saldo trágico de la marcha racista en Virginia

La Casa Blanca por fin califica de "acto terrorista" el atropello de Charlottesville

El conductor del coche James Alex Fields, un joven de 20 años, fue detenido por la Policía poco después de los hechos

Lunes, 14 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Una mujer coloca flores en recuerdo a las víctimas en el lugar donde ocurrió el atropello en Charlottesville.

Una mujer coloca flores en recuerdo a las víctimas en el lugar donde ocurrió el atropello en Charlottesville. (EFE)

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Una mujer coloca flores en recuerdo a las víctimas en el lugar donde ocurrió el atropello en Charlottesville.El autor, James Fields.

pamplona-El vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, calificó hoy como "una tragedia" que no refleja el pensamiento de su país la jornada violenta que se vivió este sábado en la ciudad de Charlottesville (Virginia), donde murieron tres personas y más de 20 resultaron heridas durante una marcha de blancos supremacistas.

"Lo que sucedió en Charlottesville fue una tragedia", dijo Pence en una rueda de prensa conjunta en Cartagena de Indias con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, al comenzar una gira por cuatro naciones latinoamericanas.

Pence, quien definió a esa ciudad del estado de Virginia como "una comunidad hermosa, una ciudad universitaria", afirmó: "lo que sucedió allí (...) no refleja lo que piensa el pueblo de Charlottesville, o los Estados Unidos en general".

"El presidente (Donald) Trump condenó (lo sucedido) ayer de forma muy clara y dijo que el odio y la intransigencia que se vio en las calles de Charlottesville no serán aceptados", enfatizó.

"No se puede tolerar el odio, la violencia de grupos neonazis, supremacistas blancos o del Ku Klux Klan", agregó.

Una de las muertes se produjo cuando un automóvil arrolló premeditadamente a un grupo de opositores a la manifestación de los supremacistas blancos y las otras dos al estrellarse un helicóptero policial.

"Estos grupos extremistas peligrosos no tienen lugar en nuestro debate político y los condenamos de la manera más contundente", afirmó Pence, quien recordó que Trump "fue muy claro" al señalar que el comportamiento de ciertos militantes racistas "es inaceptable en nuestro discurso político".

Igualmente, citó a Trump para destacar la necesidad de que los extremistas "sean relegados y para que la mayoría de los estadounidenses que aman la libertad y la justicia para todos se unan" en torno a ese propósito.

Pence aprovechó la ocasión para manifestar su malestar con algunos medios de comunicación que, según dijo, muchas veces "critican más las palabras del presidente que la violencia generada" por extremistas.

El vicepresidente permanecerá mañana en Colombia y luego viajará a Buenos Aires, segunda etapa de su gira latinoamericana que continuará en Santiago de Chile y Panamá.

RACISMO INTOLERABLE La mayor marcha de supremacistas blancos en los últimos años en Estados Unidos derivó en enfrentamientos con contramanifestantes que dejaron un muerto (una mujer de 32 años), al menos 35 heridos y un número indeterminado de arrestados. El fallecimiento se produjo después de que un vehículo arrollase a un grupo de manifestantes antifascistas que caminaban por la calle. Lo hizo “de forma premeditada”, según informó la Policía.

El autor del atropello masivo, que fue detenido por los agentes, es un joven de 20 años, natural de Ohio, identificado como James Fields. Éste se encuentra detenido en la cárcel del condado de Albermarle-Charlottesville, después de atropellar y provocar la muerte de una mujer de 32 años que se pronunciaba en contra de la marcha convocada en Virginia bajo el lema Unir a la derecha y que desencadenó el estado de emergencia en la ciudad de Charlottesville. El Gobierno desplegó un fuerte contingente de cuerpos antidisturbios y llamó a la Guardia Nacional, el Ejército de reserva del Estado.

El conductor, que manejaba un Dodge Challenger a toda velocidad entre los manifestantes, chocó contra una furgoneta que circulaba delante de él y produjo la muerte de una mujer. Tras ello intentó darse a la fuga sin éxito. En agosto de 2015 Fields entró en el Ejército estadounidense, según consta en los registros militares, aunque cuatro meses después concluyó su servicio por motivos que por el momento se desconocen.

Al Thomas, jefe de Policía de Charlottesville, aseguró que el atropello fue “premeditado”. El mismo día de la concentración supremacista, un fotógrafo lo captó ataviado con símbolos de Vanguard America, un grupo partidario de un “gobierno basado en la ley natural” y contrario a la “falsa noción de igualdad”. No obstante, según el New York Times, la organización negó vínculos con este.

Además, dos funcionarios de la policía estatal de Virginia murieron tras estrellarse el helicóptero en el que viajaban mientras vigilaban las protestas de la ciudad.

El alcalde de la ciudad, Mike Signer, aseguró que el atropello fue “un acto de terrorismo”, y apuntó directamente a la agresiva retórica de Trump.

violencia extremaLos hechos violentos de la extrema derecha comenzaron el viernes en una marcha de antorchas donde corearon consignas antisemitas como el lema nazi “Sangre y tierra” o “Los judíos no nos reemplazarán”, mientras portaban banderas confederadas y otros símbolos del movimiento supremacista blanco. Para el “segundo asalto”, el organizador, el bloguero ultraderechista Jason Kessler, había conseguido el apoyo de figuras de la extrema derecha como Richard Spencer y el exlíder del Ku Klux Klan David Duke. “Vamos a cumplir las promesas de Donald Trump de recuperar nuestro país”, anunció.

La marcha racista estaba convocada como una forma de protesta ante la decisión del Ayuntamiento de Charlottesville de retirar de un espacio municipal la estatua del general confederado Robert E. Lee, quien luchó a favor de la esclavitud durante la Guerra Civil estadounidense.

Los choques entre algunos de los manifestantes y los contramanifestantes, que portaban banderas de Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan)y cantaban eslóganes contra el racismo, comenzaron la mañana del sábado antes de la marcha supremacista convocada. Una violencia que desencadenó riñas, gente arrojándose proyectiles e intercambiando golpes con palos. Incluso algunos de los manifestantes de extrema derecha portaban armas, algo legal en el estado de Virginia.

El presidente Donald Trump utilizó su cuenta de Twitter para reaccionar ante los hechos. “Debemos unirnos todos en la condena del odio y lo que representa. No hay sitio en nuestro país para este tipo de violencia. ¡Mantengámonos unidos!”, escribió. Además, en una aparición pública, condenó “de la manera más firme este despliegue intolerable de fanatismo y violencia por todas las partes. Todas las partes”.

Tras su comparecencia, abandonó la sala sin responder a los periodistas que le preguntaban si “quería el apoyo que le brindaban los supremacistas blancos” y si consideraba que “lanzar un coche contra una multitud es terrorismo”. En Twitter enviaba sus condolencias a los familiares de la mujer que perdió la vida a consecuencia de las heridas producidas por el atropello.

habla la casa blancaEl mandatario ha sido objeto de fuertes críticas después de que este sábado condenase “el odio y el fanatismo” por “todas las partes”. Así mismo, la Casa Blanca tuvo que hacer frente a estas críticas y aseguró ayer que la condena del sábado de Donald Trump al acto “de odio y fanatismo” en Charlottesville, “por supuesto” también se refería a los supremacistas blancos que convocaron la marcha.

“El presidente dijo ayer con mucha contundencia que condena todas las muestras de violencia, fanatismo y odio”, indicó la Casa Blanca en un comunicado, y agregó que “por supuesto, eso incluye supremacistas blancos, el Ku Klux Klan (KKK), neonazis y todos los grupos extremistas”.

Frente a las palabras de Trump, el exlíder del Ku Klux Klan recordó a Trump a través de Twitter que “se mirase en el espejo” y “recordara que han sido los americanos blancos los que le han puesto en la presidencia, no radicales izquierdistas”. - D.N.