Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

A propósito de la España plurinacional

Por Guillermo Herrero - Miércoles, 9 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Cuando en el ámbito político se emplean expresiones equívocas con la realidad, existiendo palabras que no se prestan al error o la confusión, o es porque se pretende despistar provisionalmente al ciudadano o porque no queremos que se sepa realmente lo que pensamos o queremos. Este ha sido y es el caso de la ya popularizada expresión derecho a decidir, frase inconclusa sin sujeto y sin complemento directo, porque no expresa quién tiene el derecho a decidir. Yo supongo que los ciudadanos, otros creen que son los territorios, y así, de esta manera impersonal, el ciudadano estará siempre de acuerdo. Pero, además, la frase es transitiva y precisa un complemento directo: decidir qué. Todos sabemos que quienes la emplean quieren decir y afirmar el derecho de los ciudadanos a la autodeterminación, la secesión o la independencia, pero, como tampoco se indica -el ciudadano bienpensante estará siempre de acuerdo con la bondad de estar a favor del derecho a decidir-, ¿alguien afirmaría lo contrario si no indicamos ni quién tiene el derecho ni qué se tiene que decidir? Resulta evidente que no es lo mismo decidir el partido al que votar, o a qué club me apunto, etcétera, que decidir la independencia total de mi pueblo.

Algo similar está ocurriendo con la expresión España plurinacional;nadie parece explicar muy bien qué se quiere decir. Yo creo que la definición plurinacional esconde la idea de la confederación de estados en la península Ibérica, es decir, se está pensando en territorios cuyos ciudadanos tengan el reconocimiento de nación y, por lo tanto, serían sujetos de su propia soberanía nacional que, de momento y voluntariamente, se someterían al llamado Estado central confederal, pero como sujetos políticos de soberanía, porque para eso son naciones. Si esta suposición fuera cierta, que a lo mejor no lo es, debiera afirmarse que para España queremos un Estado confederal (una expresión conocida y clara en mundo del derecho político) y en el que cada estado pudiera ejercer unilateralmente su derecho a vivir y trabajar con otras naciones confederadas. O, también (ahí está el meollo del asunto), a su autodeterminación legal, porque en ese modelo son los Estados confederados los que deciden y definen su propio modelo político.

Otra cosa es el modelofederal, donde un Estado único y soberano se configura repartiendo parte de la soberana competencial y política entre los diferentes estados federados (hoy más o menos, autonomías). Pero siempre bajo el control de quien detenta el poder y soberanía nacional, que es el Estado, llamémosle central, y que en caso de conflicto o choque de intereses se reserva toda la capacidad política y legislativa. Si fuéramos a ese modelo confederal para solucionar las tensiones territoriales de hoy, la independencia sería un derecho jurídico y constitucional de los ciudadanos de los diferentes territorios confederados, que no serían menos de diecisiete, y que acabarían haciendo estallar y desaparecer el Estado con las fronteras más antiguas de Europa. El modelo de UE es un modelo confederal muy mal definido, pero confederal. Por eso los británicos se han ido sin que nadie apunte ninguna ilegalidad. Y el PSOE, en sus acuerdos territoriales de Granada, acordó la implantación para España del modelo federal.

Al escribir estas líneas me vienen a la cabeza las tensiones republicanas unitarias, federales, confederales, cantonalistas de la I República española que, por cierto, no estaría mal repasar y comentar, pero eso para otro día.

El autor es militante del PSN/PSOE y licenciado y doctor en Historia

Herramientas de Contenido