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la carta del día

La temporalidad que nos duele

Por Joseba Eceolaza - Jueves, 10 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

tras un periodo de agitación económica y social, que ha expulsado a miles de personas del mercado de trabajo y ha terminado con las esperanzas, los proyectos e incluso las vidas de cientos de personas vivimos, otra vez, un periodo de expansión económica.

Es típico del sistema capitalista, vivir en un péndulo de crecimiento, por eso lo relevante ya no es si habrá crisis otra vez, sino cuándo la habrá. Ahora volvemos a vivir un periodo de expansión económica, creciendo un 3%. Así que es un buen momento para debatir sobre el modelo de salida de la crisis, sobre los problemas estructurales, sobre la regeneración democrática y sobre el tipo de empleo que se está generando. Porque necesitamos que la recuperación sea firme y sobre todo sea integradora. Nunca más recortes sobre los sectores que peor lo están pasando, nunca más desahucios en el mismo momento en el que se rescata a la banca, nunca más huida de jóvenes porque aquí no hay futuro, nunca más, en fin, organismos internacionales por encima de la gente.

El modelo de salida de la crisis aplicado en los últimos años hace compatible, paradójicamente, el impulso del PIB con la consolidación de bolsas de pobreza, el aumento de la desigualdad y un mercado laboral precario. Hoy la economía española produce lo mismo que en 2008, con dos millones de trabajadores menos. Menos salario igual PIB, otra paradoja de la recuperación.

El mercado de trabajo que se ha ido construyendo hace que, también, sean compatibles el aumento de las contrataciones con una temporalidad enorme. Es un modelo desregulado, que fomenta y facilita la contratación temporal, y que avoca a la precariedad a miles de personas. La imagen del señorito en la plaza del pueblo contratando de un día para otro a los jornaleros, se ha sustituido por el telefonazo la noche anterior para ir a la cadena de montaje.

Un crecimiento sin derechos y sin calidad en el empleo, nos valdrá para maquillar las estadísticas pero no para una salida justa de la crisis. Si la recuperación económica sigue descansando sobre una presión permanente sobre los costes laborales, generaremos una sociedad con un futuro incierto.

Lo esencial de un cambio de ciclo, por lo tanto, no está en conseguir un crecimiento meteórico de la economía, sino en modificar las prioridades, las estructuras productivas y el mercado laboral. Fiar todo a las estadísticas y a los números macro, es volver a caer en la visión a corto plazo, que podrá valer para salvar unas elecciones, pero no para mejorar la calidad de vida de las mayorías sociales.

En Navarra la tasa de temporalidad en 2016 fue del 25,2%, mientras que la media en el Estado fue del 26,1%. Y llama a la atención negativamente que en el periodo de crisis se hayan multiplicado, prácticamente, por dos este tipo de contratos, pasando de 18.748 contratos temporales en junio de 2008 a 33.369 en junio de 2017. De hecho en el mismo mes del 2008 se hicieron 2.074 contratos indefinidos, mientras que en junio de 2017 bajó la cifra a 1.935. Además de ello en Navarra, el 57% de las personas tienen una jornada parcial no deseada.

Son pocos los gobiernos y las empresas que están poniendo en marcha medidas contra la alta temporalidad. Sin advertir que en diversos sectores (hostelería, comedores escolares, agricultura…) se está dando un uso excesivo y fraudulento de los contratos temporales. Se contrata temporalmente para actividades que no son temporales. En estos ámbitos, siendo actividades estacionales y no temporales (es decir, que se repite periódicamente), la mayoría de los contratos no son fijos discontinuos sino temporales. Además de ello, una costumbre extendida es realizar la primera contratación de una persona mediante un contrato temporal, aunque la actividad no sea temporal sino permanente. Así que la temporalidad se convierte en una práctica habitual que sufren muchas personas que hoy tienen empleo.

Con ese modelo de recuperación, ¿hacia dónde vamos?, ¿qué tipo de sociedad vamos a construir si hay una bolsa enorme de gente que no tiene ninguna seguridad laboral, y por lo tanto tampoco puede cotizar adecuadamente?

Más que correr con la lengua fuera hacia la victoria de los gráficos, los gobiernos a mi juicio deberían detenerse algo más en la temporalidad. Porque estamos creando una sociedad dual y fragmentada en la que hay una minoría con empleo estable y de calidad y una mayoría que sufre la temporalidad y la precariedad.

En el marco del Plan de empleo que se está trabajando entre el Gobierno de Navarra, sindicatos y diversas entidades, es una buena ocasión para profundizar en las causas de la temporalidad y la mala calidad del empleo y corregir una situación negativa que lastra la calidad de vida de cientos de personas, genera bajas cotizaciones para las futuras jubilaciones y consolida un mercado laboral precario. Estamos a tiempo.

El autor es miembro de CCOO

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