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Portavoz parlamentario de EH Bildu Nafarroa

“El cambio ha ido a veces a la velocidad que debía, pero en otras se ha parado”

Araiz reconoce que el actual Gobierno ha traído aire fresco a Navarra, pero no oculta su escepticismo con algunas acciones en las que todavía queda mucho por hacer

Una entrevista de Unai Yoldi Hualde Fotografía Unai Beroiz - Domingo, 13 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Adolfo Araiz.

Adolfo Araiz.

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PAMPLONA - Con una visión positiva del escenario político actual, Adolfo Araiz Flamarique (Tafalla, 1961) analiza la trayectoria del cambio en Navarra superado ya el ecuador de la legislatura. Tras su vuelta a la política en 2015, después de dos décadas alejado de la primera línea, se mostraba orgulloso e ilusionado con la llegada de las nuevas fuerzas de cambio a las instituciones. Ahora, también lo está con los avances que se han realizado aunque admite que ve claroscuros en la acción gubernamental con temas como el TAV, Salesianos o la política lingüística. Araiz aprovecha el parón estival para coger fuerzas para lo que augura serán 18 meses de legislatura muy intensos, en los que espera materializar los puntos recogidos en el acuerdo programático antes de las elecciones de 2019, unos comicios para los que descarta cualquier tipo de entendimiento con el PSN, de quien no se cree su anunciado giro a la izquierda, “un partido que ha sido y es uno de los bastiones del régimen en Navarra”.

Superado el ecuador de la legislatura, ¿qué balance hace EH Bildu del Gobierno del cambio?

-Hacemos un balance positivo aunque con claroscuros. Ha sido positivo porque hace dos años se puso en marcha el cambio político en Navarra y se han hecho cosas importantes en el desarrollo del acuerdo programático, sobre todo en materia social, que son los aspectos más importantes en el día a día de las navarras y los navarros. Pero también ha habido claroscuros, como en política lingüística, donde no se ha hecho todo lo que se podía hacer. Cuando se negoció el acuerdo programático, dejamos claro que si no se modificaba la Ley del Euskera lo demás iban a ser parches. En cualquier caso, el balance es positivo, pero hay que profundizar más en el cambio, y hemos percibido que en algunos aspectos hay temores, complejos y retrocesos en la acción de Gobierno.

¿Y del trabajo del cuatripartito?

-El cuatripartito es una experiencia inédita en Navarra en cuanto que ha habido acuerdo entre diferentes. También hacemos una valoración positiva. Sí que creemos, y ya lo dijimos en su día, que no estamos de acuerdo con la conformación del Gobierno que se llevó a cabo. Suponía una posición preponderante de Geroa Bai en tanto en cuanto se reservaba una especie de derecho a veto en la acción del Gobierno. Geroa Bai debería hacer un análisis de las situaciones de algunos temas en los que son minoritarios y en los que la acción del Gobierno va por donde dicen ellos y no por donde decide la mayoria del cuatripartito. Son el grupo mayoritario pero en algunos casos están en minoría. En todo caso, el balance es positivo.

¿Está satisfecho con el grado de cumplimiento del acuerdo programático por parte del Gobierno?

-En algunas ocasiones ha habido problemas de ritmos y hemos valorado que el Gobierno, entendido como la acción política de Geroa Bai, mira con exceso al retrovisor en algunos aspectos y se ha actuado con complejos y en otros casos se ha rectificado por presiones de algunos sectores del régimen. Hay actuaciones de educación o de otros departamentos que se han hecho mirando al retrovisor y no al futuro. En lo que queda de legislatura, falta dar un importante empuje para poder manifestar que ha habido un grado importante de cumplimiento. Se han asentado las bases, pero quedan 18 meses que deben ser muy intensos en cuanto a la acción política.

¿Camina el cambio a la velocidad deseada?

-Entendemos que a veces ha ido a la velocidad que debía ir, otras ha ido al ralentí y otras se ha quedado parado. Hay temas en los que el Gobierno debería haber impulsado políticas más valientes. El acuerdo sigue siendo el elemento base para consolidar el cambio y lo que vaya en esta dirección contará con nuestro apoyo.

¿Qué destacaría del trabajo del Gobierno?

-Lo que más nos ha gustado es que se ha planteado una nueva forma de hacer política y de establecer el diálogo entre diferentes. Se ha puesto de manifiesto que era posible ese acuerdo, en el que no hay ninguna exclusión.

¿Y lo que menos le agrada?

-Lo que menos ha sido su conformación. No se quiso dar entrada a las demás fuerzas del cambio y eso ha supuesto una merma en la capacidad de la acción política. En algunas ocasiones no nos ha gustado que se haya actuado contra la mayoría del cuatripartito.

Las infraestructuras son el principal punto de fricción, si bien parece que hay consenso en torno al Canal y grandes diferencias en el TAV. ¿Son superables estas discrepancias?

-En cuanto al Canal no hemos podido fijar una posición concreta, porque el Gobierno aún no lo ha hecho. Teníamos y tenemos nuestras reservas sobre el planteamiento que inicialmente hizo el Gobierno de la segunda fase y la ampliación a la Ribera, en su versión reducida. Queda por aclarar algo tan importante como la financiación, que está a expensas de que el Ejecutivo central se comprometa a aportar su parte. En cuanto al TAV no estamos de acuerdo con que Navarra ejecute el proyecto que en su día aprobaron UPN y el PSOE. Hay discrepancias importantes que nos llevan a decir que si el Gobierno se empeña en firmar ese convenio en los términos que conocimos, no contará con nuestro apoyo ni en esto, ni en ningún aspecto, incluido el presupuestario.

¿Cuál es la alternativa que plantea EH Bildu?

-Nosotros sostenemos que sería suficiente con la mejora del actual trazado, que además supondría ahorro económico. Se nos está diciendo que solo serían 14 millones arriba o abajo como si fueran cuatro pesetas. El otro día conocimos una noticia muy importante. El Estado francés en el tramo de Baiona a Hendaia se ha inclinado por mejorar el trazado actual. Eso es posible y también entra dentro del eje atlántico. Por tanto, apostamos por la mejora del actual trazado con desdoblamientos o tercer rail para incorporar el ancho internacional. Hay otras alternativas que se han desestimado sin ningún tipo de estudio por parte del Gobierno.

La derecha acusa a la izquierda abertzale de haber sido históricamente contraria a las infraestructuras, como al pantano de Itoiz o a la Autovía de Leitzaran.

-No nos hemos opuesto por el mero hecho de oponernos, siempre hemos planteado alternativas. El TAV ha supuesto una ruina económica para Adif. Allí donde se ha implantado no ha creado polos de atracción económica y está siendo solo para transporte de personas. Además tiene un efecto túnel importante ya que atraviesa el territorio pero no lo cohesiona. No entiendo por qué se continúa encerrados en la idea de que la única alternativa posible es la del Estado.

¿Cómo se realizaría ese debate?

-Tenemos abierta una ponencia desde noviembre de 2015 sobre movilidad en este Parlamento presidida por Podemos, pero no ha tenido continuidad. Entendemos que a Navarra no le corre excesiva prisa este proyecto, que más bien obedece a los intereses de grandes constructoras y de quienes apostaron por la política del hormigón.

A este tipo de controvertidos proyectos se suma ahora Salesianos, si bien en este caso la responsabilidad no es del Gobierno. No obstante, ¿cree que se podría haber tramitado el expediente de otra forma?

-El Gobierno podía haber hecho mucho más. Ha operado una visión mercantilista a la hora de las posibles repercusiones económicas que podría tener para el Gobierno una revisión del plan especial. Además, en uno de los acuerdos del Ayuntamiento de Iruña hay un punto de rechazo para darle la vuelta al tema de Salesianos. Se podría haber hecho una readecuación de las plusvalías, de las configuraciones de las parcelas y lo que significa romper la trama urbana del Ensanche. En lugar de eso se van a mantener las torres y se va a dar vía libre a un pelotazo urbanístico. Desde luego, aunque el Gobierno estuviera en la tesitura de una indemnización o no por la modificación del plan especial, nosotros creemos que no es la razón más importante teniendo en cuenta el fondo de este asunto. Se podría haber planteado el enfoque con la congregación de Salesianos con una posición más fuerte y no tan timorata como se ha hecho.

Distintas voces del cuatripartito y del Gobierno han hablado de la posibilidad de modificar la reforma fiscal. ¿Cuál es la opinión de EH Bildu al respecto?

-Lo primero es hacer un balance de lo que se ha hecho y ver qué ha sucedido en cada uno de los impuestos, en el IRPF, en Sociedades y en Patrimonio. La reforma debería realizarse sobre el Impuesto de Sociedades. El tratamiento fiscal global de las empresas navarras es el más beneficioso de todo el Estado. No hay que fijarse solo en los tipos nominales, sino ver las reducciones que se producen en inversiones, en creación de empleo, en la reserva especial, que hace que el Impuesto de Sociedades en Navarra sea el más beneficioso para las empresas.

Por lo tanto, ¿la reforma fiscal habría que enfocarla hacia el Impuesto de Sociedades?

-Creemos que hay que hacer una reforma fiscal que lleve a que las empresas paguen de forma más justa y más equitativa. Hay una losa impresionante que parece que nadie quiere ver, que se denomina técnicamente bases liquidables negativas, que significa que hay miles de millones de euros de pérdidas por parte de las empresas durante la crisis y que ahora en época de bonanza las van a compensar. Eso va a hacer que el Impuesto de Sociedades pueda crecer en Navarra en cuanto a la recaudación. Tributan muy poco las empresas en Navarra y entre las rentas de capital y las rentas del trabajo hay un desequilibrio grande.

Pese a ello, ¿ha sido positiva la reforma fiscal?

-Muy positiva diría yo. Con la herencia recibida, si hubiésemos ido a planteamientos como los que hicieron UPN y PSN y ahora el Estado de bajar impuestos ya vemos lo que pasa. El Estado tiene un descuadre en sus cuentas de 8.000 millones de euros porque creían que rebajando los impuestos, con la mayor actividad económica se iba a recaudar más impuestos y no ha sido así. Bajar impuestos no permite hacer las cosas que se han hecho en Navarra, como hacer frente a la crisis, o a situaciones sociales más graves.

Cambiando de tema, el PSN dice ahora que el Gobierno no es de izquierdas, entre otras cosas, porque está EH Bildu.

-Lo que tienen que hacer los miembros del PSN es leer las encuestas. Cuando se pregunta a los encuestados que se ubiquen en un espacio entre la izquierda y la derecha, los votantes socialistas colocan a EH Bildu muy a la izquierda del PSOE. Luego también está de manifiesto la acción política de cada uno en el día a día. Que alguien diga que EH Bildu no es de izquierdas lo hace desde la ignorancia o desde la mala fe.

Aún así, el PSN dice que quiere formar un gobierno con Geroa Bai, Podemos e I-E. Es decir, el actual cambiando a EH Bildu por el PSN.

-Esto lo tenemos muy claro. El cambio no se iniciará cuando el PSN entre en un Gobierno en Navarra, porque el cambio político y social se empezó a cimentar hace dos años y precisamente porque no estaba el PSN. Si hubiera estado, no se habría firmado el acuerdo programático y precisamente se firmó porque no estaba el PSN. Tratar de vender una alternativa en los términos en los que plantean sería ir a recortes en contenidos sociales y de izquierdas de ese acuerdo programático. ¿Dónde ha estado el PSN durante estos dos años? Pues con UPN y el PPN, ha votado con ellos los presupuestos, la renta garantizada, la ley de vivienda y muchas otras.

¿Qué cree que busca el PSN con este planteamiento?

-Lo único que pretenden es excluir a EH Bildu de una mayoría que profundice en el cambio político y social. Pero esto sería retrotraerse a los planteamientos que los socialistas quieren realizar. El PSN no estuvo en 2015 en el cambio y no lo estará en una reedición, en otros términos, del cambio en Navarra en 2019.

Por tanto, ¿EH Bildu no se cree el supuesto giro a la izquierda del PSN, que dice que no apoyará ni facilitará gobiernos de derechas?

-Hay que recordar que en las dos últimas ocasiones en las que el PSN ha tenido la oportunidad de hacerlo no lo ha hecho. Roberto Jiménez, una semana antes de firmar el acuerdo de coalición con UPN, reiteraba que nunca iba a facilitar un Gobierno de derechas. Más reciente ha sido el permiso que le ha dado el PSOE a Rajoy para gobernar. Los resultados son los que son. Nosotros creemos que el contenido y las propuestas del PSN distan mucho de alcanzar el listón mínimo del acuerdo programático y suponemos que las otras fuerzas del cambio se lo pensarán dos veces también.

¿Un Gobierno en el que esté el PSN no sería nunca de cambio?

-En los términos actuales y teniendo en cuenta su trayectoria histórica entendemos que el cambio ya ha empezado y sería un retroceso.

¿Le preocupa a EH Bildu que el resto de socios del cuatripartito pudiera buscar el acercamiento con el PSN y excluir a la izquierda aber-tzale si en 2019 hay escaños suficientes para una maniobra de estas características?

-De aquí al 2019 el objetivo de todos es el desarrollo del acuerdo programático. En todo caso si lo que se pretende es llegar a acuerdos con el PSN, estamos convencidos de que va a ser a costa de rebajar planteamientos políticos. Ahí EH Bildu no va a estar. No podemos olvidar que el PSN ha sido y sigue siendo uno de los bastiones que ha defendido la acción del régimen durante más de 30 años en Navarra. En cualquier caso, hay serias discrepancias nuestras y del resto de fuerzas del cuatripartito con el PSN.

¿Cree que existe riesgo de que la cohesión que ha mostrado el cuatripartito se resienta a medida que se acerquen las próximas elecciones por motivos partidistas?

-Supongo que al margen de las discrepancias que puedan suscitarse, yo creo que si somos capaces de abstraernos de aquí hasta 2019 de los rifirrafes partidistas, no tendría que haber ningún problema. Que al final de la legislatura surjan posiciones y propuestas nuevas de cara a las elecciones sería lógico. Si no hacemos esto, estaríamos confundiendo el mandato que se nos dio en 2015 con los intereses partidistas.

las claves

“Creemos que la alternativa al convenio del TAV es la mejora del actual trazado, como va a hacer el Estado francés en el tramo de Baiona a Hendaia”

“Se han hecho muchas cosas importantes en el desarrollo del acuerdo programático, sobre todo en materia social”

“Geroa Bai no quiso dar entrada a las demás fuerzas de cambio y eso ha supuesto una merma en la capacidad de acción política”

“El cambio político y social de Navarra se empezó a cimentar hace dos años y se pudo hacer, precisamente, porque no estaba el PSN”

DNI

Datos personales. Adolfo Araiz Flamarique nació el 28 de diciembre de 1961 en Tafalla. En 1984 se licenció en Derecho por la Universidad de Zaragoza y dos años después se colegió como abogado.

Trayectoria. Su dilatada trayectoria política comenzó cuando tan solo tenía 17 años. En su pueblo natal fue concejal de Herri Batasuna desde 1987 a 1991, año en el que pasó a ser parlamentario como número dos de Patxi Zabaleta, hasta 1997. Después volvió a ejercer como abogado y durante 12 años ha sido gerente de la Mancomunidad de Sakana.

En prisión por su militancia política. Araiz también formó parte de la Mesa Nacional de Herri Batasuna entre 1991 y 1997, motivo por el cual pasó año y medio en prisión. El Tribunal Supremo decretó la condena para él y el resto de miembros de la Mesa Nacional que más tarde acabó anulada por el Constitucional.

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