18 años como punto de encuentro

SEI, especializado en reagrupación familiar, cuenta con un equipo profesional multidisciplinar, más de 150 voluntarios y 60 socios

Mikel Bernués Oskar Montero - Domingo, 13 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Estefany, Alisson y Maite charlan en una de las aulas de SEI, un espacio que les cede el colegio San Ignacio.

Estefany, Alisson y Maite charlan en una de las aulas de SEI, un espacio que les cede el colegio San Ignacio.

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Estefany, Alisson y Maite charlan en una de las aulas de SEI, un espacio que les cede el colegio San Ignacio.

pamplona- El SEI está especializado en acompañamiento de procesos de reagrupación familiar y duelo migratorio. Cuenta con un equipo profesional multidisciplinar y la colaboración de más de 150 voluntarios y unos 60 socios. Programas de voluntariado, de sensibilización, de acogida y acompañamiento, programas individuales, grupales, familiares, etc... conforman el grueso de una actividad sin ánimo de lucro que desarrollan desde 1999.

Como explican desde la asociación, su misión es promover la participación de todos los agentes sociales implicados en la construcción de una sociedad intercultural, con especial atención a adolescentes recién llegados y sus familias. Y su objetivo ocupa cinco líneas de texto, pero supone toneladas de dedicación y esfuerzo: prevenir situaciones de exclusión y conflicto social y promover el desarrollo autónomo de estas personas.

apoyo a las familias“Esto es un servicio especializado en reagrupación familiar, y la familia es lo fundamental de todo este proceso. Esa sensación de que mi madre no me conoce, o me está juzgando pero no sabe quién soy...”, relata Maite citando un ejemplo. SEI cuenta con dos técnicas de intervención especializadas en esa problemática. “Se trata de ir haciendo otra vez esa trama, ese formar familia y conocerse”.

La coordinadora relata la importancia de que las familias de los menores acudan a la asociación desde el comienzo, “porque esos primeros momentos son los que establecen la futura relación”. Las madres también tienen su espacio. “Hacemos reuniones con todas las familias. Eso les ayuda un montón. Ver a otras madres que están pasando por lo mismo quita la mitad del apuro, les reduce la ansiedad. Y el hecho de compartir. Juntarnos y hablar de comunicación, de todo eso que está ocurriendo... Les viene súper bien”, expresa.

Otra de las patas de SEI es el trabajo en red, que se traduce en redes de voluntariado, de profesionales y de intervención, etc. Actualmente la asociación participa en la Red Navarra de Lucha Contra la Pobreza, Red de Infancia de Rotxapea, San Jorge y Ensanche, y la Red Antirrumores.

Maite no oculta que su deseo es que los chavales y familias que van cayendo por allí solo estén un tiempo y luego desaparezcan (o se incorporen como voluntarios). Eso siempre es una buena señal “porque el objetivo del SEI es que estas personas se incorporen a la comunidad. Que dejen de venir porque están bien, a gusto, integrados. Por ejemplo, porque se han apuntado a un equipo de fútbol del barrio”. Entonces, cuando les pierden de vista “chocamos las manos y nos decimos: objetivo cumplido”.

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