Danza

Paseos dancísticos

Por Teobaldos - Domingo, 13 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Festival de las Murallas. Ciclo ‘Danzad, Danzad Malditos’.

Uri Shafir, Lucía Nieto, Laiza Aldaz, Elena Elizari. Danza. Mikel Casanellas, Silvia Munárriz, txalaparta. Pamplona Parkour, acrobacia. Programa: “The Kolokrum”. “Site Specific”. “Kirolak”. Programación: Ayuntamiento de Pamplona. Gobierno de Navarra. Fecha:11 de agosto de 2017. Muy buen seguimiento del público (gratis).

el paseo dancístico entre el Caballo Blanco y el Jito Alai, pasando por la Barbazana, estuvo tan concurrido que corre el peligro de morir de éxito. Y es que parece que debe imponerse cierta delimitación de los espacios para que se abra más el círculo de espectadores y, así, más gente pueda ver a los bailarines. Los chiquitos tenemos poco que hacer, y se fue gente ante la imposibilidad de ver. Eso, o elegir los espacios más abiertos, como el del pequeño frontón: un lugar francamente apropiado. De todos modos son los inconvenientes de los espectáculos de calle donde, por otra parte, da gusto ver a familias con sus críos gozosos y maravillados con las evoluciones rítmicas y los saltos acrobáticos que, los cinco chicos del grupo Pamplona Parkour, realizan a modo de guía de los espectadores.

Abrió la tarde -luminosa y fresca- el israelí Uri Shafir. Ya he comentado en alguna otra ocasión la cantera de coreógrafos que está surgiendo, a todos los niveles, de ese país. La propuesta de Shafir es muy vanguardista y abstracta: sobre el fondo musical del famoso adagio de Barber -que siempre remite a la tragedia, y que todo coreógrafo israelí toca de una u otra manera-, el bailarín se convulsiona con unos movimientos de gestualidad entre zombi y de cierta locura. Son espasmos que surgen de un cuerpo menudo y controlado, a pesar de cierta inconcreción. Ciertamente traslada lo absurdo de la existencia.

Lucía Nieto elige un rincón de la Barbazana, muy acotado y de piedra, para dulcificarlo con una danza más lírica y clásica. Parte de la música barroca (un adagio y un allegro de cualquier concierto de violín y orquesta) para apropiarse corporalmente de los muros, con sensualidad y elegancia. Es un espacio bello, sin duda, pero no todo el mundo pudo verla. Yo, a duras penas. Tampoco me percaté si hubo más intervenciones.

En el espacio más abierto y abalconado del pequeño frontón, Laida Aldaz y Helena Lizari presentaron su espectáculo Kirolak, que ya vimos el pasado año en el patio de Cultura. Me reafirmo en la potencia de éste espectáculo, sobre todo en los apartados de sokatira, aizKolaris y arrastre de piedra;aunque, al aire libre, se pierda un poco el sonido de sofoco y fuerza que emana de los propios cuerpos. Y me sigue pareciendo ingenua la escenificación del juego de pelota;en esta ocasión, por ejemplo, podrían haber hecho una variación, ya que tenían el frontón detrás, ya que una de las ventajas que tienen estas propuestas es la de asimilar el espacio al espectáculo. Mikel Casanellas y Silvia Munárriz, secundaron muy bien a las bailarinas con la txalaparta: ciertamente su regulada percusión ayuda en la progresión del esfuerzo. El equilibrio de una bailarina sobre la otra en el corte de troncos, es de lo más logrado.

En cuanto a los acróbatas parkour, han ganado en riesgo y saltos con respecto al año pasado: algunos giros en el aire eran nuevos, y los mortales desde el suelo se ven más sólidos. Hicieron las delicias del público.