Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

vecinos

Excavando en los cimientos de Tudela

Todos los veranos desde 2014 el arqueólogo Juanjo Bienes excava el suelo de la antigua iglesia de San Nicolás con un equipo de voluntarios

Fermín Pérez-Nievas - Martes, 15 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El arqueólogo tudelano Juanjo Bienes, de pie junto con los alumnos del taller que trabajan en la excavación de San Nicolás.

El arqueólogo tudelano Juanjo Bienes, de pie junto con los alumnos del taller que trabajan en la excavación de San Nicolás.

Galería Noticia

  • El arqueólogo tudelano Juanjo Bienes, de pie junto con los alumnos del taller que trabajan en la excavación de San Nicolás.

“Los cuerpos que están enterrados boca abajo y al fondo del templo podrían significar un castigo”

tudela- Con el legado de haber albergado el cuerpo de Sancho VII el Fuerte durante tres años tras ser enterrado el 8 de mayo de 1234 en Tudela, la iglesia de San Nicolás lleva tres años abriéndose en canal a los arqueólogos para que traten de ahondar en sus cimientos, que son los de la historia de la Tudela medieval que se erigió después de la reconquista de la ciudad en 1119. Al frente de estos buceadores voluntarios en la máquina del tiempo, se encuentra el tudelano Juanjo Bienes, conocedor como nadie de la historia de su ciudad y de lo que esconde en general el suelo en Navarra. No en vano lleva horadando la tierra en busca de su testimonio desde 1978.

Con él, una decena de voluntarios asisten en verano a unos talleres en los que aprenden no solo el valor de la arqueología y la historia de esta iglesia, sino cómo trabajar en el suelo sin hacer daño a los restos que puedas encontrar. Mientras los alumnos limpian con sumo cuidado los alrededores de un cráneo, un fémur, o una piedra, hay quien encuentra los restos de un rosario y se lo lleva a Bienes.

desde hace tres años“En esta iglesia comenzamos en el año 2014, pero el año que más sorpresas nos ha deparado ha sido 2015”, recuerda. La historia de la iglesia de San Nicolás, actualmente desacralizada desde 1963 y adquirida por el Ayuntamiento hace unos 5 años, es muy representativa de Tudela. Construida tras la conquista de Tudela en 1119 se ubicó junto al río Mediavilla, lo que desde el principio le generó importantes problemas de humedad. Fue una de las grandes joyas del románico de la capital ribera (sólo hay que ver el tímpano con el pantocrator, uno de los más ricos de todo Navarra) y en su construcción trabajaron algunos de los gremios que también lo hicieron para la catedral, como lo demuestran las marcas en la piedra.

Precisamente esos cimientos del siglo XII son los que busca Bienes denodadamente aunque sin mucho éxito, ya que es probable que tras su hundimiento a principios del siglo XVII el nuevo templo levantado en 1730 arrasara con los vestigios románicos. Después de haber trabajado en todas las capillas de la antigua iglesia en campañas anteriores, donde aparecieron suelos, tumbas y antiguos cimientos de la iglesia del siglo XVI, el objetivo de este año se centra en “acabar la excavación de la capilla de San Marcos, que es la única que queda sin terminar. En las otras hemos tocado la ladera compacta que baja al río Mediavilla y ese es el final”. En la capilla de San Marcos apareció uno de los hallazgos más importantes hasta el momento, una lápida del tudelano Antonio Vallejo en perfecto estado de conservación y que data del siglo XVI. Como explica Bienes, “en 2015 la dejamos porque la losa pesaba unos 1.200 kilos. Este año montamos un andamio y la levantamos. Está bien conservada porque solo estuvo 80 años al aire, ya que cuando se derriba la iglesia en el siglo XVIII se queda oculta. Nadie la reclama ni nadie quiera subirla al nuevo suelo, entonces apenas queda unos 80 años al aire”.

Además de la capilla de San Marcos, la nave central es el siguiente objetivo donde se encuentran buena parte de los enterramientos que se realizaron durante el culto de esta iglesia hasta que en el siglo XIX se prohibió enterrar en el interior de los templos. “En la nave central hay que seguir levantando los enterramientos de los siglos XVIII y XIX y llegar así a los suelos del siglo XVI, para lo que hay que quitar un metro de tierra. Lo cierto es que hay una cantidad importante de enterramientos. Con eso daríamos por terminada y bien la campaña de este año”.

Además de restos de estructura de la evolución de la iglesia han aparecido también cosas curiosas, como personas enterradas con los pies hacia el altar, varios cuerpos en una misma caja o gente enterrada boca abajo. “Los que están cerca del altar con los pies en esa dirección son sacerdotes que están en primera línea, pero los que se encuentran boca abajo y al fondo puede ser una forma de castigo relacionado con ‘mujeres de mala vida”.

Este año los voluntarios que se han apuntado al curso son muchos más, un trabajo que responde también a la labor de divulgación. “La difusión que se ha hecho en los centros cívicos de lo encontrado y la divulgación en redes sociales, como la página web que actualizamos cada semana, están haciendo su labor”.

Abierta este año para los curiosos con una pasarela, la idea es seguir excavando hasta el año 2019 y entonces crear una exposición “enseñando con paneles cómo era y los objetos que hemos encontrado”, concluye Bienes.

Herramientas de Contenido