Igualdad

Julio Lozano Bea - Viernes, 11 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Me canso de oír y leer el manido cuento de la igualdad. Y esto viene a cuento de la mía y de mi mujer. Hace 6 años que tuvieron que ponerme un marcapasos por una enfermedad del corazón. La impotencia vino seguida hasta hoy, pero hace poco me dio por ir a mi médica y, tras mirarme, me recetó lo que le pedía, las famosas pastillas para mí y mi mujer. Pero antes de salir me dijo: “Espera, que te digo lo que valen. 67 euros 4 pastillas”. Mi mujer se sube a las nubes y me dice: “¿Para qué te sirve la cotización de 41 años de los 48 en total de trabajo?”. Y sigue: “Claro, como todo es para los de fuera...”.

- Sí... Sanidad gratis, sin pagar nada. Y millones de euros de sueldos.

- ¿También eso?

- Rajoy dejó llevarse los dineros a los que no se lo merecían y aquí también dejan que se lo lleven quien no se lo merece.

- Es lo mismo, tirar el dinero. Y nosotros sin las pastillas porque valen mucho.

- ¿Dónde está la igualdad?

En ningún sitio señora Ollo y señor Laparra, salvo en el sitio partidista del que manda. Señora Ollo, como las pastillas son caras, le digo a mi señora que se busque un blanco o un negro ya que la igualdad no es para ella. Maldita sea. Qué cuento.

Señora Ollo, Confucio dijo que solamente la manera de ser puede dar motivos para la violencia por ambas partes, pero nunca para matar. Y como no creo que tenga más papel, le diré que no se preocupe por las pastillas, porque a rey muerto rey puesto y aquí paz y después gloria. Pero sí tengo que pedirle perdón a usted y al señor Laparra, porque la libertad de expresión no da derecho a hacer alusión a nadie ya que ésta puede ir acompañada de la coacción y manipulación, ni escrita ni hablada y el aludido no lo sabrá nunca.

P.D. Ya les contaré cómo le va a mi señora con el blanco. O el negro...