Música

Jóvenes personalidades

Por Teobaldos - Miércoles, 9 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Festival de Mendigorría (XIV)

Recital de piano:Ignacio Fenández Tolcheff. Alicia Villalta Oliveira. Pablo Salido Pulido. Programa: obras de Liszt, Chaikovski y Chopin. Lugar: Antiguo cine.Fecha: 6 de agosto de 2017. Entrada gratuita.

los tres jóvenes intérpretes -una chica y dos chicos- del curso que se celebra, paralelo, al festival, bordean los veinte años, con ocho intensos cursos de piano a cuestas, muchas horas de trabajo delante del piano, incluso fuera de sus respectivas cuadrillas los fines de semana, y con toda la ilusión del mundo para hacerse un hueco en el complicado entramado de la interpretación musical clásica;cada vez más compleja por los cambios de gustos y costumbres en los conciertos, por la inestabilidad de criterio estético entre el público, y por la oceánica oferta de entretenimiento, en general. Vamos, que lo tienen muy difícil. Pero ahí están, espléndidos, esforzados, compaginando otras materias con el piano, y absolutamente radiantes cuando tocan a Liszt, Chaikosvski o Chopin.

Ignacio González, Alicia Villalta, y Pablo Salido han dado un recital muy entretenido para el público porque han demostrado tres personalidades completamente distintas en su “pianismo”. No ha sido una rutinaria repetición de las enseñanzas de sus maestros -dos del mismo, Urroz-, sino que cada uno ha enseñados sus uñas -mejor sus dedos- con una expresividad definitoria de su forma de ser, a través de la música. Ignacio Fernández abre la sesión con un Liszt de planteamiento grandioso, casi tremebundo en su comienzo, con un sonido francamente poderoso arrancado de su mano izquierda -(tanto, que una cría de muy corta edad, se asustó)-. Todo, claro, dentro del matiz contrastado de tormenta y calma que debe haber en Funerales de armonías poéticas y religiosas, S. 173de Liszt. Ese pianismo, un tanto percutido, se remansa en los fragmentos más poéticos, hasta adquirir un ambiente, incluso de ternura. Mostró el ímpetu y la generosidad de la juventud. Alicia Villalta defiende muy bien el virtuosismo que requiere Dumka, de Chaikovski, la vorágine de las danzas rusas y su recorrido por el teclado. Hubo siempre claridad de exposición, lirismo romántico, control del volumen, sobre todo en los pasajes de matiz fuerte;y supo elegir unos tempi adecuados a la partitura, rápidos en las danzas -que lo requieren-, pero sin que resultara precipitado. Pablo Salido Pulido comenzó su intervención -Scherzo nº 3, op. 39 de Chopin- con un rubato excelentemente hecho. Toda su interpretación gozó de soltura en la articulación, con especial delicadeza en el teclado agudo. Es un pianista que tiende más al refinamiento, sin que por eso mengüe en él la rotundidad;lo demostró en el brillante final de la obra. Su fraseo, con tintes ya de madurez, está por encima de la medida, logrando un emocionante relato del siempre agradecido y bellísimo mundo pianístico de Chopin.

Está muy bien que, el festival, donde pasan figuras que ya se mueven en los circuitos de los recitales, compagine la escucha con la enseñanza, y dé oportunidad de subir al escenario a los más jóvenes. Una matinée con poca gente, pero muy provechosa. Animo.