Mesa de Redacción

Siguiendo la tradición

Por Joseba Santamaria - Viernes, 11 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El Estado español avanza de nuevo, con ese viejo ademán impasible, hacia otro ridículo en la escena internacional tras la detención, por orden de la Justicia, del periodista turco Hamza Yalçin, perseguido por el dictador turco Erdogan. Yalçin coordinaba ahora la revista socialista Foco de Resistencia y estaba en el ojo de mira de la represión turca contra la prensa libre e independiente por la acusación de haber “insultado al presidente”. La campaña del régimen turco -una mezcla de islamistas y supremacistas de ultraderecha- contra la disidencia y el periodismo crítico suma al menos 150 periodistas en prisión o en arresto domiciliario. Buena parte de ellos trabajaban en medios vinculados al predicador Gülen, a quien Erdogan acusa de ser el instigador del supuesto golpe de estado de hace un año que culminó con la depuración de decenas de miles de funcionarios, académicos, policías y militares. Pero también hay decenas de periodistas de izquierdas o vinculados a medios simpatizantes del movimiento kurdo. Que la justicia española se preste a hacer el juego sucio a al régimen de Erdogan -y la política guarde un bochornoso silencio- es otro ejemplo de la devaluación de los valores democráticos que ha impulsado en los últimos años la España del PP. O quizá sea por simple solidaridad con una Turquía que como el Estado español no tiene rubor alguno en detener periodistas o cerrar medios de comunicación o coartar la libertad de expresión y de opinión con leyes como laLey Mordaza.De hecho,ayer mismo Erdogan ordenó la detención de otros 35 periodistas. Por si quedaban dudas.