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El hombre que murió al estallar un piso en Tudela hace un año se suicidó con un explosivo casero

El colombiano Fredy Osma Gonzales, de 43 años, fabricó peróxido de acetona y lo programó para explotar en su cuarto

La Policía Foral ha concluido que fue una deflagración voluntaria, no fortuita

Jesús Morales / Fermín Pérez-Nievas - Jueves, 10 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Vista del edificio, horas después de la explosión.

Vista del edificio, horas después de la explosión. (F. P-N)

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  • Vista del edificio, horas después de la explosión.

PAMPLONA- La investigación llevada a cabo por la Policía Foral ha concluido que la explosión que hace un año se registró en una vivienda de Tudelay que costó la vida del colombianoFredy Osma Gonzales, de 43 años, fue causada de forma voluntaria por el propio finado, quien fabricó un explosivo químico casero denominado peróxido de acetona, con el que se quitó la vida. El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Tudela ha archivadorecientemente la causa relacionada con este suceso.

Agentes del Área de Investigación Criminal de la Policía Foral, integrados en el Grupo de Policía Judicial de Tudela, la Brigada de Delitos contra las Personas, la Brigada de Campo de Policía Científica y Brigada de Laboratorio de Policía Científica, en colaboración con agentes del Tedax de la Policía Nacional, han trabajado durante casi un año para esclarecer las causas y las circunstancias en las que se produjo la potente deflagración que tuvo lugar en la madrugada del 10 de agosto de 2016, en la primera planta del portal número 24 bis de la calle Fuente Canónigos de Tudela. En su dormitorio falleció el colombiano Fredy Osma Gonzales, empleado de una empresa de limpieza y antiguo militar.

Aunque inicialmente se sopesó la hipótesis de que la deflagración hubiese obedecido a alguna fuga de gas, pocas horas después del estallido esta sospecha se desvaneció al comprobarse que “la instalación seguía estanca” y que “no se habían producido consumos de gas desde el mes anterior”. “Nos enfrentamos al reto de investigar un hecho sin escena, ya que solo había un socavón, y con el único testigo fallecido”, recuerda el comisario principal de la Policía Foral Eduardo Sainz de Murieta, jefe del Área de Investigación Criminal.

Las pesquisas tomaron un rumbo claro ante los indicios que apuntaban a que la deflagración podía haber sido originada por la manipulación de sustancias químicas por parte del fallecido. Los investigadores de la Policía Foral fijaron dos líneas principales de trabajo: que la explosión hubiera sido producida de forma voluntaria o que se tratara de un accidente. “En el caso de una explosión accidental teníamos tres alternativas: si el autor estaba mezclando sustancias químicas por motivos laborales, buscando una mayor eficacia de los productos;si estaba preparando algún explosivo con el fin de atentar contra su expareja y madre de su hijo, o contra su familia, ya que teníamos constancia de algunas desavenencias y/o amenazas;o si estaba fabricando algún explosivo con el fin de venderlo en el mercado negro para fines terroristas”, explica Sainz de Murieta.

Durante los días y semanas posteriores, los agentes de la Policía Foral tomaron declaración a decenas de personas vinculadas a Fredy Osma Gonzales, pertenecientes a su ámbito familiar, laboral... También analizaron sus antecedentes en Colombia y en España en busca de conexiones con el mercado negro de explosivos, así como todas sus comunicaciones. Por su parte, los miembros del Tedax de la Policía Nacional realizaron una minuciosa inspección del domicilio y del explosivo causante de la deflagración.

un albarán y un teléfonoUna de las evidencias fundamentales en la investigación fue un albarán de una empresa dedicada a la venta de sustancias químicas, firmada por un compañero de trabajo del fallecido, por la adquisición de agua oxigenada, acetona y ácido sulfúrico, ingredientes usados para la fabricación de peróxido de acetona o TATP, usado por organizaciones terroristas.

La otra pieza clave en el caso fue el teléfono móvil de Fredy Osma Gonzales, que pudo ser reconstruido por los investigadores y que permitió recuperar sus últimas conexiones a Internet, que reflejaban acceso a páginas sobre fabricación de explosivos, pero también sobre el suicidio, así como sus comunicaciones con la madre de su hijo, con su propio hijo y con su última pareja. “En ellas no había mensajes explícitos sobre el suicidio, pero sí se podía apreciar la falta de sentido de su vida o su frustración por las relaciones sentimentales fallidas”, apunta el comisario principal.

El móvil también sirvió para fijar otra circunstancia clave para los investigadores y es que el fallecido empleó algún elemento temporizador para provocar que el peróxido de acetona hiciera explosión a las 5.00 horas en punto. “Sin poder determinar qué ocurrió en el último instante, todo lo actuado y la principal hipótesis es que los hechos fueron provocados. Él mismo programó la explosión de forma voluntaria”, finaliza el jefe del Área de Investigación de la Policía Foral.

explosivo barato

TATP, la ‘madre de satán’ para ISIS

Usado por yihadistas. Aunque TATP son las siglas usadas para denominar el peróxido de acetona -el explosivo fabricado por el colombiano Fredy Osma Gonzales-, el Estado Islámico lo llama la madre de Satán. Es un explosivo artesanal de bajo coste, que puede fabricarse con productos adquiridos en una droguería (ácido sulfúrico, agua oxigenada y acetona), y aunque no suele emplearse para fines militares en zonas en conflicto, ya que hay otro tipo de explosivos mucho más eficaces, en Europa o en Estados Unidos,la madre de Satán resulta una alternativa que puede pasar desapercibida. Su fórmula es fácil (en Internet hay múltiples tutoriales), pero su fabricación resulta tediosa y es muy inestable y sensible a la temperatura, la fricción y el impacto. La primera vez que se utilizó para fabricar bombas fue en 1997, en manos de la organización palestina Hamas contra objetivos israelíes.

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