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Danzas y homenajes en el día grande

La plaza vibró con sus dantzaris ayer al mediodía en la Ezpatadantza El Ayuntamiento reconoce a los veteranos aizkolaris Enrike Bildarraz y Patxi Astibia

Nerea Mazkiaran - Sábado, 12 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Dos ezpatadantzaris, ayer al mediodía.

Dos ezpatadantzaris, ayer al mediodía. (NEREA MAZKIARAN)

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“Para los dantzaris de Leitza es un gran honor bailar en la plaza la Ezpatadantza”

LEITZA - Festividad del patrón, San Tiburtzio, los leitzarras tenían ayer al mediodía una cita importante, la Ezpatadantza, palabras mayores en esta localidad que vibra con sus dantzaris. En algunas ocasiones, muy pocas, ha debido trasladarse al frontón por la lluvia, según recordaban algunos ayer. Tras unos días revueltos en cuanto a la meteorología, ayer incluso lució el sol. Se trata de una tradición que se remonta a 1932 y que ha sabido adaptarse a los tiempos. Por ello, desde hace dos años es un baile entre iguales, sin diferencias de género. Si bien estas dos últimas fiestas bailaron dos grupos mixtos de ezpatandatzaris, ayer solo fue uno. “Se decidió que fuera así pero es algo puntual”, apuntó Joseba Sagastibeltza, dantzari y profesor de la escuela de Aurrera. “Durante el año se trabajan los diferentes pasos y se baila entero este último mes”, explicó.

Ante cientos de personas apiñadas en torno al frontis, tras saludar a la corporación, los dantzaris comenzaron con el baile de la bandera, para continuar con Zortziko, Lekun y Zor- tzinango, en la que bailaron todos para continuar con Banango, Binango y Launango, es decir, de uno en uno, en pareja y en grupos de cuatro. Después fueron tres danzas con juegos de palos y espadas: Makildantza y Ezpatadantza, para finalizar con Txarrakua, cuando los dantzaris elevaron a uno de ellos mientras el resto empuñaban sus espadas. Fueron en torno a 20 minutos en los que los dantzaris dieron muestra de su maestría y preparación con un público que reconocía su trabajo con grandes aplausos. Los dantzaris ayer fueron Ander Alduntzin, Alaitz Oiartzun, Manex Moreno, Izar Ugartemendia, Miel Olano, Andrea Kasares y Ane Zabaleta además de Joseba Sagastibeltza.

Lo cierto es que este baile exige buen fondo físico, concentración y coordinación entre los ocho dantzaris, algo que se consigue a fuerza de ensayar. “Lo más difícil es al principio, cuando sales a la plaza con nervios pero luego se pasan”, apuntó Ane Zabaleta. “Para los dantzaris de Lei- tza es un gran honor bailar la Ezpatadantza”, confesó esta joven. De poner la música ayer se encargaron ocho txistularis del pueblo: Juan Miguel Saizar, Pilartxo Sagastibeltza, Javier Eskubi, Leire Retegi, Mikel Zabaleta, José Antonio Zabaleta, Joxe Mari Etxeberria y José Luis Uharte.

Del origen de esta danza no hay certeza, aunque hay estudiosos que dicen que se trata de un baile que homenajeaba a los guerreros que morían en las luchas. A Leitza llegó en 1932, con motivo de la inauguración del batzoki del PNV. En aquellos años era cura del pueblo Ramón Olazaran, hermano del músico y capuchino Hilario Olazaran, por lo que se cree que fue unos de los artífices junto con el pamplonés Patxi Ripa, que enseñó las danzas. Se trata de una variante de Dantzari de la zona de Durango, que se ha mantenido en localidades como Abadiño, Berriz o Mañaria. Aunque no es oriunda de Leitza, los leitzarras la han hecho suya.

Si bien siempre se ha bailado en el frontón, cuentan que su ubicación ha ido cambiando. En un principio se bailaba de espaldas al frontis y después, en los años 60, de cara a la casa de los Baleztena y por tanto, de espaldas al Ayuntamiento, hasta los años 90, que se dio la vuelta.

En las fiestas de Leitza también es toda una institución la txaranga Incansables, donde cuenta con su fan número uno, Lontxo Perurena. Y es que durante todos los días de celebraciones es uno más del grupo, como director nada menos. Además, se les unen niños y niñas de Leitza, que quieren emularlos con los tambores. Lo cierto es que este veterano grupo formado por nueve músicos, de todas las edades y procedencias, es especial para Leitza y esta localidad es especial para la txaranga. No en vano, llevan tocando 47 años, desde 1971, cuando cinco amigos de Hernani la fundaron.

HERRI KIROLAK En una localidad con tanta afición y figuras de los herri kirolak, en el día grande no pudo faltar un festival en el que se midieron con el hacha los aizkolaris locales Jon Rekondo y Ruben Saralegi a Aitzol Atutxa, actual campeón de Euskal Herria y Urrezko Aizkora, tanto en solitario como por parejas, y Ugaitz Mugertza. Ganaron los segundos. Además, hubo una demostración de Enrike Bildarraz y Patxi Astibia, quienes con 81 y 74 años respectivamente, dieron por bueno el dicho de quien tuvo retuvo. Además, el Ayuntamiento quiso reconocer su trayectoria con una pequeño homenaje en el que les entregó sendas txapelas y flores para sus esposas. Tampoco faltó el levantamiento de piedras con Inaxio Perurena.

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