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Javier Ruibal músico, cantante y compositor

“Si se crean temas párvulos es porque la humanidad todavía está párvula”

La Ciudadela acogerá mañana el concierto denominado ‘Suresencia’, protagonizado por el creador gaditano. La cita, a las 21.00 horas (acceso gratuito)

Una entrevista de Fernando F. Garayoa - Miércoles, 16 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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pamplona- Aunque no regresa a Pamplona con el espectáculo que plasma sus 35 años en la música, cumplidos el pasado 2016 y refrendados con la edición de un más que colaborativo trabajo, es inevitable hablar con el músico y cantante del Puerto de Santa María sobre su ya dilatada trayectoria y el citado aniversario.

Componer es, en cierto modo, un trabajo que incita a la búsqueda continua de la belleza, ¿tiene Javier Ruibal la sensación de haberla llegado a encontrar en algún momento, en alguna canción?

-No, qué va. Lo que terminas por hacer se parece bastante a lo que buscabas, pero siempre te quedas a un escalón de lo que deseas. En cada canción crees que has resuelto un enigma, un jeroglífico vital, pero por mucho que uno haya aprendido con el tiempo, siempre se puede hacer mejor, dar una pincelada más bonita o usar unos colores más vivos con los que no te atrevías todavía.

“Galopan ya los bárbaros del norte, codician tus tesoros los germanos, quieren quedarse con el tenderete, vienen marcando paquete locos por meterte mano...” Así se arranca en Que nos devuelvan las ruinas, uno de los seis temas inéditos incluidos en el trabajo recopilatorio. La música, ¿debe tener algo de rebeldía para ser verdad?

-En la música hay muchas posibilidades, porque con cuatro rudimentos se pueden hacer cosas estupendas, mamarrachadas insoportables o historias súper sofisticadas. Aquí lo importante es a quién te diriges. Uno reflexiona con el papel y pone cosas que a lo mejor no las cuenta o no sabe que las piensa hasta que las escribe. Y cuando lo haces, piensas en ti pero también en a quién te diriges, que no es sino gente igual que tú, que espera parar el tiempo durante los tres minutos que dura la canción y enfrascarse para sentir contigo lo que se cuenta. Hay muchas maneras de enfocar esto, la mía es esta. Pero, como decía antes, siempre puedes y debes hacerlo mejor. Y no debes caer en el hecho de que unas son importantes y otras de relleno... No, no, a mí, el estómago no me tolera el relleno. Por eso tardo tiempo en escribir. En cuanto a la canción que te refieres, que era un paralelismo entre la Grecia antigua, la de Pericles, y la actual, aunque ya haya dejado de ser actualidad el drama que viven, se hizo para la obra de AristófanesLa asamblea de las mujeres, que dirigió Juan Echanove. El soporte musical es liviano, de pasodoble, de Carnaval gaditano, porque así lo quería Juan;pero lo importante es que aunque sea livianito, no falten cuatro verdades o cuatro aproximaciones a la verdad, que, a veces, incluso nos resulta incómoda recordárnosla a nosotros mismos.

Recuerdo que en nuestra anterior conversación, allá por 2013, dejó una de esas frases para el recuerdo. “Cada verso y cada armonía son un acto de sinceridad y de reivindicación para mi propio equilibrio emocional”. De esta forma, casi deja a un lado la generosidad del componer para los demás reconociendo cierto egoísmo por parte del artista.

-Indudablemente. El artista es un tipo que se levanta un día, envuelto en su paranoia, y dice: “Yo voy a ser artista”, o “me voy a subir a un escenario y me van a aplaudir”, o “callaos que voy a cantar yo”. Todas estas cosas manejan un poco de egoísmo grande. Y, además, yo no soy de contar mis angustias, sino algunas que son más colectivas, pero sí mis gozos. Y por ahí me voy manejando. Es hermoso pensar que eso que has escrito lo va a oír la gente, te reconforta mucho, porque sin gente no eres nada;pero, en primera instancia, uno escribe para uno, porque si no te gustas tú, a quién le vas a gustar.

Música exquisita y textos cuidados son marcas de su casa. Pero, ¿qué piensa Ruibal cuando ve cómo las nuevas generaciones se vuelven locas, por ejemplo, con el trap, es decir, canciones puestas hasta las cejas de Autotune, bases electrónicas o estribillos como “soy una avioneta, mira como vuelo” (Pimp Flaco &Kinder Malo - Chemtrails;casi 17 millones de visionados en YouTube)?

-¡Qué te voy a decir, hijo mío, compañero de la lucha! (risas). Mira si hay maneras hacerlo... Pero bueno, la licencia es que aquí hemos venido a divertirnos, y ese es un punto de respeto que se está volviendo a perder porque, a veces, uno se enfada cuando oye un mal uso de la lengua o de la música, y además intencionado, no porque la criatura no sepa, sino porque, automáticamente, tiene un panorama de supuestos publicitantes de lo suyo, que son las empresas que mueven la industria musical, que apuntan hacia un tipo de público y no quieren complicaciones. Uno piensa que podría ser mejor, pero no hay que perder nunca de vista que hemos venido a divertirnos;y lo que está, está bien, por algo es. Y si alguien hace cosas muy sencillas y casi párvulas es porque la humanidad todavía está párvula. Lo que no está bien es que la mantengan párvula, en algún momento la tienen que subir de grado, pasar a la clase siguiente y aprender algo más. Ahí es donde está la mala intención. Probablemente, cada uno de los artistas que hacen toda la música de todo tipo está pensando como yo, en decirse cosas a sí mismo, divertirse, divertir a los demás y tener un modo de vivir que la haga feliz.

Juan Echanove, Kiko Veneno, Miguel Ríos, Pasión Vega, Carmen Linares, Tomasito... Son algunos de los artistas que colaboraron en el citado álbum del 35 aniversario. Pocos músicos podrán hacer gala de una amistad tan amplia y versátil...

-A este respecto, dos puntualizaciones. La primera, que excepto Tomasito y Pasión Vega, todos somos mayorcitos y venimos de un tiempo en el que éramos menos y necesitábamos mirarnos en el espejo del otro, nos apoyábamos mucho y estábamos encantados de haber escapado de la maquinaria meramente industrial. Y, por otro lado, creo que hay una lista tan variopinta porque no hay ningún celo entre nosotros, y tampoco nos juntamos para hacer un concierto o un disco estratégico en el que contactas con las 7 figuras más vendedoras, internacionales o llamativas del momento. Ninguno de los de la lista se embarcaría en un proyecto así;y si lo hace quizá es que tenga uno de los de la maquinaria haciéndole la vida imposible. Ese es el criterio. A mí me da mucha alegría ver a tanta gente diferente, tan bonita profesionalmente y tan bellísima humanamente porque, al margen de todo esto, en el oficio que tenemos uno debe preservar la bonhomía, la buena persona que seas, e incluso, intentar ser un poco mejor porque es un modo de agradecer a la vida lo que te ha dado. Y por eso les quiero mucho a todos ellos y les agradezco que hubieran venido a esa fiesta particular, que no fue a lo bestia, quise que fuera enpetit comitèy me alegro de que refleje esa amistad inquebrantable y de respeto mutuo.

En una de su nuevas composiciones hace referencia a Iruña: “... y un Encierro de Pamplona, La torre Eiffel de París, las Ramblas de Barcelona...”. Y además en el tema que lleva por nombre Juan Tamariz, que ya era hora de que alguien le dedicara una canción.

-Es que aquella fiesta, entre otras, tuvo cosas así, como la presencia de Juan Tamariz. Él suele venir mucho por Cádiz, le invité, acudió y fue otro gozo más allá de la música, porque también hubo actores o gente del Carnaval de Cádiz que hizo sus parodias. A Juan Tamariz lo conozco del mismo tiempo que a Carmen Linares, Kiko, Martirio... Hay al fondo una camaradería sana, pero la nuestra vino marcada por la necesidad de sentirnos apoyados y porque venimos de esas primeras generaciones que se escapaban de la maquinaria productiva. Y eso hace que ahora, cuando nos encontramos, digamos: “¡Toooma, todavía seguimos en esto, ¡qué alegría!”.

Reconocimiento absoluto por los compañeros pero Javier Ruibal sigue sin llegar a las masas, ¿una pequeña espina que sigue clavada, no es su aspiración, quizá ha sucedido así por no haber caído en las garras de la maquinaria productiva?

-Sobre mi carrera hay menos repercusión mediática que sobre la mayoría de mis amigos. A mí, si hay algo que me pudiera encelar es no hacer cosas bonitas, no escribir canciones que se sostengan por sí mismas y que duren toda mi existencia como artista o toda la que la gente les quiera dar. No hay otra cosa... Evidentemente, no soy idiota y me encantaría haber tenido un público más abierto, pero claro, a lo mejor lo que yo cuento en mis canciones solo le interesa a un cierto público;y es verdad que la maquinaria mediática podía haber sido un poco más favorable a lo mío, pero la realidad es aquí y uno no se hace el hara-kiri porque entonces ya no podría seguir cantando canciones... De la misma forma que cuando perdí el pelo y pensé que ya era un calvo más en el planeta. Pero los calvos no son idiotas ni están frustrados, lo que sucede es que como estamos tan obsesionados con la cuestión estética y la imagen no queda otra que apartarlo y decir: soy calvo, y punto, tiro p’alante. O decir: soy un artista de esta índole, que canta este tipo de canciones y, si a la maquinaria mediática no le interesa, por lo menos sé positivamente que a la gente que me sigue les llega profundísimamente, no es un capricho social, temporal, del tipo hoy me gusta este CD, pero los anteriores me importan un bledo;no, es un me quedo con todo. Eso ayuda mucho y es bellísimo.

las claves

datos

Trío. Javier Ruibal (guitarra y voz), estará acompañado en el escenario de la Ciudadela por José Recacha (guitarras eléctricas y bajo) y Diego Villegas (vientos (flauta, saxo, armónica…).

Carrera. Treinta y cinco años de oficio y diez discos en el mercado avalan a este músico creativo y diferente a todos los de su generación. Un sanador a través del éxtasis.

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