido a un árbol, observa atento a una vaca.Varios jóvenes se atrevieron a recortar a las reses.Uno de los astados trata de escalar el monte, donde se reúnen docenas de vecinos.
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ARGUEDaS- Una cuadrilla de chicas vivió ayer uno de los momentos más tensos de sus vidas cuando una de las vacas de El Estrecho de Arguedas intentó subir hasta el lugar donde se encontraban viendo el encierro. Casi sin tiempo de reaccionar, las jóvenes vieron como en un momento tenían los puntiagudos cuernos de la vaca amenazando al grupo. Afortunadamente, todo quedó en un susto, y eso que las reses de Alfredo Íñiguez Delmas supieron dar grandes dosis de emoción al cuarto encierro de las fiestas de San Esteban. Es solo una escena de las decenas de este tipo que se viven cada tarde en Arguedas, cuando las movidas reses suben varias veces monte arriba, donde docenas de vecinos se acercan a ver El Estrecho. El encierro es uno de los actos más importantes de las fiestas y cada día se reúnen unas 2.000 personas dispuestas a conocer de cerca la peculiar experiencia, que ayer se saldó sin heridos, solo grandes emociones.

Esta afluencia de vecinos y aficionados taurinos fue una de las razones por las que el alcalde, Fernando Mendoza, se animó a luchar hace 3 años para que el acto consiguiera la denominación de Fiesta de Interés Turístico Regional. Un título para el que hay que cumplir dos condiciones: ser un acontecimiento con gran tradición local que supongan la manifestación de valores propios y tener un encanto como reclamo turístico. Requisitos que el alcalde cree cumplir a la perfección pero que todavía no han sido resueltos por el Ejecutivo foral. “No se molestan ni en contestarnos, ni el anterior gobierno de UPN ni el actual”, reclamó con cierta indignación Mendoza. A pesar de ello, este año se han incrementado las medidas de seguridad, añadiendo una nueva puerta.

El encierro es una mezcla de ganado bravo, montaña y tradición que cuenta con tres fases diferenciadas. En la primera las reses bajan a gran velocidad los cien metros de El Estrecho hasta llegar a las primeras casas. Como el paso aparece cortado, las vacas se ven obligadas a volver varias veces hasta el punto de partida durante unos 15 minutos, que son utilizados por los espectadores para ubicarse a lo largo del siguiente tramo. Es entonces cuando comienza el segundo momento, en el que las reses se sueltan por el resto del recorrido y llegan al corral portátil. Finalmente, la tercera parte comprende desde este corral hasta la llegada a la plaza.

Su origen se remonta a finales del siglo XIX, cuando se traían las vacas por el monte para utilizarlas durante los días de fiestas. Se hacía de noche para que los vecinos no estuvieran presentes y evitar el peligro, pero la costumbre fue evolucionando por la curiosidad de muchos arguedanos, que esperaban asomados a las ventanas de las casas o subidos a algún remolque. Con el tiempo, los más valientes subieron la cuesta y corrieron delante de la manada.